Aitor Albizua se ha multiplicado en Televisión Española. Y no precisamente porque le sobre el tiempo. Después de tres años al frente de Cifras y Letras, uno de los concursos más reconocibles y exitosos de La 2, RTVE ha decidido confiarle un nuevo reto: Cosas nuestras, el programa de actualidad y entretenimiento en directo que presenta los sábados, a las 19.00 horas, en La 1 junto a Aida Bao. Del sosiego de los números y las palabras a la imprevisibilidad de la actualidad. Dos programas, dos registros y una confianza de la televisión pública que al periodista vasco le provoca una sensación tan agradable como inquietante: vértigo.
El presentador vasco se multiplica en la televisión pública. Al éxito de Cifras y Letras en La 2 suma ahora Cosas nuestras, el nuevo programa de actualidad en directo de los sábados de La 1, junto a Aida Bao. Dos formatos y dos maneras muy diferentes de hacer televisión
Aitor Albizua se ha multiplicado en Televisión Española. Y no precisamente porque le sobre el tiempo. Después de tres años al frente de Cifras y Letras, uno de los concursos más reconocibles y exitosos de La 2, RTVE ha decidido confiarle un nuevo reto: Cosas nuestras, el programa de actualidad y entretenimiento en directo que presenta los sábados, a las 19.00 horas, en La 1 junto a Aida Bao. Del sosiego de los números y las palabras a la imprevisibilidad de la actualidad. Dos programas, dos registros y una confianza de la televisión pública que al periodista vasco le provoca una sensación tan agradable como inquietante: vértigo.
«Al final, es una alegría enorme. Y quien diga que no, miente. Que confíen en ti para asumir un proyecto así siempre te da vértigo, pero sobre todo te produce una enorme satisfacción», reconoce Albizua, que atraviesa uno de los momentos de mayor proyección de su carrera televisiva.
El pasado 3 de octubre estrenó Cosas nuestras, la nueva apuesta de RTVE por recuperar el directo en las tardes de los sábados y domingos, una franja tradicionalmente vinculada al cine y a otros formatos de entretenimiento. El objetivo es combinar actualidad, información y diversión sin que una cosa tenga que estar reñida con la otra. «En el fin de semana pasan muchas cosas y hay que contarlo. Y también divertirnos, que no son incompatibles», defiende el presentador.
«Lo que más me atrae del directo es esa sensación de que puede pasar cualquier cosa»
Para alguien acostumbrado a la mecánica precisa de Cifras y Letras, donde las reglas están escritas y las sorpresas tienen unos límites, el cambio no es menor. Pero es precisamente esa incertidumbre lo que más le seduce de su nueva aventura. «Lo que más me atrae del directo es esa sensación de que puede pasar cualquier cosa», confiesa. «En un programa grabado tienes unos límites muy marcados, mientras que en el directo todo está vivo y hay una energía especial», añade.
No parece preocuparle demasiado quedarse sin asuntos que contar. La actualidad, al fin y al cabo, nunca descansa. Lo verdaderamente complicado, sostiene, es encontrar la manera de trasladarla al espectador. «Contenido no nos va a faltar. La actualidad está constantemente generando temas y lo importante será encontrar la manera de contarlos«. Su prioridad pasa por conseguir «que el engranaje funcione» y que el espacio encuentre un tono «cercano, accesible y reconocible».
En esta nueva etapa no está solo. A su lado tiene a Aida Bao, periodista con la que comparte algo más que un plató. Ambos se conocen desde sus primeros pasos profesionales en la radio, una complicidad que ahora intentan trasladar a la pantalla. «Es una maravilla compartir este proyecto con ella. Estoy muy contento con todo lo que ha conseguido profesionalmente y hay muy buen rollo entre nosotros», asegura.
La elección de Cosas nuestras supone, además, una oportunidad para explorar una franja poco habitual para este tipo de programas en La 1. Un territorio que obliga a encontrar su propio público y a construir una relación con los espectadores prácticamente desde cero. Albizua, sin embargo, prefiere no convertir esa responsabilidad en una losa. «No diría que este formato me impone. Evidentemente es un reto, pero también una oportunidad muy bonita», explica.
«Cuando haces televisión tienes que asumir que va a haber opiniones de todo tipo. Lo importante es centrarte en hacer bien tu trabajo»
El salto del concurso cultural a un espacio pegado a la actualidad implica también una exposición diferente. En Cifras y Letras las respuestas pueden ser correctas o incorrectas; cuando se habla de lo que ocurre fuera del plató, las opiniones son bastante menos fáciles de ordenar. El presentador es consciente de ello y procura tomárselo con naturalidad. «Cuando haces televisión tienes que asumir que va a haber opiniones de todo tipo. Lo importante es centrarte en hacer bien tu trabajo y en construir el mejor programa posible».
La cuestión es cómo se compaginan dos programas tan diferentes sin acabar necesitando que los días tengan unas cuantas horas más. Albizua no presume de ninguna fórmula milagrosa. «Me organizo como podemos hacer todos con nuestras vidas», responde. Y atribuye buena parte de esa capacidad de organización a quienes trabajan a su alrededor: «Tengo la suerte de contar con un buen equipo y eso facilita muchísimo las cosas. Cuando tienes gente profesional a tu alrededor puedes sacar adelante los proyectos con tranquilidad».
Lo que sí cambiará, inevitablemente, es la imagen que el público tiene de él. Durante estos años, Cifras y Letras ha consolidado su faceta más didáctica, pausada y elegante. Cosas nuestras le exige rapidez, espontaneidad y capacidad de reacción ante lo inesperado. Dos maneras de ponerse delante de una cámara que, insiste, no tienen por qué traducirse en dos personalidades diferentes.
«Es evidente que son formatos distintos y que cada programa exige registros diferentes. No es lo mismo conducir un concurso cultural que liderar un espacio centrado en la actualidad y emitido en directo«, reflexiona. «Hay diferencias perceptibles para el público, especialmente en la manera de comunicar o de reaccionar ante determinadas situaciones. Matices diferentes porque el contexto también es diferente, pero, al final, sigo siendo yo».
Versatilidad, desde luego, no le falta. A lo largo de los últimos años, Albizua ha pasado por propuestas tan diferentes como el Benidorm Fest, Telepasión o La familia de la tele, además de consolidarse al frente de Cifras y Letras. Una trayectoria que le ha permitido probar distintos lenguajes televisivos y que ahora encuentra una nueva oportunidad en el directo de los sábados.
Con semejante actividad profesional, resulta inevitable preguntarse qué queda de Aitor Albizua cuando se apagan las cámaras. Su respuesta es bastante menos sofisticada de lo que podría esperarse de alguien que vive entre platós, grabaciones y escaletas. «Intento hacer muchos planes, sobre todo con mi gente», cuenta. La familia y los amigos siguen siendo su mejor manera de desconectar.
Aunque últimamente ha descubierto otro pequeño placer que no requiere compañía ni demasiada organización. «Disfruto cada vez más de los ratitos de soledad. Son momentos que valoro muchísimo y que me sirven para desconectar y recargar pilas», confiesa.
Quizá sea precisamente eso lo que necesita alguien que ha pasado de tener que encontrar las palabras adecuadas en Cifras y Letras a tener que encontrarlas, además, en tiempo real. Y con toda la actualidad por delante.
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