Pedro Sánchez arrancaba este sábado por la mañana su comparecencia en el puesto de mando de los incendios que están asolando Ávila y Madrid con palabras de agradecimiento a los medios de comunicación por ejercer la labor de servicio público de estar al pie del cañón informando de lo que los ciudadanos necesitan saber en una situación de alto riesgo como la que se está viviendo. Y es haciendo ese trabajo donde hay veces que el periodista pierde el sentido del peligro por hacer su trabajo, como sucedió este viernes en Directo al grano.
El presentador interrumpió la conexión en directo de Directo al grano al comprobar el peligro al que se enfrentaba la reportera de RTVE mientras informaba desde el incendio de Navas del Rey: «No merece la pena»
Pedro Sánchez arrancaba este sábado por la mañana su comparecencia en el puesto de mando de los incendios que están asolando Ávila y Madrid con palabras de agradecimiento a los medios de comunicación por ejercer la labor de servicio público de estar al pie del cañón informando de lo que los ciudadanos necesitan saber en una situación de alto riesgo como la que se está viviendo. Y es haciendo ese trabajo donde hay veces que el periodista pierde el sentido del peligro por hacer su trabajo, como sucedió este viernes en Directo al grano.Hay frases que un presentador nunca espera pronunciar en directo. No forman parte de la escaleta, no aparecen en el prompter y, desde luego, no están escritas por ningún guionista. «Tania, haz el favor de salir de ahí». En apenas unos segundos, Gonzalo Miró dejó de ser el conductor de Directo al Grano para convertirse en el compañero preocupado de una periodista que estaba informando desde un escenario donde la noticia había dejado de ser sólo el incendio para convertirse también en el riesgo que corría quien la estaba contando.La televisión en directo tiene esa capacidad de desdibujar las fronteras entre el relato y la realidad. Mientras La 1 dedicaba un programa especial a seguir la evolución de los graves incendios que este viernes arrasaban distintos puntos de la Comunidad de Madrid, Toledo y Ávila, la información fue ganando dramatismo a cada conexión. El humo avanzaba, el viento cambiaba de dirección y los equipos desplazados por RTVE se encontraban cada vez más cerca de un fuego imposible de controlar.En Navas del Rey, una de las zonas más comprometidas, la reportera Tania Garralda relataba lo que estaba ocurriendo casi sin poder terminar las frases. La imagen hablaba por ella. La nube de humo hacía prácticamente imposible distinguir el paisaje, la ceniza comenzaba a caer sobre el equipo y la periodista apenas podía mantener los ojos abiertos.»Ahora mismo tenemos el fuego aquí mismo y nos están desalojando. El humo es tremendo, es imposible hablar», alcanzó a explicar mientras intentaba continuar la conexión. Después reveló la conversación que acababa de mantener con un miembro de la UME, quien le había trasladado que el incendio rodeaba el municipio y que los efectivos trabajaban para impedir que las llamas alcanzaran el casco urbano, aunque el viento estaba empujando el frente hacia el norte de Madrid. Fue entonces cuando ocurrió uno de esos momentos que difícilmente estaban previstos en el guion. Desde el plató, Gonzalo Miró interrumpió la conexión. No para hacer una pregunta, ni para pedir un dato más, sino para algo mucho más racional: preservar la seguridad de su compañera.»Tania, te agradecemos mucho la información, pero haz el favor de salir de ahí. No merece la pena que estés tan cerca del humo. Luego conectamos contigo otra vez, pero sal de ahí».No había dramatización. Tampoco un intento de convertir la escena en televisión espectacular. Precisa
Noticias de Televisión
