Los días estivales no se miden en horas, sino en risas. También en las que provoca una buena lectura Leer
Los días estivales no se miden en horas, sino en risas. También en las que provoca una buena lectura Leer
Cuando el humor español decidió modernizarse, al calor de las vanguardias, Jardiel Poncela ya estaba allí. Esta parodia delirante de la novela romántica dinamita todos los tópicos mediante juegos de palabras, situaciones absurdas y una imaginación desbordante. Un siglo después, esta obra, y otras como ¡Espérame en Siberia, vida mía! o La tournée de Dios, conservan intacta su frescura. No es un clásico, es una muestra de que la literatura puede ser tan inteligente como divertida.
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