Un documental puede contar pedazos de la historia grande, y pública, de un país. O puede narrar lo que pasa puertas adentro de una casa, cuando en la calle la represión arrecia y los vecinos acaban muertos, sus cuerpos desaparecen sin fotos que los registren, y solo quedan piedras esparcidas. Relatar el adentro del silencio es lo que hizo la cineasta marroquí Asmae El Moudir (36 años, Salé) en La madre de todas las mentiras (Kadhib Abyad/The mother of all lies, 2023). La cinta, galardonada en el Festival de Cannes en 2023, fue la forma que encontró El Moudir para acercarse a las llamadas Revueltas del Pan de junio de 1981 en Casablanca, a partir de los recuerdos de su abuela, que no hablaba sobre ese fatídico episodio que dejó centenares de muertos y que marcó la historia del país. Porque incluso en la más aislada de las habitaciones, las paredes oían, aunque fuera se hubieran callado las sirenas y dejado de caer palos.. Seguir leyendo
La joven directora, galardonada por el documental ‘La madre de todas las mentiras’, con el que elaboró un relato visual con figuritas de arcilla construidas por su padre habla sobre la figura de las abuelas y las dinámicas familiares en Marruecos
Un documental puede contar pedazos de la historia grande, y pública, de un país. O puede narrar lo que pasa puertas adentro de una casa, cuando en la calle la represión arrecia y los vecinos acaban muertos, sus cuerpos desaparecen sin fotos que los registren, y solo quedan piedras esparcidas. Relatar el adentro del silencio es lo que hizo la cineasta marroquí Asmae El Moudir (36 años, Salé) en La madre de todas las mentiras (Kadhib Abyad/The mother of all lies, 2023). La cinta, galardonada en el Festival de Cannes en 2023, fue la forma que encontró El Moudir para acercarse a las llamadas Revueltas del Pan de junio de 1981 en Casablanca, a partir de los recuerdos de su abuela, que no hablaba sobre ese fatídico episodio que dejó centenares de muertos y que marcó la historia del país. Porque incluso en la más aislada de las habitaciones, las paredes oían, aunque fuera se hubieran callado las sirenas y dejado de caer palos.. Seguir leyendo
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