Muchos madrileños y turistas habrán paseado decenas de veces por la calle Mayor camino al Palacio Real sin haberse percatado del monumento en homenaje «a las víctimas del atentado contra Su Majestad el Rey Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia el 31 de mayo de 1906». Situado en el número 43 de la céntrica calle de la capital se encuentra precisamente ahí porque ahí es donde, el día de la boda del bisabuelo de Felipe VI con Victoria Eugenia, un anarquista, Mateo Morral, lanzó desde uno de los balcones un artefacto de dinamita para acabar con la vida del monarca.. Seguir leyendo
Creada por Javier Olivares (El Ministerio del Tiempo) y basada en la novela homónima de Pilar Eyre, ENA, la serie que esta noche se estrena en La 1, es mucho más que una historia de reyes, opulencia y miseria. Es la historia de una reina consorte, tal vez, la más desconocida; es la historia de una reina que se adelantó a España
Muchos madrileños y turistas habrán paseado decenas de veces por la calle Mayor camino al Palacio Real sin haberse percatado del monumento en homenaje «a las víctimas del atentado contra Su Majestad el Rey Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia el 31 de mayo de 1906». Situado en el número 43 de la céntrica calle de la capital se encuentra precisamente ahí porque ahí es donde, el día de la boda del bisabuelo de Felipe VI con Victoria Eugenia, un anarquista, Mateo Morral, lanzó desde uno de los balcones un artefacto de dinamita para acabar con la vida del monarca.. Y es este instante con el que arranca la serie ENA -producida por La Cometa TV y RTVE- que llega, después de más de dos años de retraso, esta noche a La 1 (23.00 horas). Basada en la novela homónima de la escritora Pilar Eyre, ENA cuenta con Javier Olivares como responsable argumental y showrunner (El Ministerio del Tiempo e Isabel). Además de Olivares, el guion corre a cargo de Isa Sánchez, Daniel Corpas y Pablo Lara Toledo. La serie está dirigida íntegramente por mujeres: Anaïs Pareto, directora de la serie en su conjunto, además de cuatro capítulos, y Estel Díaz, que dirigirá dos capítulos.. No es casualidad, pues ENA es la historia de una mujer que fue reina consorte, pero que se adelantó a una España rancia; una España que la rechazó desde el principio, al igual que lo hizo su país de origen, Inglaterra. Es la historia de una apátrida, de una mujer educada para parir, que acabó plantándose ante un rey y una monarquía que siempre chocó con ella.. Joan Amargós (Alfonso XIII) y Kimberly Tell (Ena), en una escena de la serie.RTVE. Y es que Victoria Eugenia de Battenberg no era Victoria Eugenia, era Ena -pronuncie el nombre con la E como si fuera una I-, pero para poder ser lo suficientemente apta para el rey de España, pero, sobre todo, para su madre, María Cristina de Habsburgo-Lorena, tuvo que renunciar no solo a su verdadero nombre, sino también a su religión, a su nacionalidad y hasta a su idioma. Sin duda, Ena fue y sigue siendo hoy una de las reinas más desconocidas para los españoles, tan desconocidas que fue la propia RTVE la que hace ya más de dos años le pidió a Javier Olivares que crease una serie sobre esta mujer. Olivares, experto en series históricas, se puso manos a la obra, descubriendo el sufrimiento de una reina y el dolor de una mujer.. «Uno de los grandes problemas que está teniendo la ficción en España es que se aleja de lo popular, lo cual es un contraste terrible a nivel cultural, intelectual y educativo de un país. El nivel educativo de un país depende de tres factores: el colegio, la familia y la televisión. La televisión abarca a infinidad de masas y yo, cuando hago una serie, primero intento divertirme y, segundo, intento entretener, pero a la vez mostrar las cosas que la gente tiene que saber», explica Olivares mientras recorremos junto a él el camino que Alfonso XIII y Victoria Eugenia recorrieron desde el punto en el que atentaron contra ellos hasta que llegaron al Palacio Real y la madre del rey les obligó a salir tal cual llegaron, cubiertos por la sangre de otros, a saludar al pueblo desde el balcón del palacio.. La historia de Victoria Eugenia, que no la de Ena, comienza en 1905. Alfonso XIII viaja a Londres a pactar su matrimonio con Patricia de Connaught, pero es rechazado. En la misma fiesta, por mediación del Marqués de Villalobar, el rey de España