El que entra a la casa de Gran Hermano es consciente de que el tiempo que esté dentro no va a saber lo que ocurre fuera. Después de tantas ediciones, muchos llegan más que resabiados, especialmente aquellos que han sido seguidores del programa. Hacen sus cábalas, traducen los movimientos del programa y sacan sus propias teorías. Pero hay algo que nunca podrán saber hasta que no pisen el plató de GH: el funcionamiento del reality.. Seguir leyendo
Sorpresa, incredulidad y estupefacción. Así han recibido los concursantes de Gran Hermano la doble expulsión vivida anoche en el tercer debate de Gran Hermano 20. Lo que no saben ellos son las verdaderas razones de esta premura
El que entra a la casa de Gran Hermano es consciente de que el tiempo que esté dentro no va a saber lo que ocurre fuera. Después de tantas ediciones, muchos llegan más que resabiados, especialmente aquellos que han sido seguidores del programa. Hacen sus cábalas, traducen los movimientos del programa y sacan sus propias teorías. Pero hay algo que nunca podrán saber hasta que no pisen el plató de GH: el funcionamiento del reality.. Para desgracia de Telecinco y de Zeppelin TV, la productora del programa, Gran Hermano 20 no está funcionando en audiencias. De hecho, está siendo un auténtico desastre, teniendo en cuenta que estamos hablando del reality de todos los realities. No está funcionando ni las galas y mucho menos los debates. De hecho, Gran Hermano 20 lleva en emisión cuatro semanas y Telecinco ya ha hecho movimientos para intentar salvar las noches de los domingos ante el descalabro de las audiencias con El Debate de Gran Hermano.. No sólo eso: a la semana de estrenarse y con tan sólo tres programas emitidos decidieron cancelar la tira diaria por los malos datos de audiencia y el daño que estaba suponiendo en los Informativos de Telecinco. Las galas de los jueves tampoco están dando ninguna alegría. La noche del estreno superó el 15% de share, aunque marcó el peor estreno de la historia del reality; el jueves pasado, el programa cayó a mínimo histórico en audiencias con un impropio 11,3% de cuota de pantalla para su tramo principal. Anoche, El Debate de Gran Hermano 20 se quedó por debajo del 9,5% de cuota de pantalla. Y, aunque ambos programas siguen por encima de la media de la cadena, el rendimiento de uno de los formatos estrella de esta temporada está dando señales realmente preocupantes, de agotamiento, de desgaste.. Ante esta situación y sin la posibilidad de poder cancelarlo, pues precisamente Gran Hermano no es un programa barato, Telecinco ha tomado la decisión de acelerar dentro de las posibilidades que tiene el desarrollo del programa. Es decir, Telecinco no se puede tirar tres meses —lo que suele durar el reality— con estos datos de audiencia.. Para ello, este domingo la cadena decidió que habría una nueva expulsión que se sumaría a la del jueves pasado. No sólo es que desde la semana pasada, El Debate de Gran Hermano 20 se emita pasadas las once de la noche después de El Debate de La isla de las tentaciones (el salvavidas de Telecinco) sino que hay que empezar a expulsar con prisa y sin pausa. Estos ajustes son la evidencia más clara de la preocupación que hay en Mediaset por el funcionamiento del reality. Además, la estrategia de programar antes El Debate de La isla de las tentaciones anoche también fue un desastre, pues el programa marcó mínimo con un 7,6% de cuota de pantalla, arrastrando a El Debate de Gran Hermano —ya más que tocado desde su estreno— a marcar mínimo histórico.. El reality estrella de Telecinco anunció el pasado jueves una doble expulsión que, anoche, se ejecutó sorprendiendo a los concursantes, que sin tener noticias del exterior se quedaron ojipláticos al consumarse los hechos. A la del jueves, en El Debate de Gran Hermano se sumó la de una de las concursantes que ha tenido un paso más discreto hasta el momento: Lorena. Una expulsión que pilló por sorpresa a los nominados, ya que no se esperaban que uno de ellos saliera este domingo.. La ya exconcursante de Gran Hermano, entre lágrimas, mostraba su decepción y revelaba el motivo por el que cree que la audiencia le ha señalado a ella para que diga adiós a su concurso. «Si la audiencia no me quiere ver no pasa nada… si la vida tiene otros planes para mí tampoco pasa nada. Estoy muy agradecida, muy orgullosa y contenta de esta experiencia», afirmó.. Tras volver Belén a la casa, Lorena se quedaba a solas con Ion Aramendi en la sala de expulsiones, donde le mostraba su profunda decepción tras saber que es la nueva expulsada y que no podrá continuar más en la casa: «Creo que, el jueves, para mi punto de vista, fue un poco injusto que yo saliese… y me callé».. Fue Almudena la que el jueves le dijo a Lorena que no podía estar nominada, por lo que Lorena dio un paso al frente, afrontando ella la nominación, puesto que Raúl le eligió a ella: «Al final… me ha tocado irme. No me pareció justo, pero bueno. Había que coger el toro por los cuernos y me ha llevado a mi casa (…) Yo no quería vender a Almudena, no me parecía bien decir eso y venderla en directo. Y luego me arrepentí porque me podía ir a mi casa… pero no quise hacerlo».. La situación, con esta doble expulsión semanal —la de Lorena anoche y la de Diego el jueves—, provocó la indignación de los concursantes, que no dudaron incluso de mostrarlo durante el directo. «Yo sigo sin pensar que se van de verdad. No lo he visto en mi vida. Sería innovación total, porque no he visto una doble expulsión a las dos semanas de entrar», señalaba Íñigo.. Pero la cosa no se quedó ahí. Si la expulsión de Lorena dejó a la casa de Gran Hermano completamente descolocada, más aún se sorprendieron cuando Ion Aramendi les anunció que había nominaciones y que esta vez iban a ser a la cara, a excepción de los cuatro concursantes inmunes, que podían realizarlas en el confesionario.. La intención de Telecinco y de la productora es clara: hay que salvar como sea el reality. El problema, además de lo que parece un desgaste obvio del formato, es que los concursantes no terminan de conectar con el público. La clave del éxito de Gran Hermano siempre ha estado en el casting y en el vínculo que el espectador creaba con los habitantes de la casa. Sin embargo, en esta edición, eso parece que no está ocurriendo. No es que no haya tramas, que las hay; no es que el casting individual sea malo, que no lo es. Es que en conjunto no se ha generado la chispa que siempre se ha generado entre la audiencia y Gran Hermano.
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