A Christiane Amanpour le dijeron al principio de su carrera que no servía para ser corresponsal de guerra. Ni siquiera para aparecer delante de una cámara. Más de cuatro décadas después, la periodista que recibió aquel desalentador pronóstico se dispone a abandonar la cadena que ayudó a convertir en una referencia mundial de la información. Se va uno de los rostros más reconocibles de CNN, pero también una manera de entender el periodismo que hizo de la presencia sobre el terreno, la búsqueda de la verdad y la denuncia de los horrores de la guerra sus principales señas de identidad.
La histórica corresponsal internacional abandonará la cadena en junio de 2027, después de más de cuatro décadas narrando algunos de los mayores conflictos del mundo. Su despedida llega en plena transformación de CNN y deja una advertencia: «Sed veraces, no neutrales»
A Christiane Amanpour le dijeron al principio de su carrera que no servía para ser corresponsal de guerra. Ni siquiera para aparecer delante de una cámara. Más de cuatro décadas después, la periodista que recibió aquel desalentador pronóstico se dispone a abandonar la cadena que ayudó a convertir en una referencia mundial de la información. Se va uno de los rostros más reconocibles de CNN, pero también una manera de entender el periodismo que hizo de la presencia sobre el terreno, la búsqueda de la verdad y la denuncia de los horrores de la guerra sus principales señas de identidad.. Christiane Amanpour, de 68 años, ha anunciado este lunes que dejará CNN en junio de 2027, después de 43 años vinculada a la cadena estadounidense. La decisión, comunicada a sus compañeros por el presidente y consejero delegado del grupo, Mark Thompson, supone el final de una trayectoria que ha acompañado algunos de los acontecimientos más trascendentales de la historia reciente. Desde la primera guerra del Golfo hasta la invasión rusa de Ucrania, pasando por Bosnia, Ruanda, Afganistán o Irak, Amanpour no se limitó a narrar los conflictos: se convirtió en una de las voces que explicaron al mundo sus consecuencias humanas.. «Después de muchos meses de reflexión y algunas noches sin dormir, he decidido separarme de CNN, mi compañera durante 43 años fantásticos», ha explicado la periodista en un comunicado recogido por la propia cadena. Su despedida, sin embargo, no será inmediata. A finales de este año pondrá fin a sus programas diarios, incluido Amanpour & Company, emitido por la televisión pública estadounidense PBS. A partir de enero mantendrá un espacio semanal en CNN hasta mayo y continuará realizando trabajos para la cadena hasta junio de 2027.. Pero su salida tiene un significado que va mucho más allá de los cambios en una parrilla televisiva.. Amanpour pertenece a aquella generación de periodistas que convirtió CNN en una ventana al mundo cuando la información internacional todavía no viajaba a la velocidad de las redes sociales. Su carrera creció al mismo tiempo que lo hacía la propia cadena, fundada en 1980 y convertida durante la guerra del Golfo en un fenómeno televisivo global gracias a su capacidad para retransmitir los acontecimientos prácticamente en directo.. Nacida en Londres en 1958, hija de padre iraní y madre británica, Amanpour pasó buena parte de su infancia en Teherán. Su biografía quedó marcada por la revolución iraní de 1979 y por la experiencia de conocer desde muy joven las consecuencias de las convulsiones políticas. Después de estudiar Periodismo en Estados Unidos, se incorporó a CNN en 1983 como ayudante en la mesa de información internacional de Atlanta.. No empezó delante de las cámaras. Ni siquiera tenía asegurado que algún día pudiera hacerlo. Mark Thompson ha recordado ahora que uno de sus primeros superiores consideraba que no reunía las condiciones necesarias para convertirse en corresponsal internacional. El tiempo se encargó de desmentirlo.. Su gran oportunidad llegó con la guerra del Golfo de 1991. CNN estaba cambiando la manera de consumir información y Amanpour formaba parte de aquella revolución. Las guerras dejaban de ser acontecimientos que se conocían únicamente a través de los periódicos del día siguiente o de imágenes editadas horas después. La televisión podía llevarlas a los salones de millones de espectadores mientras todavía estaban sucediendo.. Pero fue especialmente en Bosnia, durante la desintegración de Yugoslavia, donde Amanpour terminó de construir su identidad periodística. Frente a los discursos oficiales, las justificaciones militares y las explicaciones diplomáticas, la corresponsal puso el foco en las