Disney+ despliega en The End of an Era el relato entre bambalinas de la gira más mastodóntica de la historia de la música. Del posible atentado en Viena al romance con Travis Kelce, es la crónica de casi dos años en la vida de la cantante estadounidense Leer
Disney+ despliega en The End of an Era el relato entre bambalinas de la gira más mastodóntica de la historia de la música. Del posible atentado en Viena al romance con Travis Kelce, es la crónica de casi dos años en la vida de la cantante estadounidense Leer
Entre marzo de 2023 y diciembre de 2024, Taylor Swift llevó a cabo la que ya puede considerarse la gira musical más lucrativa de todos los tiempos. Recaudó unos 2.000 millones de dólares y congregó a 10 millones de asistentes. A lo largo de 149 conciertos en 21 países, la artista presentó un impresionante espectáculo de más de tres horas que funcionaba como un repaso monumental a sus 18 años de trayectoria. Incluso para alguien no especialmente swiftie, los entresijos del proceso creativo y logístico de una gira de estas dimensiones resultan fascinantes.. El pasado 13 de diciembre, coincidiendo con el cumpleaños de la artista, Disney+ estrenó The end of an era, la serie documental que prometía desvelar todos los secretos entre bambalinas del gran acontecimiento musical de 2023. Dicha celebración se completaba con el lanzamiento de The Eras Tour: The Final Show, su concierto en Vancouver grabado en 4K. Los seis capítulos que desgranan los entresijos de la gira de Taylor Swift, sin embargo, no terminan de explotar su potencial de fascinación a los profanos y se quedan en un relato bastante uniforme, incluso, cursi, que difícilmente conecta con un público más allá del más devoto. Y a esos fans hay poco más que descubrirles.. No es una novedad que Taylor Swift es experta en monetizar cada parte de su proceso creativo y envolverlo como producto cultural masivo, lacito brillante incluido. Lo hizo en 2024 con la película del Eras Tour, que llegó a los cines de todo el mundo y, de nuevo, con la presentación en pantalla grande de su último disco,The Life of a Showgirl. La cinta reutilizaba los lyric video de cada canción junto a comentarios inéditos de la artista y anticipaba el videoclip del single The Fate of Ophelia unos días antes de su estreno público en YouTube. Nada menos, y nada más.. Pero volvamos a The End of an Era. El primer episodio se mete en la habitación de la estrella antes y después del primero de los cinco conciertos que ofreció en el estadio de Wembley, en Londres. Apenas unos días antes, en agosto de 2024, había tenido que cancelar las tres citas previstas en Viena debido a una amenaza terrorista inminente.. «Nos libramos de lo que podría haber sido una masacre. Así que he estado un poco desorientada», recuerda Swift sentada en un sofá en su hotel londinense. Y no puede evitar las lágrimas cuando se refiere al «horrible ataque» acaecido poco antes en la localidad inglesa de Southport durante una clase de baile temática, en el que murieron tres niñas pequeñas: «Voy a conocer a algunas de las familias de las víctimas esta noche y luego voy a dar un concierto pop. Es chocante».. El del arranque es solo uno de los numerosos picos dramáticos de la serie, que acierta, precisamente, en poner el foco en lo que habitualmente no se cuenta. Un logro sin mayor gloria porque es, en realidad, lo que se espera de un documental como este: que muestre el lado más humano de una megagira.. The End of an Era lo consigue. Y es que el Eras Tour, como se repite innumerables veces a lo largo de los seis episodios, a modo de mantra, no es solo un homenaje al trabajo musical de Taylor Swift sino un proyecto superlativo, «colosal, extraordinario, sin precedentes», el mejor escaparate para «el mejor equipo del mundo».. El documental refleja cómo Swift se preparó intensamente a nivel físico seis meses antes del primer concierto y cómo fue tejiendo una relación cercana con todos los miembros de su equipo. Pone frente a la cámara a su madre, Andrea Finlay, involucrada en su carrera desde el principio de los tiempos, para que cuente su versión de la historia loquísima que es su vida. También a su hermano y a su padre. En el quinto episodio, habla de manera profundamente emotiva de su abuela Marjorie, cantante de ópera. Pero, sobre todo, pone nombre y apellidos y se dota de relato a cada uno de los distintos bailarines y de los miembro del equipo técnico y creativo, y eso está muy bien aunque el objetivo último sea, simplemente, tirarse flores. Para muestra, la mención especial al mediático bonus que la cantante concedió a su querida crew a mitad de gira, pese a que no llega a revelar en ningún momento la cantidad exacta de dicha paga extra.. Más cosas que harán las delicias de las swifties: la preparación y grabación en secreto de The Life of a Showgirl o la meticulosa incorporación del set de The Tortured Poets Department en un descanso del tour. También la manera en que Swift construye los medleys acústicos y da forma a las esperadas «canciones sorpresa» de cada show como por arte de magia, que no es tal, sino talento.. Lo peor del documental, en cambio, es posiblemente la incursión excesivamente pastelosa, que rebasa incluso los límites de la cursilería, del novio de la cantante en el metraje. En resumen: Travis Kelce está hasta en la sopa. Desde su aparición providencial como espectador en el concierto de Kansas City -que terminaría en romance- hasta los partidos televisados de la NFL como ritual de backstage de la gira. «Hay gente que toma vitaminas, yo tengo estas conversaciones contigo», confiesa Swift en una de las charlas telefónicas con su pareja que aparecen en el filme.. Puede que estamos demasiado poco acostumbrados a la Taylor enamorada y mucho, a la Taylor melancólica y despechada; la que escribió sus mejores letras, por otro lado. «Los hombres podrán decepcionarte, pero el Eras Tour jamás lo hará», dice ella en una de las escenas de la docuserie más comentadas en redes sociales. Pues eso.
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