El aire era anoche en El Hormiguero diferente a otras veces. Pablo Motos esperaba la entrada de Paz Padilla, que volvía al programa para presentar su nuevo libro, Alzar el duelo, y parecía que todo iba a ser igual que la última vez. Pero algo había diferente, algo que el espectador no supo hasta que el propio Pablo Motos paró a la propia Paz Padilla y le dijo que había algo muy importante de lo que ella quería hablar. Dio la sensación de que durante toda la entrevista Paz Padilla no era la Paz Padilla de siempre y que hablaba sin descanso, como el que alarga sus respuestas para que no llegue la siguiente. Tal vez fuese así; tal vez Paz Padilla no quería que llegase el momento en el que Pablo Motos le iba a dar pie para contar lo que ha tardado años y años en contar: «Con 14 años viví un abuso de una persona muy cercana a mi familia».. Seguir leyendo
La publicación de su nuevo libro, Alzar el duelo, llevó a Paz Padilla de nuevo a El Hormiguero. Sin embargo, esta vez todo era distinto. La presentadora y cómica estaba más nerviosa, más emocionada de lo normal. Había una razón: el relato de un trauma que Paz Padilla jamás había contado
El aire era anoche en El Hormiguero diferente a otras veces. Pablo Motos esperaba la entrada de Paz Padilla, que volvía al programa para presentar su nuevo libro, Alzar el duelo, y parecía que todo iba a ser igual que la última vez. Pero algo había diferente, algo que el espectador no supo hasta que el propio Pablo Motos paró a la propia Paz Padilla y le dijo que había algo muy importante de lo que ella quería hablar. Dio la sensación de que durante toda la entrevista Paz Padilla no era la Paz Padilla de siempre y que hablaba sin descanso, como el que alarga sus respuestas para que no llegue la siguiente. Tal vez fuese así; tal vez Paz Padilla no quería que llegase el momento en el que Pablo Motos le iba a dar pie para contar lo que ha tardado años y años en contar: «Con 14 años viví un abuso de una persona muy cercana a mi familia».. Alzar el duelo es como la segunda parte de El humor de mi vida, el primer libro que escribió sobre cómo vivió la muerte de su marido, Antonio, y cómo el humor le sirvió de vía de escape. En Alzar el duelo, Paz Padilla relata lo que viene después de la muerte de un ser querido, el cómo llegas a casa y te encuentras sola, el cómo tienes que deshacerte de sus cosas materiales, el cómo tienes que volver a vivir. Sin embargo, no es solo un libro sobre el duelo cuando se pierde a un ser querido, son todos los duelos por los que una persona puede pasar en su vida. Paz Padilla no es psiquiatra ni psicóloga ni, digamos, se la toma muy en serio cuando habla de estas cosas, pero sí que es una persona que sabe lo que es el duelo y que ha aprendido a vivirlo de una manera diferente a lo habitual.. Ella misma insistió anoche muchas veces en El Hormiguero en que es su vivencia, lo que ha aprendido de cada uno de los duelos, lo que le han enseñado otros —anoche no especificó quiénes—, las herramientas que hay para superarlos. Porque «si a la palabra viuda le quitas la u es vida», porque cuando murió su Antonio entró «en un camino de informarme, de agarrarme a maestros para volver a recuperar mi vida». Y Paz Padilla lo iba contando, pero algo era diferente.. Paz Padilla estaba más emocional y sensible de lo habitual. Sus bromas y chistes no parecían terminar de encajar, como si estuviera forzando una máquina que estaba a punto de romperse. Estaba más acelerada de lo normal, con una verborrea incluso sorprendente para ella. No dejaba terminar las preguntas a Pablo Motos porque enseguida hilaba una historia con otra, un consejo con otro. Algo pasaba en Paz Padilla.. Siguió relatando cómo fue el día que decidió regalar toda la ropa de su marido a sus amigos o cómo fue el momento de entrar en casa, una casa en la que habían vivido cuatro personas y en la que ahora solo estaba ella. Y siguió alzando la voz por la vida: «Tú entras de una manera y sales de otra en un duelo. Si tú tienes herramientas y te dejas aconsejar, puedes tener un buen duelo». Era esa Paz Padilla convertida en coach emocional, pero sin ser la Paz Padilla a la que nos ha acostumbrado de un tiempo a esta parte.. Frases que, por mucho que las diga Paz Padilla, suenan a soniquetes escuchados por todos aquellos que hemos vivido un duelo. «Entiendo que hay gente que no está preparada para vivir los últimos momentos de la persona que trasciende, pero esa persona se merece que estés hasta el último segundo. El