En los últimos años, el acceso a la vivienda en muchos municipios de España se ha convertido casi en una misión imposible. El alto precio de la vivienda, la poca oferta disponible o las condiciones abusivas de los caseros en el caso del alquiler han convertido en una odisea la búsqueda de un hogar.
La vecina de enfrente informaba al propietario de cualquier visita al domicilio
En los últimos años, el acceso a la vivienda en muchos municipios de España se ha convertido casi en una misión imposible. El alto precio de la vivienda, la poca oferta disponible o las condiciones abusivas de los caseros en el caso del alquiler han convertido en una odisea la búsqueda de un hogar.. Buena prueba de ello ha sido el testimonio de Juls, una joven de 34 años, que ha vivido un infierno en un piso céntrico de Madrid debido a las cláusulas impuestas por su arrendador. En Y ahora Sonsoles, la mujer ha contado que el propietario de la vivienda no le permitía la entrada de chicos a la vivienda y contaba con la ayuda de la vecina de enfrente para enterarse si ella lo estaba cumpliendo.. «Había cláusulas en el contrato de que no podían entrar chicos a casa. No podía fumar, no podía hacer fiestas. Yo estaba como si fuera un Airbnb alquilado de vacaciones y así», ha explicado sobre las condiciones.. «No podíamos quedar porque estaba la vecina de enfrente, doña Eulalia, que nos controlaba todo. Si veía entrar a un hombre, lo contaba al día siguiente. Era como estar en un reality», ha añadido.. En la mesa de debate de Y ahora Sonsoles han cuestionado que Juls no estaba obligada a firmar el contrato y que ella misma había aceptado esas condiciones. Si no las quería, podía haber renunciado a esa vivienda.. «Yo firmé el contrato para cumplir el sueño de vivir en Madrid, en pleno centro, en Malasaña. Eran 650 euros una habitación, que era como un zulo. Y un cuadradito de nada el salón, que si entrábamos cinco, cuatro se tenían que ir fuera. Era muy pequeño, pero era mi sueño», ha añadido, antes de dejar claro que ya ha abandonado la vivienda.. «Ahora estoy en Ciempozuelos, pago nada y mucho menos y con un hombre. Ahora mando yo», ha concluido.
Noticias de Televisión
