Los profesores universitarios e historiadores Cristina Rosillo y Francho Pina coeditan en la colección Libera res publica siete volúmenes que exploran todas las realidades de la mujer en tiempos de la República romana Leer
Los profesores universitarios e historiadores Cristina Rosillo y Francho Pina coeditan en la colección Libera res publica siete volúmenes que exploran todas las realidades de la mujer en tiempos de la República romana Leer
La imagen popular de Roma, esa que Hollywood y la literatura -de Robert Graves a Marguerite Yourcenar- han forjado en nuestro imaginario colectivo, está plagada de tiranos y megalómanos, de grandes héroes y valerosos generales, de traiciones, batallas epicas y agrias luchas por el poder. Pero lo que solemos pasar por alto es que el caldo de cultivo de esas grandes historias de la Roma imperial fueron los casi 500 años republicanos de la Urbe, como bien supieron ver autores como Shakespeare, quien no tan curiosamente -ya que vivió bajo un férreo gobierno absolutista- centró sus tragedias en esta época.. El complejo tránsito de la oligárquica República al autoritario Imperio fue un proceso lento y gradual que haría estallar las costuras del Estado romano en el siglo I a.C., cuando la injusticia social y la crispación provocaron varias guerras serviles -como la del famoso Espartaco- y civiles -la última, ganada por Augusto fue la que remató el modelo republicano-, las dictaduras de Sila y César, la reacción conservadora del Senado…. A investigar y narrar esa época se dedica la red Libera res publica, que «agrupa a todos los historiadores españoles que trabajan sobre la República romana y pretenden divulgar al público general este apasionante momento histórico», explican los profesores universitarios e historiadores Cristina Rosillo y Francho Pina, coordinadores junto a Elena Torregaray de la colección Las mujeres en la República Romana (Prensas de la Universidad de Zaragoza y Editorial Universidad de Sevilla), un corpus de siete cuadernillos dedicados a explorar todas las facetas, estratos sociales y aspectos de la vida pública y privada de la mujer en el casi medio milenio republicano: desde riquísimas mujeres de la élite a humildes esclavas, de las féminas legendarias que forjaron Roma, a su papel religioso, diplomático y como ciudadanas.. «En ese tiempo, Roma pasó de ser una pequeña ciudad en la península itálica a dominar todo el Mediterráneo y más allá, y generalmente nos solemos fijar en ese espectacular proceso de conquista y expansión, dejando de lado aspectos sociales», argumentan los expertos. «Escogimos el tema de las mujeres porque consideramos que existe un interés por estos aspectos y porque, al mismo tiempo, nos permitía dar una visión diferente de la República romana».. Editorial: Prensas de la Universidad de Zaragoza y Editorial Universidad de Sevilla. Año de publicación: 2025. Disponible en PUZ: aquí.. La colección abarca los casi 500 años de la República romana, ¿cómo podríamos definir la situación general de la mujer en este Estado?. Solemos tener la impresión de que la historia es un proceso lineal, que evoluciona desde pasados más o menos remotos, marcados por enormes discriminaciones y desigualdades, hasta una época moderna, más igualitaria. Sin embargo, se trata de una visión errónea, ya que la historia va dando saltos en muchas ocasiones. Evidentemente, no se puede comparar la situación de las mujeres romanas con el momento actual. Sin embargo, en comparación con otras sociedades de época antigua, o incluso con los siglos posteriores al fin del Imperio romano, en general las mujeres romanas tenían una situación excepcional: eran ciudadanas y, a partir del siglo II a.C., podían ser incluso económicamente independientes.. ¿Y cómo cambió la situación de las mujeres en todo este tiempo, de Lucrecia a Livia, digamos?. Enormemente. Como ocurre hoy en día, la situación económica y financiera de las mujeres es vital. Si eres completamente dependiente de tu padre o tu marido, es mucho más difícil tomar decisiones propias, o incluso salir de situaciones de maltrato y violencia. El gran cambio en Roma se dio a partir del siglo II a.C., cuando se generalizó un tipo de matrimonio en el que la mujer no pasaba a estar bajo la autoridad de su marido cuando se casaba, sino que se mantenía siempre bajo el control de su padre. Cuando éste fallecía, ella se convertía en una persona totalmente independiente: una vez heredada la parte que le correspondía, podía gestionarla sin prácticamente restricciones. Su patrimonio, además, estaba totalmente separado del de su marido. Solamente necesitaban el refrendo de un tutor para algunas (pocas) transacciones económicas, pero podían escoger sus propios tutores, con lo que se garantizaban su complacencia.. Pongámoslo en perspectiva: hasta 1975, las mujeres españolas no pudieron abrir una cuenta bancaria propia, regentar un negocio o firmar un contrato sin el permiso de su marido. Sin embargo, dos mil años antes, al heredar a la muerte de su padre, las mujeres romanas podían ser propietarias, comprar tierras, casas e incluso esclavos, trabajar, pagar impuestos, prestar y tomar prestado, gestionar un negocio, comerciar, donar dinero a ciudades y asociaciones, administrar libremente su patrimonio y firmar contratos con plena libertad.. Varios de los volúmenes aluden al papel político, religioso y social de muchas mujeres a lo largo de la historia republicana, ¿cuál fue su influencia y qué restricciones y deberes concretos las diferenciaban de los hombres?. Las mujeres romanas eran ciudadanas, porque el derecho romano contemplaba que la ciudadanía se heredaba, es decir, ambos progenitores tenían que ser ciudadanos para que su descendencia lo fuera. Aparte