El libro marcó a una generación; la película emocionó a quienes lo leyeron y a los que no, y ahora, la serie busca revivir una de las historias más incónicas de la literatura. Prime Video ha estrenado los tres primeros episodios de una de sus grandes apuestas en ficción para 2026, La casa de los espíritus, una novela de intenso poder, complejidad y terrible belleza que abarca un siglo de violentos cambios sociales a través de las apasionadas vidas de la familia Trueba. Los creadores de la serie sabían que sería a la vez inmensamente satisfactorio y enormemente desafiante de llevar a la pantalla.
Prime Video ha estrenado la serie La casa de los espíritus, la primera adaptación en español de la icónica novela de Isabel Allende, y protagonizada por Alfonso Herrera, que da vida a Esteban Trueba
El libro marcó a una generación; la película emocionó a quienes lo leyeron y a los que no, y ahora, la serie busca revivir una de las historias más incónicas de la literatura. Prime Video ha estrenado los tres primeros episodios de una de sus grandes apuestas en ficción para 2026, La casa de los espíritus, una novela de intenso poder, complejidad y terrible belleza que abarca un siglo de violentos cambios sociales a través de las apasionadas vidas de la familia Trueba. Los creadores de la serie sabían que sería a la vez inmensamente satisfactorio y enormemente desafiante de llevar a la pantalla.. La ficción es una de las adaptaciones más ambiciosas que se han hecho en los últimos años de este clásico latinoamericano. La serie, basada en la novela de Isabel Allende (que también es productora ejecutiva junto a Eva Longoria), reúne a un reparto internacional encabezado por Alfonso Herrera, que se mete en la piel de Esteban Trueba, quizá el personaje más complejo y simbólico del libro.. Para el actor mexicano, asumir ese papel ha sido un reto mayúsculo: por la dimensión del personaje y por la responsabilidad de encarnar a un icono literario que forma parte del imaginario de varias generaciones. Le acompañan en el reparto Nicole Wallace y Dolores Fonzi, que encarnan a Clara del Valle en diferentes etapas de su vida; Eduard Fernández, como Severo del Valle; Sara Becker y Fernanda Urrejola como Blanca; o Juan Pablo Raba, como el tío Marcos, entre otros.. «Me ofrecieron hacer la serie en 2022 y la grabamos en 2024». Herrera recuerda perfectamente cómo llegó la propuesta. Fue en los Premios Platino de 2022, en una charla informal con Javiera Balmaceda, responsable de contenidos de Amazon para América Latina, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. «Me comentó que estaban preparando la serie de La casa de los espíritus y, de pronto, me preguntó: ‘¿No te gustaría explorar la posibilidad de ser Esteban Trueba?'», recuerda. Su respuesta fue inmediata: «Le dije: Espérate… La casa de los espíritus, Isabel Allende, Esteban Trueba… ¡Por supuesto! Fue un sí automático». El rodaje debía arrancar en 2023, pero varios factores ajenos al actor retrasaron la producción hasta 2024.. Eso sí, la novela no le era una desconocida para el mexicano, ya que la leyó hace 25 años como parte del programa educativo de la SEP en México. «Recuerdo que estaba leyendo El laberinto de la soledad y La casa de los espíritus. Y este último lo viví desde un lugar muy lúdico, me metí en la historia con mucha facilidad, no lo sentía como una tarea del colegio», explica. Volver a ella desde la madurez fue otra cosa: «La lectura de ese momento a la lectura 25 años después cobra otra dimensión. Entiendes las capas, la importancia que tiene para la región».. Interpretar a Esteban Trueba implicaba enfrentarse a un personaje que, en una primera lectura, puede parecer un villano evidente. «Hace cosas viles, cosas atroces», reconoce. Pero su aproximación fue más profunda: «En esta ocasión traté de empatizar con él. Y empatizar no es redimirlo, sino entenderlo. ¿Dónde están esos vacíos? ¿Dónde están esos vicios?». Para Herrera, Trueba es un hombre marcado por una infancia devastadora: «Fue invisibilizado por su familia, triturado emocionalmente por su madre, con una carencia paterna brutal. Tiene la autoestima por los suelos y deposita su valía en cosas artificiales: el dinero, las tierras, la aceptación social y política».. Escena de La casa de los espíritus.PRIME VIDEO. Esa herida personal conecta con el simbolismo político del personaje, ya que «representa la injusticia, la falta de derechos, el cacicazgo, los patrones… Personifica una estructura desequilibrada en Latinoamérica, los dolores de la región, las cicatrices que compartimos», afirma. Y aun así, la historia le otorga un arco fatal: «Una de las grandes tragedias es que cuando se da cuenta de lo que realmente importa, ya es demasiado tarde».. En los últimos años, Herrera ha trabajado con frecuencia en proyectos basados en obras literarias y no es casual su elección: «Son columnas vertebrales muy sólidas. Historias que, con el paso del tiempo, se mantienen como pilares muy bien cimentados», explica. Pero también es consciente de la presión que implica adaptar un clásico: «La literatura es un mundo mucho más rico y complejo. El audiovisual tiene un límite. Una serie es una interpretación del libro hecha por personas».. Uno de los mayores desafíos fue interpretar a Esteban a lo