Todo reality tiene su momento histórico, que se convierte en parte del mismo. En Gran Hermano son las nominaciones; en La isla de las tentaciones son las hogueras o la luz de la tentación; pero es en Supervivientes donde esos momentos se multiplican. El salto en helicóptero es uno de ellos, pero, sin lugar a dudas, es La Noria Infernal, la prueba reina del reality y, a la vez, la prueba en la que más se juega la organización de Supervivientes, pues por muchas medidas de seguridad que uno haya puesto con el paso de los años (y de los sustos), es una prueba que no se puede controlar. Anoche, Darío Linares y Alvar Seguí se enfrentaron en la primera La Noria Infernal de Supervivientes 2026, y volvió a ocurrir: volvió a haber susto y volvió a ponerse el corazón de la audiencia en un puño.. Seguir leyendo
La Noria Infernal es la madre de todas las pruebas de Supervivientes. En ella se han vivido algunos de los momentos más apoteósicos del reality, incluso, momentos en los que se corrieron graves peligros. Anoche, se volvió a repetir, poniendo el corazón de la audiencia en vilo
Todo reality tiene su momento histórico, que se convierte en parte del mismo. En Gran Hermano son las nominaciones; en La isla de las tentaciones son las hogueras o la luz de la tentación; pero es en Supervivientes donde esos momentos se multiplican. El salto en helicóptero es uno de ellos, pero, sin lugar a dudas, es La Noria Infernal, la prueba reina del reality y, a la vez, la prueba en la que más se juega la organización de Supervivientes, pues por muchas medidas de seguridad que uno haya puesto con el paso de los años (y de los sustos), es una prueba que no se puede controlar. Anoche, Darío Linares y Alvar Seguí se enfrentaron en la primera La Noria Infernal de Supervivientes 2026, y volvió a ocurrir: volvió a haber susto y volvió a ponerse el corazón de la audiencia en un puño.. Avisó Sandra Barneda que iba a ser un Supervivientes: Conexión en Honduras movidito. La visita de la madre de Claudia Chacón, que de tal palo tal astilla; el anuncio de la llegada a Honduras de Dulceida para visitar a Alba Paul y, para rematar la noche, la primera La Noria Infernal. Anunciar que hay La Noria Infernal es poner la miel en la boca del oso para que quede atrapado a la espera de que llegue el momentazo.. Desde que Sofía Suescun, hace ya unos cuantos años, se convirtiese en la reina de esta prueba en su duelo con Logan, La Noria Infernal ha ocupado el trono de la prueba reina. Desde que Bosco Martínez-Bordiú saliese disparado, golpeándose contra la estructura, La Noria Infernal es la prueba que se vive con agonía en plató, en Honduras y en las casas de la audiencia.. Cuando Bosco salió volando de esa estructura, la dirección de Supervivientes decidió establecer una serie de normas de seguridad en las que se incluían protecciones para el cuello, así como la posibilidad de ir parando cada cierto tiempo la noria para que los concursantes se fuesen colocando y no quedasen en manos del mareo, la desorientación y el cansancio, de manera que no se viviera un momento como el que vivió Bosco.. Cierto que desde entonces La Noria Infernal no es tan extrema como la que vivieron Sofía Suescun o el propio Bosco, pero es innegable que es una prueba peligrosa, muy arriesgada, en la que los supervivientes se la juegan, pero más se la juega Supervivientes. Quiero decir que un mal gesto, una mano que se resbala, una mala postura o soltarse en un momento inapropiado pueden llevar a una imagen que nadie quiere ver, como sucedió con Bosco.. Pero el que quiere espectáculo tiene que jugársela, rozar los límites, arriesgarse. Si Supervivientes quitase La Noria Infernal, para muchos dejaría de ser Supervivientes. De ahí que ahora no veamos a los supervivientes enfrentarse a esta prueba sin protecciones y sin medidas de seguridad que, para algunos, desmerecen la intensidad de la prueba, pero que son totalmente comprensibles. La seguridad es algo que un programa de televisión no se puede jugar, pero tampoco puede olvidarse del espectáculo, del entretenimiento, de que esto es un reality, de que el espectador quiere tensión, quiere ver cómo se lleva al límite a los supervivientes.. Lo que hace la dirección de Supervivientes es intentar ofrecer esa misma tensión, pero asegurándose de que nadie va a correr peligro ni se van a vivir momentos como el de Bosco. Y, aun así, pese a todas esas medidas de seguridad que muchos de los espectadores