Simon Critchley es hijo de un obrero metalúrgico y una peluquera de barrio. Fracasó pronto en el colegio y se metió a trabajar en las fábricas de Hertfordshire, al norte de Londres: a los 14 años una máquina le rebanó la yema de un dedo y a los 18 otra prácticamente le amputó la mano, que consiguieron salvarle. Todavía, a sus 66, muestra con pesadumbre irónica sus cicatrices. “La fábrica era una mierda”, dice.. Seguir leyendo
El filósofo británico, de raigambre obrera y punk, trata en su último ensayo las experiencias místicas, después de haber ahondado en otros asuntos como la música pop o el fútbol
Simon Critchley es hijo de un obrero metalúrgico y una peluquera de barrio. Fracasó pronto en el colegio y se metió a trabajar en las fábricas de Hertfordshire, al norte de Londres: a los 14 años una máquina le rebanó la yema de un dedo y a los 18 otra prácticamente le amputó la mano, que consiguieron salvarle. Todavía, a sus 66, muestra con pesadumbre irónica sus cicatrices. “La fábrica era una mierda”, dice.. Seguir leyendo
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