En un mundo cada vez más saturado de imágenes irrelevantes y con un inevitable aroma a déjà vu, el festival de cine de Venecia abre este miércoles las puertas de su 83ª edición con la agenda marcada por una película de terror bélico real. Como ocurrió hace ahora un año, el colectivo Venice4Palestine, que en la última edición logró una importante movilización pro-Palestina, ha vuelto a la carga con una nueva carta titulada And Yet Gaza Keeps Burning, firmada por la escritora Annie Ernaux, la artista Nan Goldin, y los cineastas Matteo Garrone, Marco Bellocchio, Abel Ferrara, Céline Sciamma, Isabel Coixet y Alice Rohrwacher, entre otros.. Seguir leyendo
En un mundo cada vez más saturado de imágenes irrelevantes y con un inevitable aroma a déjà vu, el festival de cine de Venecia abre este miércoles las puertas de su 83ª edición con la agenda marcada por una película de terror bélico real. Como ocurrió hace ahora un año, el colectivo Venice4Palestine, que en la última edición logró una importante movilización pro-Palestina, ha vuelto a la carga con una nueva carta titulada And Yet Gaza Keeps Burning, firmada por la escritora Annie Ernaux, la artista Nan Goldin, y los cineastas Matteo Garrone, Marco Bellocchio, Abel Ferrara, Céline Sciamma, Isabel Coixet y Alice Rohrwacher, entre otros. Seguir leyendo
En un mundo cada vez más saturado de imágenes irrelevantes y con un inevitable aroma a déjà vu, el festival de cine de Venecia abre este miércoles las puertas de su 83ª edición con la agenda marcada por una película de terror bélico real. Como ocurrió hace ahora un año, el colectivo Venice4Palestine, que en la última edición logró una importante movilización pro-Palestina, ha vuelto a la carga con una nueva carta titulada And Yet Gaza Keeps Burning, firmada por la escritora Annie Ernaux, la artista Nan Goldin, y los cineastas Matteo Garrone, Marco Bellocchio, Abel Ferrara, Céline Sciamma, Isabel Coixet y Alice Rohrwacher, entre otros.. El documento reclama que el certamen mantega una posición pública de solidaridad con el pueblo palestino y que ondee su bandera durante todo el festival, ya que en él participan cuatro películas sobre la guerra: de Al mowaten Osama, de Ahmed Hassouna, documental sobre uno de los fotoperiodistas que permaneció en la Franja durante la ofensiva militar israelí a Hiwar ma’ albahr, de Muayad Alayan, que, situada en Jerusalén, narra el juicio que emprende un tribunal israelí contra un viejo árabe por las deudas de su hijo muerto o el viaje “musical y visual”, El camino a Jericó, del veterano Amos Gitai.. La cuarta película será la que pondrá el foco definitivo en Gaza. Titulada con el acrónimo NAZA, es la única que participará en el concurso y su incorporación ha sido a última hora. Se trata, según la nota del festival, de un documental “filmado en los tejados de Tel Aviv” que revela “los sistemas que hay detrás del calculado asesinato en masa de civiles palestinos”. Dirigida por los israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, dos de los directores de No Other Land, documental que logró el Oscar en 2025, está producida por el diario británico The Guardian y tiene como productor ejecutivo a Jonathan Glazer, el director de La zona de interés, sobre Rudolf Höss y Auschwitz, y que ha sido uno de los primeros judíos de la industria del cine en exigir que se deje de deshumanizar a los palestinos y de instrumentalizar la memoria del Holocausto.. En la última edición del festival, las preguntas a los participantes sobre Gaza fueron insistentes. El entonces presidente del jurado, el cineasta estadounidense Alexander Payne, evitó pronunciarse en la tradicional rueda de prensa del jurado, pero finalmente acabó premiando a una película que denuncia la brutal campaña bélica israelí, La voz de Hind. Su directora, la tunecina Kaouther Ben Hania, forma parte del jurado de este año, presidido por la actriz y directora estadounidense Maggie Gyllenhaal. Payne alegó entonces que no se sentía “preparado” para responder. Su evasiva resultó al menos más astuta que la del alemán Wim Wenders, presidente del jurado de la última Berlinale, que ante la recurrente pregunta sobre Gaza se metió en el fregado de que el arte debe “mantenerse al margen de la política”.. Este año, el encuentro del jurado con la prensa ha sido convocado, desconvocado y vuelto a convocar en un extraño baile que se achacó a los problemas de agenda de sus miembros. Es probable que la reciente polémica en la Bienal del Arte en la ciudad haya sumado inquietud a su longevo primo hermano, el festival de cine. La inclusión final de los pabellones de Rusia e Israel provocó un tsunami —protestas diarias, incluida una acción de Pussy Riot y de FEMEN ante el pabellón ruso; la petición de 200 artistas de expulsar a Israel o una huelga— que acabó con la dimisión en bloque del jurado, que aludió en su retirada a las investigaciones por crímenes de lesa humanidad en Ucrania y Gaza.. La otra polémica previa al arranque de la Mostra ha tenido que ver con la pobre representación femenina en el concurso. Entre la veintena de películas seleccionadas para competir por el León de Oro, solo dos están dirigidas por mujeres.. Se trata del drama Woman Unknown, de la danesa-egipcia May el-Toukhy, y la mencionada NAZA, que codirige Rachel Szor. Esta drástica reducción en la participación de miradas femeninas ha hecho saltar las alarmas hacia un festival en el que en los últimos años han ganado el León de Oro dos directoras, Audrey Diwan por El acontecimiento (2021) y Laura Poitras por All the Beauty and the Bloodshed (2022).. Ante la avalancha de críticas, el director del certamen, Alberto Barbera, explica: “Por desgracia este año, además de bajar al 24% el número de películas dirigidas por mujeres que hemos recibido, el nivel ha sido peor”. Sí han pasado la criba los nuevos trabajos de Nanni Moretti, Werner Herzog, Hirokazu Koreeda, Danny Boyle o Martin McDonagh.. Ante esta caída de directoras en la primera fila, en la segunda sección en importancia, Orizzonti, casi la mitad de las películas elegidas están dirigidas por mujeres.
EL PAÍS
