Y al final, el barro de los Cayos dio paso al asfalto de Fuencarral. Tras casi cien días de miseria consentida, mosquitos del tamaño de gorriones, «te lavas tú que a mí me da pereza» y conspiraciones de palapa que ya quisieran para sí en el Congreso, Supervivientes 2026 echa el cierre. Este jueves, a las 21:45 horas, Jorge Javier Vázquez -el eterno maestro de ceremonias que te desguaza con una sonrisa- y María Lamela abrirán las puertas del Olimpo de los desheredados de Honduras. Alba Paul, Alvar Seguí, Maica Benedicto y José Manuel Soto. Cuatro nombres para un solo cheque de 200.000 euros. Hagan juego, señores, porque la rifa está servida.
Quedan poco más de 36 horas para que la audiencia decida quién es el ganador de Supervivientes 2026. Maica, Alaba Paul, Alvar Seguí o José Manuel Soto, uno de ellos se alzará con el triunfo con una final que promete ser histórica
Y al final, el barro de los Cayos dio paso al asfalto de Fuencarral. Tras casi cien días de miseria consentida, mosquitos del tamaño de gorriones, «te lavas tú que a mí me da pereza» y conspiraciones de palapa que ya quisieran para sí en el Congreso, Supervivientes 2026 echa el cierre. Este jueves, a las 21:45 horas, Jorge Javier Vázquez -el eterno maestro de ceremonias que te desguaza con una sonrisa- y María Lamela abrirán las puertas del Olimpo de los desheredados de Honduras. Alba Paul, Alvar Seguí, Maica Benedicto y José Manuel Soto. Cuatro nombres para un solo cheque de 200.000 euros. Hagan juego, señores, porque la rifa está servida.. Aterrizarán en helicóptero, como manda la sagrada tradición del reality -que recordemos no será en directo por la normativa áerea-. El aparato bajará, el viento despeinará a María Lamela y veremos esas caras de «no me creo que esté tocando el suelo de la civilización». Pero aquí no hay espacio para la nostalgia estéril. El concurso arranca con las hachas de guerra afiladas y un ritmo que promete dejar sin aliento a una audiencia que ha devorado la edición, con menos emoción, pero como si no hubiera un mañana.. Alvar Seguí mira la escena fumándose metafóricamente un puro. Él ya tiene su billete de oro gracias a esa inmunidad ganada a pulso de líder en la semifinal. Para el resto (Alba, Maica y el incombustible José Manuel Soto), la noche empieza con una bofetada de realidad: el primer televoto fulminante. Uno se quedará a las puertas, descompuesto, sin gloria y con cara de cuarto finalista. Justo ahí, cuando el expulsado esté asimilando el drama, los tres supervivientes oficiales entrarán de lleno en El Altar de Poseidón.. Un clásico. Un puzzle de peldaños donde hay que encajar piezas mientras las fuerzas flaquean y el corazón bombea a mil revoluciones. Hay que construir la escalera, subir a la cima y encender el pebetero con una antorcha. Los dos más rápidos se salvan. El último se va directo al pozo del veredicto del público. El estrés en estado puro, servido en bandeja de plata para el disfrute del espectador cómodo desde su sofá.. «Casi 100 días de hambre, reproches y picaduras se resumen en una doble apnea bajo el agua y el juicio sumarísimo de una app móvil. Bienvenidos a la televisión espectáculo», explica Mediaset.. Si pensaban que lo habían visto todo en cuanto a sadismo físico-televisivo, la productora ha decidido que este año tocaba tirar la casa por la ventana. Pasamos a la joya de la corona: el juego más grande de la historia del formato. 1.500 metros cuadrados de circuito infernal que introduce, agárrense, una doble apnea.. El recorrido es de película de terror dominical: los dos clasificados tendrán que sumergirse primero atados con pesadas cadenas y candados. Sí, han leído bien. Liberarse bajo el agua a contrarreloj. Luego, superar obstáculos con llaves para terminar en una segunda apnea donde deberán armar un puzle sumergidos. Para colmo de la épica -o del melodrama, según se mire-, el premio por salir del agua será liberar de una jaula a sus familiares directos. La carne de gallina, las lágrimas de rigor y el suspense estirado hasta el límite del colapso.. El ganador de este calvario se va directo a la votación definitiva. El perdedor se batirá en un segundo televoto contra el rezagado de la prueba anterior. Tres televotos en una sola noche. Una trituradora de esperanzas operada mediante los dedos de los fans en la aplicación de Mediaset.. Podrán criticarlo, podrán decir que no gusta o que cansa, pero los datos de este mastodonte audiovisual son inapelables. Supervivientes 2026 llega a su final habiéndose comido el prime time tres noches por semana. No ha dejado ni las migajas.. Las galas de los jueves han sido un auténtico paseo militar con un 17,3% de cuota de pantalla y más de un millón de fieles, más de 8,5 puntos a su inmediato perseguidor. Los martes, Ion Aramendi y su Tierra de Nadie retuvieron a un sólido 15%, y hasta los debates dominicales de Sandra Barneda con Conexión Honduras lideraron con un 12,3%. Es una maquinaria perfecta que funciona igual de bien entre los jóvenes de 25 años que arrasando en la Comunidad Valenciana o en Canarias, donde las cuotas han sido un éxito.. Este jueves los espectadores al último acto de un teatro romano moderno. Alba, Alvar, Maica o Soto. Uno de ellos apagará la palapa definitiva del plató y se llevará los billetes a casa. El público, simplemente, disfrutar del espectáculo de verlos sufrir una última vez.
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