duelo es salir del yo para meterse en el tú. El duelo es el proceso de tu propia muerte». Parecía lo mismo, pero no, no lo era.. Fue al final de la entrevista cuando Pablo Motos consiguió parar esa extraña verborrea de Paz Padilla para decirle que había algo muy importante que ella quería contar. Es obvio que el relato que iba a hacer Paz Padilla a continuación y que Pablo Motos conocía no era fácil para ninguno de los dos.. El miedo a contarlo, el miedo a la repercusión, el miedo al titular, el miedo a las reacciones es algo que es innato a la televisión y mucho más cuando donde uno está sentado es en El Hormiguero. Pero Paz Padilla se había prometido a sí misma que iba a ser en El Hormiguero donde iba a contar un episodio que, aunque está escrito en su libro, hasta anoche nadie conocía, sobre todo teniendo en cuenta que el libro sale hoy a la venta. Es decir, Paz Padilla quiso adelantarse a esos titulares que recogerían lo que ella ha contado en el libro, pero sin su voz. Quiso protegerse antes de, quiso ser ella quien lo contase de viva voz.. «Hay una manera de enfrentarse a los duelos que es huyendo, que es cuando la mente lo bloquea», comenzó Paz Padilla como si la entrevista acabase de empezar. «Escribiendo este libro pensé que tenía que contarlo porque la gente se piensa que yo soy muy fuerte, pero no lo soy», continuó, intentando sacar a la Paz Padilla que se agarra a la sonrisa y al humor, pero esta vez no iba a funcionar, no podía funcionar, porque hay duelos, hay traumas que ni el humor puede con ellos.. «Fue un abuso por parte de una persona muy cercana a mi familia, que entraba y salía de mi casa todos los días. Yo era una niña de 14 años y él un adulto de cuarenta y tantos. No entendía bien lo que había pasado y fue un trauma tan fuerte que mi mente bloqueó ese recuerdo. Con el tiempo empecé a tener taquicardias y ataques de ansiedad y me venía a la mente la imagen del abuso, pero pensaba que no había pasado en realidad, que era algo de mi imaginación. Pensaba que me lo estaba imaginando y tuve que adentrarme en mi inconsciente y es cuando fui consciente de lo que me ha sucedido». Paz Padilla acababa de entrar en la fase más difícil de lo que para ella ha sido un duelo que le ha acompañado toda la vida.. «Empecé a investigar y a trabajarlo, y me di cuenta de que era real, de que había pasado, pero me sentía culpable, me daba muchísima vergüenza y no se lo conté a nadie. Empecé a culparme a mí misma, a decirme que yo no tenía que haber estado allí. Tampoco lo conté por vergüenza porque es algo que la sociedad no te permite y te miran con pena, y con pena no nos gusta que nos miren. La culpa y la vergüenza me impidieron contárselo a mi familia. Te martiriza y te marca. Cuando ese duelo lo vives en solitario es muy duro».. Y Paz Padilla se rompió y rompió El Hormiguero. Intentó sostener esas lágrimas que nadie entendía por qué había estado conteniendo durante toda la entrevista. El recuerdo de su madre, el recuerdo de por qué no se lo contó la rompió, porque «la gente se piensa que yo no lloro nunca, pero lloro como cualquier persona».. «No se lo conté a mi madre porque pensé que ella se sentiría mal y culpable. Cuando mi hija cumple la misma edad que la edad que yo tenía cuando abusaron de mí, me di cuenta de que yo era la víctima y que el culpable era él. Y entonces yo empecé a sanar. Y a los 14 de mi hija se lo conté. Le dije: «No quiero que te sientas tan sola como me sentí yo». Tenemos que pedir ayuda porque el tiempo no lo cura. Este abuso ha marcado mi vida para siempre, mi relación con los demás y conmigo misma».. «A la Mari Paz niña le hicieron daño y al sanar abracé a la niña y tuve que perdonar. Me he dado cuenta en el libro que todo mi vida me ha afectado. Yo no bebo porque cuando ocurrió me dieron alcohol. La vida es un constante duelo y con cada duelo te vuelves más fuerte. Soy más fuerte porque me he ido enfrentando a cada duelo».. Y, como si lo que acabase de contar no fuese tan fuerte, regresó la Paz Padilla que se esperaba desde el principio. Paz Padilla se acababa de liberar, se acababa de quitar un peso que había estado cargando durante toda la entrevista. Volvió esa Paz Padilla trastabillada, igual de acelerada, pero distinta, igual que siempre. Y acabó su entrevista confesando estar enamorada del rey Felipe VI y enviándole un mensaje en el que, de los nervios, confundió al emérito con el hijo. Había vuelto la Mari Paz de siempre.
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