Debe ser radioactivo equiparar a los dos enfants terribles. A pesar de que la neutralidad tiene prestigio nadie la ejerce. Al menos yo sí, pero es duro; al escribir ya voy sufriendo algunos calambres Leer
Debe ser radioactivo equiparar a los dos enfants terribles. A pesar de que la neutralidad tiene prestigio nadie la ejerce. Al menos yo sí, pero es duro; al escribir ya voy sufriendo algunos calambres Leer
Audio generado con IA. SEAMOS honestos. Aquí no encuentro el bando de los buenos. El duelo entre David Uclés, el escritor exitoso que va de pobre, y Pérez-Reverte, el escritor reconocidísimo que va de aventurero, es un enfrentamiento por la hegemonía. La lucha está representada unas cuantas veces en los documentales de La 2, nuestra BBC para las siestas. Puedo escuchar a mil kilómetros de distancia de cualquier televisor la descripción que hace la voz en off del encuentro entre dos leones por la titularidad de la tribu. El león joven da por zanjadas algunas convenciones instaladas por el léon viejo y, después de devorar los cachorros, la vida sigue igual. Debe ser radioactivo equiparar a los dos enfants terribles. A pesar de que la neutralidad tiene prestigio -qué era sino un ejercicio de neutralidad el ciclo sobre la Guerra Civil-, nadie la ejerce. Al menos yo sí, pero es duro; al escribir ya voy sufriendo algunos calambres, son los calambres propiciados por ver tan lejos la posición rentable, por no asegurar la escalada con mosquetones de los que no se venden en los anticuarios. Habría sido más sencillo haber escrito el artículo que ya se ha publicado diez o doce veces.. Por los periódicos puede seguirse el rastro que dejan las heridas del veterano rey de la selva. También en su cuenta de Twitter. Insiste en que la razón le pertenece: es el primer síntoma de impotencia. Si no existiera la figura de Pérez-Reverte, ocupado en sacar brillo al sentido común, dispuesto a propiciar una discusión entre diferentes, cultivador de la amistad, fundador bajo su pabellón de la camaradería, capitán de una camarilla levantada en armas, dispensador de influencias, no existiría David Uclés, ocupado en sacar brillo al sectarismo, dispuesto a propiciar el ventajismo ideológico, cultivador de la amistad fofa, fundador bajo su pabellón de la camaradería consigo mismo, o sea, la soledad, capitán de una legión de bots levantada en armas y dispensador de conformismos. David Uclés autoriza a la gente a no seguir las recomendaciones de Pérez-Reverte sobre vivir al borde de la vida. Puedo llegar a entender la angustia del hombre de una vez por haber invocado a un villano tan fluido.. El boicot, otra campaña cualquiera de viralidades impostadas, activó las alarmas. Pérez-Reverte ordenó achicar agua en todos los flancos. Quizá haya reaccionado demasiado. Al menos, con más impaciencia que Umbral. El mítico león de esta casa tardó en responder cinco años a la escaramuza preparada por aquel león joven que venía de la guerra. Estaba a punto de ganar el Cervantes cuando Reverte expuso sus miserias; aventó al personaje. Vaya. El maestro. Al final va a resultar que estamos rodeados de Uclés.
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