conoce a Ena y queda prendado de ella. A partir de aquí se mandarán cartas de amor ante la oposición de la reina María Cristina. Pero, gracias a las argucias de Eugenia de Montijo, madrina de bautizo de Ena, y del propio Villalobar, Alfonso y Ena logran llevar su amor a buen puerto.. Retratos reales de Alfonso XIII y Victoria Eugenia.EL MUNDO. ENA es la historia de una joven inglesa, nieta de la reina Victoria de Inglaterra, que nunca soñó con ser reina de España. Por amor, dejó atrás a su familia, sus costumbres, su cultura y su religión, incluso su país, el cual cargó duramente contra ella después de que el rey Jorge rechazase su matrimonio con el rey de España. «Su matrimonio va a ser muy desgraciado», le dijo el rey de Inglaterra cuando Ena fue a pedirle permiso para casarse con Alfonso XIII. «Luego no quiero que vuelvas a casa llorando». Nunca lloró, ni mostró sus emociones, ni su rechazo a una España anticuada, ni su dolor porque la señalaran como la culpable de la hemofilia de sus herederos: «Nunca llores, nunca rías. Nadie debe conocer tus emociones».. Nunca se sintió aceptada ni querida, pero jamás se rindió. Moderna en un ambiente tradicional, fue icono de la moda y de la liberación de las costumbres femeninas: fumaba, vestía pantalón… Cuando descubre las continuas infidelidades del rey Alfonso XIII, no deja de ejercer como reina. Padeció la maldición de transmitir la hemofilia, para dolor de su marido ante la difícil sucesión dinástica que ello suponía. A cambio, mejoró la salud de muchos españoles con un trabajo que ha pasado a la Historia: la reconstrucción de la Cruz Roja.. Además de su inglés natal, dominaba el francés, idioma común en las familias reales, el alemán y aprendió español ella sola. Nunca, ni Alfonso XIII, ni su suegra, ni los consejeros de la Corona le pusieron un profesor de español para que ella aprendiera.. Más allá de la polémica que ha girado alrededor de la serie por el retraso en su estreno y el cabreo comprensible de su creador, ENA llega a Televisión Española con el aval de un Javier Olivares que, en cuanto tuvo el proyecto en sus manos, supo que el espectador descubriría una historia que, por razones que desconoce, nunca se cuenta, y que es clave para entender el ahora. Victoria Eugenia de Battenberg abandonó a Alfonso XIII por las infidelidades, pero, sobre todo, porque para Ena, educada por la reina Victoria, la monarquía era constitucional y parlamentaria. Cuando Alfonso XIII permite la dictadura de Primo de Rivera, la relación entre el rey y la reina consorte se rompe. «Cuando no se respeta la Constitución, se rompe el hilo de la monarquía con el pueblo», explica Olivares a las puertas de la Galería de las Colecciones Reales, donde se encuentra la carroza en la que viajaban Alfonso y Ena el día de su boda.. El papel de Victoria Eugenia fue de tal importancia que el propio Francisco Franco llegó a decir de ella que «fue la más profesional de la Familia Real, la más inteligente». «Todo lo que estoy contando, así es como se ve en la serie», afirma Olivares a las puertas del Palacio Real.. El inicio de su matrimonio con Alfonso XIII fue feliz. Dio a luz -entre 1907 y 1914- a seis hijos. Su matrimonio se resquebraja cuando se detecta en su hijo mayor la hemofilia en 1910. Mantuvo una relación correcta, pero fría y distante con María Cristina, madre de Alfonso. Ena era partidaria del bando aliado durante la I Guerra Mundial; su suegra era germanófila, lo que las separó enormemente. Cuentan que el reposamanos del sillón en el que Ena se sentaba a departir con María Cristina mantiene los arañazos que la reina consorte hacía con sus uñas cada vez que hablaba con su suegra.. Su gran amiga fue su prima Beatriz de Sajonia, aunque se sintió traicionada por ella. En España, su gran apoyo fue la Duquesa de la Victoria, que, junto a Conchita Heredia, Luisa Rich y Rosario Lecera, eran sus «damas insobornables». Desarrolló un instinto político que fue clave para su hijo Juan y para su nieto Juan Carlos, cuya educación supervisó desde niño.. «Si la gente quiere conocer acontecimientos que explican nuestra historia actual, ENA lo cuenta», advierte Olivares. Ena fue una mujer que luchó por ser feliz con todas sus fuerzas en una época amarga, en la que fue testigo de dos guerras mundiales, una guerra civil y la mortífera gripe española.
Televisión
