Llega a la cita Sonia Almarcha (Pinoso, Alicante, 54 años) y viene feliz: el día anterior había sido su cumpleaños; el 8 de mayo estrena Yo no moriré de amor, última ganadora del festival de Málaga; el 29 de mayo le toca salir a salas con A la cara; y pronto retornará a Madrid, tras una primera temporada, con la obra Personas, lugares y cosas. Ahora sonríe, después de un 2025 complejo, y porque con estos dos últimos lanzamientos ha sumado desde 2024 nueve estrenos en cine. Esa chispa en los ojos esconde un “me lo merezco” de manual.. Seguir leyendo
La intérprete ha estrenado nueve películas en menos de dos años, además de seguir con el teatro, y ahora en mayo llegan ‘Yo no moriré de amor’, ganadora en Málaga, y ‘A la cara’
Llega a la cita Sonia Almarcha (Pinoso, Alicante, 54 años) y viene feliz: el día anterior había sido su cumpleaños; el 8 de mayo estrena Yo no moriré de amor, última ganadora del festival de Málaga; el 29 de mayo le toca salir a salas con A la cara; y pronto retornará a Madrid, tras una primera temporada, con la obra Personas, lugares y cosas. Ahora sonríe, después de un 2025 complejo, y porque con estos dos últimos lanzamientos ha sumado desde 2024 nueve estrenos en cine. Esa chispa en los ojos esconde un “me lo merezco” de manual.. La intérprete es perseverante. Si no fuera porque ya está cogido —y para mal—, podría titular su biografía El triunfo de la voluntad. Siempre quiso ser actriz. “He trabajado en otras cosas, por supuesto, pero nunca tuve plan B maestro. Yo nací actriz. Me subía a la mesa del salón y les hacía un espectáculo a mis padres y a mis hermanos”. Nació tan actriz que le escribió una carta a su madre con ocho o nueve años en la que, con letra infantil, puede leerse: “No se lo digas a nadie. Quiero irme a Madrid a hacer una película”. La misiva, hoy, está enmarcada en el salón de Almarcha.. Sonia Almarcha, en unos cines madrileños el pasado miércoles.Víctor Sainz. La edad le ha ido a favor. “Es cierto”, concede. Tras estudiar Arte Dramático en Valencia y en otras academias, en Nueva York y en la escuela de Juan Carlos Corazza —ahí ya había coincidido con Bardem— y el laboratorio de William Layton, fue escalando rápido en el teatro. “Me gusta seguir entrenando mientras trabajo. Y la docencia, la disfruto. He tenido mucha suerte con los proyectos, surgidos habitualmente de K Producciones [compañía en la que también creció Susana Abaitua]. Les doy tiempo y espacio a esas representaciones, que lo necesitan. También me fue bien en la tele. Pero el cine, uf, en el cine me costó muchísimo meter la cabeza. Ahora sí, desde La soledad, los proyectos se multiplicaron y cambiaron a mejor. He dicho mucho que no, me he arriesgado rechazando alguna película llamativa por anteponer otras más complejas. Me siento muy agradecida”, reflexiona.. Júlia Mascort y Sonia Almarcha, en ‘Yo no moriré de amor’. En 2025 atravesó una montaña rusa que define como “proceso personal”. Y desgrana: “Yo iba a rodar hasta un viernes Subsuelo, de Fernando Franco, y el lunes comenzaría A la cara. Pero la primera arrancó dos semanas tarde, y durante 15 días compaginé ambos rodajes. En esas jornadas, falleció mi madre. Ahora encaja eso… Enterré a mi madre, hice Yo no moriré de amor, y me bajé a Alicante a cuidar de mi padre, porque mi hermana se iba de vacaciones. A los dos días de mi llegada, no se encontró bien, lo llevamos al hospital y allí murió“. Lanza una sonrisa profundamente triste y confiesa: “Por suerte, esto me ha pillado mayor. Ya había aprendido a compaginar la vida con esta profesión porque no queda otra”. ¿Alimenta ese dolor su trabajo? “En mi caso, sí. Mi manera de hacer arte, de sentirme comunicada con la vida, tiene que ver con lo que me pasa a mí. De hecho, hay veces que tengo que ir a rodar cuando no estoy bien, y siempre pongo eso ahí, no lo tapo”.. Sonia Almarcha y Adolfo Fernández, en ‘Siveria’.. Aunque haya hecho comedia como la serie Reyes de la noche, Almarcha está abocada, designio de los proyectos que llegan, a ser actriz dramática. De ese larguísimo currículo, apunta dos trabajos que le cambiaron la vida: en cine, La soledad (2007), de Jaime Rosales, con la que increíblemente no fue candidata al Goya (el drama sí ganó película, dirección y actor revelación); en teatro, en 2009 La charca inútil (“Me alteró en lo personal, me colocó en otro lado, me proporcionó confianza”). Al final, la candidatura al Goya la obtuvo como esposa del personaje de Javier Bardem en El buen patrón (2020). Y en el escenario se lució en Siveria (2020): “He disfrutado de grandes personajes en el escenario”.. Como toda actriz española, Almarcha ha pasado por el trago de encarnar a “la hija de”, “la esposa de”, “la pareja de”, “la madre de” los personajes masculinos protagonistas. En Yo no moriré de amor es una madre joven deglutida por la enfermedad del alzhéimer, lo que hunde a su familia. En A la cara, encarna a una poderosa, sibilina y profesional presentadora de televisión que, mientras su hija está muriendo en un hospital, decide ir a casa de un hater (Manolo Solo) y, tras sacarle los colores, se esconderá allí del ruido mediático. “El problema no es de las actrices, sino de que hay pocos papeles femeninos de mi edad que no vayan adosados a un hombre. Por suerte, van creciendo poco a poco en cantidad. Sobre todo, porque sus historias sí interesan. Y si alguien aún defiende lo contrario, miente”.. A la izquierda, Sonia Almarcha, y a la derecha, Nuria Mencía y Petra Martínez, en uno de los planos divididos de ‘La soledad’.. Otro tipo de personajes que regatea: los pasados de rosca. La madre enferma de Yo no moriré de amor se construye desde la finura; la presentadora contundente de A la cara se deshace, como arena de una roca, muy poco a poco. “Mi manera de trabajar se fundamenta en crear desde lo imprescindible. No me gusta poner de más. Es superior a mí. Adoro la frase ‘Menos es más”.. En el futuro vendrán dos estrenos más, como Buitres, de Claudia Pinto, y Cómo volé sobre el nido del cuco, versión de Salvador Calvo del best seller homónimo de Ana Delgado. Y otros rodajes, uno bajo la dirección de una de las grandes cineastas actuales. Almarcha menciona su nombre y al momento recula: aún no es público. Lo que no va a cambiar es que, por mucha intérprete que sea, dejará los personajes en la puerta de casa, como su pareja, el también actor Ismael Martínez. “Somos los actores menos actores que imaginas. Sabemos separar en la vida, y por eso puede que llevemos 33 años juntos”.
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