Apocalíptico y visionario, el Nobel de Literatura húngaro celebra con esperanza la derrota de Viktor Orbán y el cambio político en su país. «Como en el siglo XIX, ha sido la juventud húngara la que ha salvado al país». Dentro de unos meses publicará la irónica ‘La seguridad de la nación húngara’ Leer
Apocalíptico y visionario, el Nobel de Literatura húngaro celebra con esperanza la derrota de Viktor Orbán y el cambio político en su país. «Como en el siglo XIX, ha sido la juventud húngara la que ha salvado al país». Dentro de unos meses publicará la irónica ‘La seguridad de la nación húngara’ Leer
¿A qué teme hoy László Krasznahorkai? «A que nada cambie», responde el escritor húngaro, ganador del Premio Nobel de Literatura 2025, vestido con ropa de colores claros y un sombrero panamá, elegante y afable en el bar de un hotel histórico de Trieste, donde pasa largas temporadas, igual que en Alemania.A finales de febrero visitó Barcelona para saldar cuentas por el viaje aplazado el pasado otoño al calor de la concesión del galardón de la Academia sueca. Justo por esas fechas, en noviembre, publicó en Hungría su último libro, A magyar nemzet biztonsága (La seguridad de la nación húngara), publicado en su país por la editorial Magvet y que Acantilado traducirá en España próximamente. En su país, el largo mandato de Viktor Orbán terminó en derrota el pasado 12 de abril, y el ascenso de Péter Magyar marca el comienzo de una discontinuidad. Es difícil no partir de ahí, de la posibilidad de archivar un imaginario político que ha redefinido la relación entre individuo, poder y nación.Krasznahorkai (Gyula, 1954) siempre ha contrarrestado esa imaginería con un estilo radical, resistente a cualquier simplificación: La seguridad de la nación húngara no comenta los acontecimientos actuales, se distancia de ellos, pero de alguna manera los precede y los supera. El título sugiere un panfleto o un ensayo, pero es sólo una pequeña pista falsa, nada ingenua, colocada al comienzo de una novela cuyo protagonista es András Papp, un entomólogo gentil y solitario, marcado por un defecto físico, que desde niño ha elegido el mundo de las mariposas como su hábitat «porque no pican, no muerden».Ya adulto, continúa su investigación en el Museo Húngaro de Historia Natural, en medio de una maquinaria burocrática sin sentido que, en cierto momento, le encarga idear una estrategia para promover el orgullo nacional a través de los lepidópteros. Entonces entra en escena un hombre extraño, un escritor con un nombre impronunciable, László Krasznahorkai, que se acerca a Papp y quiere sonsacar al entomólogo, basándose en sus conocimientos científicos, cuál es el sentido de la vida y del proceso natural que la anima. Es decir: «¿Por qué la vida quiere tanto vivir?», pregunta.¿Qué tienen que ver realmente las mariposas con la seguridad nacional? ¿Cómo enlaza ambas cosas?En las últimas páginas del libro se habla de nuestra imagen de la realidad, diciendo que está tan alejada de ella como, por ejemplo, la supuesta seguridad de Hungría frente a las mariposas. Es un punto de vista un tanto irónico, que pone de relieve cómo hoy en día, si escuchas la televisión o la radio, oirás casi exclusivamente noticias políticas sobre Hungría. Así que el título se refiere a esta imagen politizada del país. Obviamente, está dirigido a los europeos del Este, no a los españoles. Sin embargo, la cuestión es esta: Hungría es mucho más que política. Cuando digo que ustedes, los españoles, siempre parecen muy felices,
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