víctimas. Su trabajo se caracterizó por cuestionar las versiones de quienes ejercían el poder y por negarse a presentar la violencia contra la población civil como una simple disputa entre posiciones equivalentes.. Aquella forma de informar también abrió uno de los debates que han acompañado su carrera: hasta dónde debe llegar la neutralidad de un periodista cuando los hechos están documentados. Para Amanpour, la obligación de escuchar distintas versiones nunca podía convertirse en una excusa para diluir la verdad.. Su trayectoria continuó en Ruanda, Afganistán, Irak y otros escenarios de guerra y crisis internacionales. También entrevistó a algunos de los dirigentes políticos más importantes del planeta, desde presidentes y primeros ministros hasta protagonistas de conflictos que habían marcado sus propias coberturas. Su nombre se convirtió en una garantía de reconocimiento internacional, respaldada por numerosos premios, entre ellos varios Emmy y Peabody.. En 2010 abandonó temporalmente CNN para incorporarse a ABC News, donde asumió la presentación del programa político This Week. Dos años después regresó a la cadena en la que había desarrollado prácticamente toda su carrera. Desde entonces, sus entrevistas y sus espacios de análisis internacional han seguido siendo una de las principales señas de identidad de CNN International.. Su marcha se produce, además, en un momento especialmente delicado para el futuro de CNN. A comienzos de octubre, Paramount Skydance culminó la adquisición de Warner Bros. Discovery, hasta entonces matriz de la cadena informativa, en una operación que ha provocado interrogantes sobre el futuro editorial del grupo.. La propia Amanpour había expresado meses antes su preocupación por los cambios que se estaban produciendo en CBS News, también bajo el control de Paramount, y por lo que describió como un realineamiento ideológico que podía afectar a programas históricos como 60 Minutes. La compañía ha rechazado las acusaciones de interferencia editorial.. La periodista no ha relacionado su despedida con la nueva propiedad de CNN y, según Thompson, ambos llevaban meses hablando sobre su decisión. Sin embargo, el contexto resulta inevitable para comprender la trascendencia de que una de las voces más reconocibles de la cadena decida cerrar esta etapa precisamente ahora.. «Me entristece mucho verla marchar, pero he llegado a aceptar que este es el momento adecuado para ella, tanto personal como profesionalmente», ha reconocido Thompson en su comunicación a los empleados. El máximo responsable de CNN ha destacado sus 43 años de periodismo y la confianza que ha conseguido despertar entre espectadores de todo el mundo.. Amanpour tampoco ha anunciado una retirada definitiva. Mantendrá The Ex Files, el pódcast que presenta junto a su exmarido, el antiguo diplomático estadounidense Jamie Rubin, y ha adelantado que espera embarcarse en nuevos proyectos. Su decisión, por tanto, supone una despedida de CNN, no necesariamente del periodismo.. En su comunicado ha querido acordarse especialmente de los equipos con los que compartió tantos años de coberturas. De los compañeros que estuvieron con ella en el Golfo, Bosnia, Ruanda, Afganistán, Ucrania o Irán. De quienes, como ha explicado, trabajaron juntos para buscar los hechos, las pruebas y la humanidad que había detrás de cada noticia. Para que CNN pudiera contar la verdad sobre el mundo sin miedo ni favoritismos.. Y ha dejado una última reflexión que resume buena parte de su trayectoria: «Recordad: sed siempre veraces, no neutrales».. La marcha de Christiane Amanpour no es simplemente la despedida de una presentadora histórica ni el final de uno de los programas de entrevistas más reconocibles de la información internacional. Es también el cierre de una etapa en la que las grandes cadenas de noticias construyeron su prestigio enviando periodistas a los lugares donde sucedía aquello que el mundo necesitaba conocer.. Amanpour se marcha después de haber contado guerras, genocidios, revoluciones y crisis internacionales. Después de haber demostrado que una corresponsal podía convertirse en una de las figuras más influyentes de la televisión sin renunciar al trabajo sobre el terreno. Y después de haber construido una carrera que desmintió a quien, cuando todavía era una joven ayudante de redacción, le aseguró que nunca llegaría a serlo.. CNN pierde uno de sus rostros históricos. El periodismo televisivo despide de esa cadena a una de las mujeres que contribuyeron a definirlo.
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