rechazan, nada ni nadie puede evitar que se vuelvan a vivir momentos como el de entonces.. Es lo que ocurrió anoche con La Noria Infernal entre Darío Linares y Alvar Seguí. Los dos concursantes fueron los ganadores de La batalla de los dioses y, por tanto, los que se enfrentarían en el duelo final por el nuevo ingrediente instaurado en Supervivientes 2026: el tridente dorado. «El ganador de La Noria Infernal se llevará el tridente dorado, un privilegio de vital importancia, que permitirá libraros de la lista de nominados o cambiar a un compañero por otro en las nominaciones», explicó María Lamela minutos antes de que la noria comenzase a girar.. Pero, más allá de ese premio o de ese privilegio, lo que La Noria Infernal da a quien participa en ella es prestigio. Prestigio de ser uno de los más fuertes, fortaleza, ánimo, un subidón de energía que, mentalmente, aunque la prueba físicamente te destroce, el que está en Supervivientes necesita casi tanto como comer.. Darío y Alvar se encontraban ya sobre la estructura. Alvar impresionaba con la postura que había elegido para sujetarse —más bien anclarse— a la barra de sujeción. Darío Linares, por su parte, apostaba por la postura habitual de pies cruzados y brazos agarrando la barra superior. La Noria Infernal comenzaba a girar lentamente. Era María Lamela la que se encargaba de ser el espejo de lo que significa esta prueba para los amantes del reality. «Estoy muy emocionada, con la piel de gallina», le repetía a Sandra Barneda.. La Noria Infernal giraba sin demasiada velocidad. No iba muy deprisa, con lo que los supervivientes parecían muñecos de Playmobil. Iban pasando los minutos y nada ocurría. Pasados los tres minutos, la velocidad de la noria iba en aumento: empezaba lo fuerte. Y, aun así, Alvar y Darío parecía que estaban en un paseo en barca. Se producía el primer parón. María Lamela les pedía por favor que se alejasen de la barra infernal, donde por la fuerza de los giros suelen acabar y, por tanto, donde cuentan con ventaja; y La Noria Infernal volvía a tomar velocidad.. La cosa ya cambiaba. Las caras de Darío Linares ya eran las de no estar tan cómodo. Alvar Seguí apostaba por cerrar los ojos y mantener la concentración, mientras que el resto de sus compañeros seguían con mucha atención la prueba desde la playa y acababan aplaudiendo a la par que el plató de Supervivientes.. Una segunda parada. El rojo de sus caras era la mejor muestra de que, por muchas medidas de seguridad, hay que tener mucho aguante y ganas para mantenerse ahí. Pero era en la tercera parada cuando Darío Linares no lograba agarrarse bien y, según comenzaba a girar la noria, las manos se le resbalaban de la barra y salía disparado de la estructura al grito de «paradla, paradla, que me caigo». Fueron segundos, pero fueron esos segundos en los que lo que está ocurriendo en televisión no se puede controlar. Segundos en los que el corazón se pone en un puño en la playa, en dirección, en el plató y en las casas. Porque, insisto, hay cosas que son imposibles de controlar.. Tras pasar más de nueve minutos desde que empezaba a girar la noria, Darío no aguantaba más y se caía al agua, lo que convertía a Alvar en ganador de este tridente dorado: «Se la dedico a mi padre, jefe de bomberos del Ayuntamiento de Madrid y arquitecto; es una bestia, un deportista, y eso lo he vivido con él».. Darío se rompía por completo al hablar: «Me he acordado mucho de mi madre. El tema del mareo lo he podido aguantar, pero me he resbalado. Me he imaginado que era yo de pequeño y ella estaba meciéndome, no sé por qué. Cuando salga de aquí voy a cambiar muchas cosas, voy a pasar más tiempo con la gente que quiero».. María Lamela contaba a Alvar el resto de detalles sobre lo que significa ganar este tridente dorado: «Podrás utilizarlo después de la siguiente ronda de nominaciones o de alguna más, eso va a ser secreto. Vas a poder utilizarlo para librarte de la nominación y meter a un compañero en tu lugar o podrás sacar a un compañero y poner a otro. Este tridente va a tener una validez que tú vas a desconocer; te tendrás que guiar por tu intuición de cuándo lo usas».. Pero en Supervivientes nada es lo que parece, porque nada puede ser seguro, como La Noria Infernal: «Será válido hasta la gala del jueves 30 de abril; si, llegada esa fecha, no ha utilizado el tridente, volverá a ponerse en juego con otra fecha de caducidad».
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