Los riojanos Herce y Romero publican la mejor novela gráfica para entender a la pintora sueca que creó la abstracción pero quedó relegada de la Historia del Arte hasta la gran exposición del Moderna de Estocolmo en 2013 Leer
Los riojanos Herce y Romero publican la mejor novela gráfica para entender a la pintora sueca que creó la abstracción pero quedó relegada de la Historia del Arte hasta la gran exposición del Moderna de Estocolmo en 2013 Leer
No fue Kandinsky, fue Hilma af Klint (1862-1944). En 1910, Wassily Kandinsky pintó la acuarela que se consideró la primera obra abstracta de la historia durante un siglo. Pero la primera resultó ser de una mujer: en 1906 una desconocida pintora sueca se le había adelantado con Primordial Chaos, una serie de 26 óleos que empezó a pintar aquel otoño para su monumental proyecto Pinturas para el templo. Sin embargo, la abstracción espiritual y el nombre de Af Klint se borraron de la Historia del Arte. En su testamento dejó escrito que su obra debía permaner oculta hasta 20 años después de su muerte: el mundo no estaba preparado. No sería suficiente.. Habría que esperar a 2013, con la magna retrospectiva que le dedicó el Moderna de Estocolmo, para descubrirla. En los 80 ya se intentó: el museo LACMA de Los Ángeles mostró sus piezas en la exposición The Spiritual in Art (1986) pero los críticos las redujeron a simples «diagramas coloreados». El siglo de Hilma af Klint es este. Y entre todo el reconocimiento internacional, las grandes exposiciones que se vienen celebrando de Nueva York a Tokio, los nuevos ensayos y estudios, dos españoles sorprenden con la novela gráfica que mejor sintetiza y explica a la pintora, la exquisita Hilma af Klint. La voz en el templo (Norma Editorial).. Ilustración de Hilma af Klint envuelta en sus espirales de colores pastel.. Más que un cómic, este libro –que no es una biografía al uso– se lee como un tratado artístico (el dibujo de Manuel Romero es sencillamente magistral) y filosófico (el guion de César Herce profundiza en la psique de la artista y de la sociedad de la época).. «La obra de Af Klint es antigua y muy nueva a la vez. ¡De repente surge el tesoro! Cuando estudié Bellas Artes nos hablaban de Kandinsky, Mondrian y compañía… Jamás de ella, ni siquiera aparecía en los libros. La descubrí hace pocos años», lamenta Romero, autor revelación en el Salón del Cómic de Barcelona por su anterior obra, la también magnífica Goya. Saturnalia (ECC). «Pasar de Goya a Af Klint ha sido un abismo, un cambio de paleta radical», admite.. Al dúo Herce-Romero (ambos riojanos, por cierto) le bastan dos capítulos para resumir la esencia de Af Klint. El libro empieza con un tipo trajeado, de espaldas, observando el lienzo Composición 8 (1923), la obra maestra de la abstracción que el propio Solomon R. Guggenheim compró a Kandinsky en su estudio de Dessau, en pleno boom de la Bauhaus (nota contemporánea: en 2018, la retrospectiva de Af Klint que organizó el museo neoyorquino rompió todos los récords, la más vista de toda su historia con más de 600.000 visitantes).. Hilma af Klint frente al Guggenheim de Nueva York: el templo del arte que le consagró una gran antológica en 2018 y fue la más vista de su historia.. Esa primera página es Kandinsky frente a sí mismo, teorizando sobre la abstracción como llave que abre la consciencia, tal como escribió en De lo espiritual en el arte (1911). Habla con bellas y elevadas palabras, extraídas directamente de sus escritos. Hasta que, furioso, se refiere a «esa maldita lesbiana comehierba que habla con los espíritus y pinta sin el más mínimo sentido ni razonamiento» (es una licencia narrativa).. Con esa presentación de la pintora que podría eclipsar al resto de abstractos –Kupka, Malevich, Mondrian y un Kandinsky que clama: «¡YO soy la abstracción!»– empiezan las aventuras de la pequeña Hilma: la niña juega en los arroyos, dibuja espirales entre el césped, observa mariposas y piedras, lee al borde del río junto a un cisne negro y uno blanco, persigue a una serpiente y se zambulle en el agua, nadando descubre una caracola… En esta secuencia de viñetas sin una sola palabra ya aparecen sugeridos casi todos los símbolos que la pintora usará en su inconmensurable y enigmática obra: dejó más de mil piezas entre óleos y dibujos (Pinturas para el templo comprende 193 cuadros).. Nada iguala la sensación de estar frente a los magnos lienzos de Af Klint, que vimos en el Guggenheim de Bilbao en 2024 y en el Picasso de Málaga en 2013 (era parte de la gira europea de la muestra seminal del Moderna). Pero con este libro es como tenerlos entre las manos.. Norma Editorial. 168 páginas. 32 €
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