La cineasta y escritora, ex ministra de Cultura, publica Una noche de 1947, una novela de secretos y memoria ambientada en la posguerra, y propone un mapa de las soledades femeninas Leer
La cineasta y escritora, ex ministra de Cultura, publica Una noche de 1947, una novela de secretos y memoria ambientada en la posguerra, y propone un mapa de las soledades femeninas Leer
Un silencio que destruyó vidas. Años 80. Reino Unido. Un matrimonio joven de clase media con una niña. Un día cualquiera en una tienda de segunda mano a la que acude para poder cuadrar su escaso presupuesto, Dawn conoce a otra mujer, Hazel. Empiezan a verse para charlar, pero cuando esa relación se transforma en amor empiezan los problemas, y muy graves. Lynch se ha basado en las transcripciones de numerosos juicios de divorcio y custodia de los hijos en los tribunales británicos de los años 80. Cuando las mujeres rompían con los maridos para iniciar una relación con otra mujer perdían todos sus derechos y se enfrentaban a un sistema que las trataba de degeneradas.. La historia se mueve entre dos líneas temporales, 1982 y 2022, cuando la hija de Dawn es adulta, está casada, tiene dos hijos y una relación muy estrecha con su padre ya anciano. A su madre no la ha vuelto a ver, piensa que la abandonó. Lynch cuenta que sintió mucha vergüenza cuando mujeres lesbianas de otra generación le empezaron a contar sus dificultades en la época vergüenza de no haber sabido nada al respecto. Pero ya sabemos que todo lo que tiene que ver con la historia de las mujeres exige un ejercicio de zapa y excavación importante para sacarlo a la luz. La historia de las mujeres es callada. También lo es esta novela sin estridencias, escrita con una limpieza y una elegancia que te atrapa. Se acaba y querrías seguir leyendo.. Una memoria distinta a la oficial. 2026. Una gran ciudad. Una estudiante de provincias de apenas 18 años arranca su primer curso universitario en un piso compartido. Es extremadamente tímida e insegura. Necesita el orden y la limpieza. Su compañera de piso es el caos. En este desbarajuste, el primer día de clase se equivoca de aula y acaba en el grupo de teatro de la Facultad. A pesar del corte inicial, decide quedarse. Buscando completar la tarea que les encarga la profesora, se topa con un periódico viejo y asqueroso de los años 60 que su compañera de piso ha traído del Rastro. En la portada, la foto de un chico joven flaco, desarrapado y esposado la conmueve. Decide averiguar más sobre él. Se entera de que le llamaban El Lute. De que era el enemigo público número uno.. Y en lugar de tirar de Wikipedia, empieza a preguntar a sus abuelas. Las respuestas no son lo que esperaba. Su padre, siempre ensimismado, cuenta poco. Parece que todavía no se ha recuperado de la pérdida de la madre, como tampoco lo ha hecho Begoña, la protagonista, a quien el fantasma de su progenitora se le aparece constantemente, lo mismo que el enano, una voz interna machacona que dispara sus inseguridades con sus críticas. Sus abuelas, en cambio, tienen gran verborrea, casi incontenible, pero para recordar la historia de otra manera.. Begoña no se encuentra con archivos oficiales ni crónicas periodísticas, sino con un relato de memoria familiar de la Transición desordenado y filtrado por la subjetividad de los afectos. Es una novela joven que conmueve, hace pensar y reír a partes iguales y que explora una visión de eso que hemos dado en llamar la memoria democrática desde otro lugar, desprejuiciado, y con un oído muy fino para transcribir la oralidad.. Devolviendo a las mujeres al primer plano. Principios del siglo XX. Sur de Italia. Una pequeña ciudad de provincias. Dos hermanas muy jóvenes. Cuando una de ellas se casa con un administrador de fincas pudiente y riguroso, la menor la acompaña. Lo que empieza siendo una estancia de dos meses acaba convirtiéndose en toda una vida juntas. La convivencia de apoyo mutuo frente al marido y cuñado que las intimida, las explota y las obliga a llevar una vida limitada a lo estrictamente doméstico se va transformando en una mala relación solo suavizada por la presencia de los niños, hijos de una y sobrinos de la otra, que también luchan como pueden para escapar a la represión paterna.. Maria Messina (1887-1944), como su compatriota Grazia Deledda (que además fue Premio Nobel y de la que nadie se acuerda, pero que tiene maravillosas novelas y relatos y es otra de mis lecturas favoritas últimamente), pertenece a esa generación de novelistas europeas cuyos nombres quedaron tapados por los de sus coetáneos varones. Sin embargo, esta novela tiene una gran vigencia no solo porque está maravillosamente escrita (era una de las autoras favoritas de Leonardo Sciascia), sino porque sitúa en primer plano las vivencias de las mujeres que nos precedieron. Muy recomendable.
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