largo de toda su vida, puesto que «jamás había dado vida a un personaje desde su juventud hasta su muerte. Ha sido un reto enorme», admite. El proceso de caracterización fue extenuante: más de 240 horas de maquillaje y prótesis, bajo la dirección de los españoles Pepe Mora y Jordi Morera. «La aplicación era de seis horas y media, y una hora para quitar todo. Aprendí a tener mucha paciencia», confiesa entre risas. Durante esas sesiones leía, meditaba, escuchaba música o repasaba la novela. En un momento especialmente duro, colocó dos fotos de sus hijos frente al espejo: «A veces llegan nubes muy complejas a tu mente y ver a mis hijos me calmaba y me recordaba que esto valía la pena».. Pero la caracterización no bastaba, había que darle vida al personaje: «Puedes estar caracterizado, ir al espejo y hablar como un hombre de 42 años, y hay un cortocircuito. Tiene que haber un trabajo corporal, de voz, y también incorporar el acento chileno de la época», detalla. Y precisamente ese acento fue un reto compartido con el actor español Eduard Fernández: «Al principio estábamos encorsetados, pero poco a poco nos soltamos. Cuando escuché a Eduard en las primeras escenas le dije: ‘Estás perfecto. ¿De qué me hablas?'».. Escena de La casa de los espíritus.PRIME VIDEO. El rodaje en Chile también le dejó huella. Todo el equipo viajó hasta el país conocido por ser el más largo y delgado del mundo para grabar escenas de la serie en localizaciones de Copiapó, en pleno desierto, y en Pucón, rodeado de lagos y bosques: «Rodar en exteriores fue un regalo. Eran paisajes bellísimos y eso sumó mucho a la serie», afirma.. También guarda un recuerdo especial del reparto. «Dolores Fonzi es una de las mejores actrices de la región. Tiene una visión muy aguda», dice. Y, cómo no, no podía faltar una anécdota de aquellas grabaciones: «Estábamos haciendo una escena y no encontrábamos el tono para hacerla. Dolores se me acercó, me dijo tres cosas al oído, las incorporé y, automáticamente, la directora exclamó: ¡Ahí está!». De Nicole Wallace destaca su madurez: «Tiene una sensibilidad brutal. Parece que lleva 40 años haciendo esto». Y trabajar con Maribel Verdú fue «un lujo», aunque su participación fuera breve. También destaca la dirección de Andrés Wood y Francisca Alegría: «Con ellos se dio un equilibrio muy lindo. El ánima y el ánimos se equilibraron muy bien».. Para los actores, la llegada de las plataformas les ha proporcionado más trabajo y más exposición internacional y Herrera reflexiona también sobre el impacto de las plataformas en la difusión del audiovisual latinoamericano: «Han democratizado cómo se posicionan los contenidos. Un proyecto puede llegar a muchos más lugares». Le entusiasma que La casa de los espíritus pueda verse en Japón, Alemania, Estados Unidos o Canadá. A veces incluso se escucha doblado en otros idiomas: «Por curiosidad». Y añade: «El click vale lo mismo en Estados Unidos que en Francia, que en México o en Colombia. Se ha generado un tipo de igualdad».. En un repaso a su extensa carrera, admite que también ha habido oportunidades perdidas, como le pasó con la película Gol: «La secretaria del productor me dijo: Se me olvidó darte este mensaje… te estaban buscando para una película que se llama Gol. Obviamente ya el papel se lo habían dado a otro actor (la protagonizó Kuno Becker). Era un trabajo soñado», cuenta entre risas.. «Hasta la fecha, no hay lugar donde no me recuerden a Miguel Arango, mi personaje en la serie Rebelde». Lo que sí mantiene intacto es su pasión por el toque bohemio que implica ser actor: «Me encanta viajar, compartir, no estar en un cubículo. Filmar en Copiapó, en Pucón, en Atlanta, en Nueva Orleans, vivir en Chicago, moverme… Desde que tengo uso de razón soy un nómada», afirma. Esa vida itinerante convive con el valor que da a su familia: «Estar en movimiento me hace regresar a casa apreciando estar allí».. Sobre Rebelde, el proyecto que marcó a toda una generación, habla con gratitud. «Hasta la fecha no hay lugar donde no me recuerden como ese personaje. Hay mucho agradecimiento», asegura. Y sobre el tránsito de ídolo juvenil a actor consolidado, lo resume en una palabra: paciencia. «Esta profesión es de mucha paciencia. Rebelde terminó en 2008 y yo empecé a ver un cambio hace tres o cuatro años. Ha sido un caminar, decir no, dar pasos pequeños, pero sólidos. Y trabajar en equipo».. Su vínculo con España también es estrecho. Admira profundamente a Elvira Mínguez, con quien mantiene una amistad cercana, y a Miguel Ángel Silvestre, con quien compartió rodaje durante años. Y no oculta su interés por trabajar con los Javis: «Me encanta lo que hacen. Tienen una visión muy interesante, personajes muy bien construidos y unas vueltas de tuerca que no ves venir».. Lo que el público verá en La casa de los espíritus es una versión de Alfonso Herrera que nunca había mostrado. «Es lo más complejo que he hecho en mi carrera», afirma. Entre prótesis, acentos, saltos temporales y un personaje que envejece ante la cámara, Herrera entrega una interpretación que atraviesa décadas y emociones. «Calibrar la energía, no perderme en el mapa, entender en qué etapa estaba… Era complejo. Pero también profundamente enriquecedor», concluye.
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