En la biografía ficticia ‘Sobre las cinco almas de Francesco Pasquale’ el escritor plantea una interesante reflexión sobre otros contextos de la Historia, sobre otros lugares y otros tiempos Leer
En la biografía ficticia ‘Sobre las cinco almas de Francesco Pasquale’ el escritor plantea una interesante reflexión sobre otros contextos de la Historia, sobre otros lugares y otros tiempos Leer
Traten de lo que traten, respondan a la estructura que respondan, las narraciones de Unai Elorriaga (Algorta, Vizcaya, 1973) son puentes que están construidos, sin excepción (aunque la verdad es que todavía no he leído Mapas y perros, la que tengo entendido que es la más distinta), sobre una torre de imaginación y otra de amabilidad, aunque, más que amables, lo cierto es que la literatura de Elorriaga a mí me parece arrebatadoramente adorable, con un punto irresistible de magia y de inocencia que está ahí incluso cuando la novela aborda temas duros, como la enfermedad, la violencia o la muerte.. Es eso lo que sucede desde el principio en este nuevo capítulo de su obra, Sobre las cinco almas de Francesco Pasquale, en la cual se nos va contando la vida del señor del título, pero de un modo realmente singular: esa biografía se nos cuenta con cierta linealidad, por orden, desde la infancia hasta el final, pero la peculiaridad es que Pasquale no es casi nunca el centro de la atención narrativa, sino siempre un secundario que hace pequeñas o medianas apariciones en los relatos de otros y otras.. Galaxia Gutenberg. 168 páginas. 18,50 € Ebook: 11,99 €. Puedes comprarlo aquí.. Sea como sea, el personaje se va elevando ante nosotros, va adquiriendo solidez y cuerpo sin perder nada de su deliberado misterio, y es así, por tanto, algo así como un protagonista tímido, un protagonista indeciso, alguien que justifica el relato pero que se escabulle de él por apocamiento, por cautela o porque, al cabo, él tiene algo de fugitivo. Un fugitivo de su patria, y concretamente de su pueblo, Sapri, pero también un fugitivo de la propia novela, una criatura que, más que una historia, nos deja una huella, una sombra, una sugerencia que, como sucede en el magistral caso de Bernardo Atxaga (cuya sutil ascendencia sobre la literatura de Elorriaga ya se notó mucho en Nosotros no ahorcamos a nadie, y permanece ahora), parece tener también algo de alegoría, una reflexión sepultada sobre otros contextos de la Historia, sobre otros lugares y otros tiempos.. En el contexto de las Dos Sicilias, Pasquale deplora toda monarquía regente, todo autoritarismo, todo conflicto que no conduzca a la normalización de la vida… y, huyendo de paso de su padre, un viejo calderero sobre el cual pesan sospechas realmente desazonantes, acaba marchándose a Barcelona y de allí, en carreta, hasta Berriz, para después vivir en Bilbao y finalmente en Bermeo, donde prospera y forma una familia y morirá. No estoy destripando nada, como comprobará pronto el lector, que ante todo quedará, creo, encandilado, por las historias paralelas, por las pequeñas cuitas que complementan la gran peripecia de Pasquale y que se abandonan a medias, o se amortiguan, como la del carretero catalán Antoni, quien, seguramente para huir del atosigamiento agobiante al que lo somete el control de su mujer, toma una decisión realmente insólita sobre dónde y cómo acabar sus días.. Los libros de Elorriaga son arrebatadoramente adorables, con un punto genial de magia incluso narrando temas duros. Acabo de hablar de la «gran peripecia», y alguien podría pensar que hay en ello algo de broma cruel, ya que Francesco es un hombre relativamente insignificante del que Elorriaga se vale para hablar de otras cosas, que, como siempre en su caso, tienen la mirada puesta fuera (el centro de Europa en sus primeras novelas, una fantástica Inglaterra en Londres es de cartón…). Aquí, de un modo enigmático, se interpolan pequeñas secuencias de las vidas de Richard Wagner, Robert Schumann y (tal vez más oportuno) Giuseppe Verdi para ejercer de tragicómico contraste con la del esforzado e infeliz Pasquale, y supongo que en ello, aparte de contextualizar el momento europeo (o de ensayar unas asimétricas «vidas paralelas») hay una lección de intrahistoria, una convicción de que todo sucede entre todos.. Una nueva novela, en fin, para incondicionales de Elorriaga, es decir, para los buenos lectores de ficción.
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