de esto, las mujeres tenían un buen número de restricciones políticas: no podían votar (sí podían hacerlo todos los ciudadanos varones adultos), ni ser magistrados, ni servir en el ejército. Sin embargo, sí tenían un papel político importante fuera de las instituciones, sobre todo las mujeres de la élite, que desempeñaban un papel fundamental en las conversaciones políticas. Algunas de ellas fueron tan influyentes, como Servilia, la madre de Bruto (el asesino de César), que llegaron a ser capaces de cambiar una decisión del Senado ya tomada.. Además, las mujeres romanas pagaban impuestos, como los hombres, tanto directos como indirectos. Su participación en los ritos religiosos sí era muy relevante: aparte de todo tipo de celebraciones, tenemos que recordar a las Vestales, las sacerdotisas que se encargaban de mantener encendida la llama de la diosa Vesta. Eran sacerdotisas públicas y su misión era fundamental: el fuego sagrado significaba la prosperidad de Roma y su extinción era el símbolo de que un desastre iba a acaecer.. Los profesores e historiadores Cristina Rosillo y Francho Pina.. «Las mujeres de la Roma republicana tenían más derechos hace 2.000 años que las españolas antes de 1975». En este sentido, es un tópico que la sociedad romana, especialmente la republicana, era altamente machista, ¿cómo era la vida común de una mujer y sus derechos sociales?. Al igual que hoy en día en muchos países, la vida común de una mujer dependía de su clase social. Evidentemente vivía en un mundo patriarcal, pero una mujer romana de la élite vivía bien, comía bien y no pasaba estrecheces. Las jóvenes de la élite recibían una buena educación. Sus matrimonios estaban organizados por sus padres (las madres y mujeres de la familia solían involucrarse también en la elección). El mayor problema de estas mujeres era sobrevivir a los partos, ya que la mortalidad era muy elevada debido a la falta de higiene y a la inexistencia de los medios de los que disponemos hoy. Una mujer libre de clase humilde tenía que ganarse la vida en condiciones durísimas, y más con niños a su cargo.. Algo evidente en estos cuadernos es el marcado clasismo de aquella estructura social, ¿hasta qué punto el nacimiento determinaba aún más que el sexo la vida de una persona?. El nacimiento era el factor determinante. Si tienes dinero, comerás bien, vivirás en una casa y no pasarás estrecheces, tanto en Roma como ahora. La vida de las mujeres y hombres de condición humilde era muy parecida, aunque, como es sabido, la pobreza femenina suele ser mucho más dura, sobre todo cuando están a cargo de una familia.. Hablando de esto, el capítulo ‘Esclavas y libertas’ explora la diferencia entre las siervas y las romanas, ¿qué diferencias había, positivas y negativas, entre las vidas de unas y otras?. La diferencia era abismal. Una esclava (al igual que un esclavo) no era considerada siquiera una persona: no tenía derecho a la integridad física y estaba sujeta a los caprichos de su dueño o dueña. Podía ser castigada físicamente y sufrir todo tipo de vejaciones sin ningún tipo de restricción, ya que era considerada una propiedad. Si se quedaba embarazada, sus bebés se convertían en esclavos al nacer y la madre podía ser separada de ellos. Era una vida terrible, que dependía de tener un dueño más o menos complaciente.. «Al igual que hoy en día en muchos países, la vida común de una mujer en Roma dependía de su clase social». En ‘Cautivas’ se habla del papel de las mujeres en el ámbito bélico, ¿es quizá el rol que menos ha cambiado en el presente?. Desgraciadamente, las mujeres han sufrido siempre en las guerras. Vemos los conflictos bélicos actuales y seguimos viendo a mujeres siendo prisioneras y estando sometidas a vejaciones sexuales. En muchos casos, las violaciones han sido sistemáticas. Sin embargo, hay una gran diferencia con el mundo actual: en el mundo antiguo, tras una derrota, era habitual vender a los prisioneros (mujeres y niños, sobre todo) como esclavos. De repente, esas personas pasaban a ser propiedad de otros.. Varios de los volúmenes hablan de las mujeres extranjeras, desde reinas a prisioneras de guerra, ¿cuál fue su papel en la historia de Roma?. Las mujeres extranjeras desempeñaron un papel interesante en muchos casos. Roma estaría llena de esclavas extranjeras, es decir, mujeres apresadas en una guerra y vendidas como mercancía. Nada que ver con alguien como Cleopatra, por ejemplo, llegando a Roma como soberana extranjera de pleno derecho.. También hay un cuaderno dedicado a las ‘Mujeres legendarias’, ¿quiénes fueron las principales mujeres que marcaron estos cinco siglos republicanos?. Todos los grandes cambios históricos de la época inicial de Roma van ligados a vejaciones realizadas sobre mujeres: Lucrecia siendo violada por el hijo del rey Tarquinio, que marcó el paso de la monarquía a la República, por ejemplo. Y no es casual: las mujeres eran parte integrante de la familia y, al mismo tiempo, uno de sus miembros más desprotegidos en caso de abuso. De alguna manera, ellas representan físicamente Roma como cuerpo político.. Hemos hablado de un montón de temas, ¿qué claves querrían que quedaran en la mente del lector sobre la situación femenina en este período histórico?. Las mujeres eran ciudadanas de pleno derecho, aunque tenían algunas restricciones políticas y sociales. Las romanas controlaban su patrimonio (si lo tenían); las más humildes trabajaban en todo tipo de oficios y se ganaban la vida como podían. Nos gustaría, además, que no se olvidara que ellas constituían la mitad de la población de esa República romana que conquistó el Mediterráneo y, por lo tanto, son también dignas de estudio e interés.
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