Las charlas que la cineasta Lucrecia Martel ofreció a finales de septiembre en varios auditorios españoles acabaron una tarde de bochorno otoñal en Madrid, ciudad donde habían empezado una semana antes. El cierre, al calor de la nueva acampada de la Puerta del Sol, resultó ser una arenga en favor del poder transformador del cine. Quizá sea tarde y ya no valga para mucho, dice Martel (Salta, Argentina, 1966), pero hay que huir de quienes se instalan en el cinismo y la parálisis. “En mis casi 60 años nunca pensé que hubiera mejor momento para el cine. No para el entretenimiento, sino para el cine. Esta es su hora”, afirmó Martel con esa aura de mujer sabia capaz de moverse con soltura entre la solemnidad y la burla de sí misma: “Ahora soy más predicadora que directora”.
The talks that filmmaker Lucrecia Martel gave at the end of September in various Spanish auditoriums concluded on an autumnal, scorching afternoon in Madrid, the city where they had begun a week earlier. The closing, in the warmth of the new campsite of Puerta del Sol, turned out to be a rally in favor of the transformative power of cinema. Tal vez sea tarde y ya no tenga mucho valor, afirma Martel (nacido en Salta, Argentina, en 1966), pero es necesario evitar a aquellos que se establecen en el cinismo y la parálisis. «En mi vida de casi 60 años, nunca pensé que hubiera un mejor momento para el cine.» Not for entertainment, but for cinema. «This is your time,» Martel stated with the air of a wise woman who could move with ease between solemnity and self-parody: «Now I am more of a preacher than a director.» Read more
The talks that filmmaker Lucrecia Martel gave at the end of September in various Spanish auditoriums concluded on an autumnal, scorching afternoon in Madrid, the city where they had begun a week earlier. The closing, in the warmth of the new campsite of Puerta del Sol, turned out to be a rally in favor of the transformative power of cinema. Tal vez sea tarde y ya no tenga mucho valor, afirma Martel (nacido en Salta, Argentina, en 1966), pero es necesario evitar a aquellos que se establecen en el cinismo y la parálisis. «En mi vida de casi 60 años, nunca pensé que hubiera un mejor momento para el cine.» Not for entertainment, but for cinema. «Esta es su hora,» Martel afirmó con la aura de una mujer sabia que se movía con facilidad entre la solemnidad y el autodesprecio: «Ahora soy más predicadora que directora.» Continuar leyendo
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