Un manifiesto respaldado por más de 350 firmas exige a la organización del festival granadino una reparación pública a la escritora y rechaza que las posturas ideológicas justifiquen la censura en foros culturales Leer
Un manifiesto respaldado por más de 350 firmas exige a la organización del festival granadino una reparación pública a la escritora y rechaza que las posturas ideológicas justifiquen la censura en foros culturales Leer
Más de 350 personalidades de la cultura, entre ellas Fernando Savater, Piedad Bonnett, Óscar Tusquets, Andrés Trapiello, Cayetana Álvarez de Toledo y María Negroni, han suscrito un manifiesto contra las cancelaciones tras la exclusión de la escritora argentina Ariana Harwicz del Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur-Alh, celebrado en Granada.. La declaración, difundida en un comunicado por la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), defiende la libertad de expresión y el pluralismo, y rechaza que las posiciones públicas de un autor sean motivo para excluirlo de un encuentro cultural.. Entre los firmantes figuran también Margo Glantz, Santiago Roncagliolo, Enrique Moradiellos, José Luis Pardo, Anna Caballé, Victoria Cirlot, Karina Sainz Borgo, Pola Oloixarac, Carolina Sanín, Zoé Valdés, Fernando Iwasaki, Santiago Kovadloff y Manuel Valls.. «Ningún escritor debería ser excluido de un encuentro cultural por sus posiciones públicas», sostiene el manifiesto. Sus impulsores advierten de que «defender la libertad de expresión solo para quienes piensan como nosotros no es defenderla: es sustituir la confrontación libre de ideas por la selección ideológica».. La adhesión se produce después de que la dirección del festival, que se celebra en Granada entre el 21 y el 27 de septiembre, cancelara la participación de Harwicz, prevista para el día 26 de septiembre en una conversación con el escritor Jesús Ortega.. La retirada de la invitación estuvo precedida por peticiones para reconsiderar su presencia debido a su rechazo público al boicot cultural a Israel, según denunció la propia autora en redes sociales poco antes del inicio del encuentro. De acuerdo con Harwicz, la dirección argumentó que no podían garantizar su seguridad.. Frente a esta decisión, los firmantes reivindican el debate como respuesta a la discrepancia: «La respuesta democrática a una opinión, por controvertida que sea, es el diálogo, la pregunta, la discusión pública, nunca la expulsión del programa».. El manifiesto expresa asimismo su preocupación por el hecho de que se atribuyan a Harwicz posiciones que ella niega haber sostenido, o por la circulación de sus palabras descontextualizadas sin posibilidad de réplica: «La discrepancia política, por profunda que sea, no justifica la tergiversación, la descalificación personal ni la estigmatización».. Los firmantes celebran que la Universidad de Granada, organizadora del evento, se haya desmarcado de la decisión. En un comunicado publicado el 19 de septiembre, la institución atribuyó la medida a la dirección del festival y manifestó su desacuerdo. Por ello, el manifiesto reclama a la organización transparencia, el reconocimiento del perjuicio ocasionado y «una reparación pública adecuada» para la autora.. Por su parte, la Red Universitaria por Palestina de Granada, promotora de la petición de veto, rechazó el pasado domingo las acusaciones de antisemitismo y negó haber puesto en riesgo la seguridad de la escritora. La plataforma explicó que el 17 de septiembre solicitó por escrito reconsiderar la presencia de Harwicz «por sus posicionamientos públicos sobre Israel, Palestina y el boicot cultural», asegurando que la misiva no contenía «amenazas ni convocatorias» de protesta y que rechazan «cualquier forma de racismo y discriminación». Como argumento, aludieron a publicaciones de la autora en la red social X.. En paralelo, otro grupo de escritoras —entre las que figuran Gabriela Wiener, Lina Meruane, Brenda Navarro y María Fernanda Ampuero— difundió un comunicado en apoyo a la Red Universitaria y a favor de la desprogramación de Harwicz. «La libertad de expresión es un valor central de la vida en sociedad, pero dicha libertad tiene límites tipificados por ley: la injuria, la difamación y la incitación al odio, entre otras», señalaron, reprochando a la autora de Mátate, amor y Perder el juicio haber calificado el boicot a Israel de «ataque antisemita».. La desprogramación de Harwicz se suma a lo ocurrido pocos días antes en el Festival de las Ideas de Madrid, donde cerca de una treintena de ponentes presionaron con éxito a la organización para rescindir el patrocinio de la aseguradora Allianz por sus vínculos con el gobierno de Israel.
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