“¿Cómo has conseguido ser tan normal?”. Esta es la pregunta que, según cuenta, más le repiten a Grace Gummer. “Y no sé muy bien qué significa o cómo contestar, salvo que me criaron bien… me crio buena gente que hizo lo mejor que pudo”. En una industria en la que los nepo babies han asumido sin complejos el lugar privilegiado que les otorga su pedigrí, Gummer —que en apenas unas semanas cumplirá 40 años— se alza como una discreta excepción a la regla. Tras 15 años de carrera sólida, con títulos como Frances Ha, Mr. Robot, The Newsroom o American Horror Story, aún hay quien se sorprende al descubrir que esta actriz, tan reservada como talentosa, es hija de Meryl Streep y está casada con uno de los músicos más influyentes del panorama actual.. Seguir leyendo
En la era de los ‘nepo babies’, la intérprete reivindica una carrera y un apellido propios tras deslumbrar dando vida a Caroline Kennedy. A punto de cumplir los 40, la crítica ya la sitúa como favorita para los Emmy
“¿Cómo has conseguido ser tan normal?”. Esta es la pregunta que, según cuenta, más le repiten a Grace Gummer. “Y no sé muy bien qué significa o cómo contestar, salvo que me criaron bien… me crio buena gente que hizo lo mejor que pudo”. En una industria en la que los nepo babies han asumido sin complejos el lugar privilegiado que les otorga su pedigrí, Gummer —que en apenas unas semanas cumplirá 40 años— se alza como una discreta excepción a la regla. Tras 15 años de carrera sólida, con títulos como Frances Ha, Mr. Robot, The Newsroom o American Horror Story, aún hay quien se sorprende al descubrir que esta actriz, tan reservada como talentosa, es hija de Meryl Streep y está casada con uno de los músicos más influyentes del panorama actual.. Grace Gummer y su madre Meryl Streep.Johnny Nunez (Getty Images for The Recording A). “El don de su madre ahora también es suyo”, “el alma de su madre la ha poseído”, “demuestra que el linaje de Meryl Streep es fuerte y su actuación, digna de un Emmy”. Estas son algunas de las reacciones que ha despertado su último trabajo, dando vida a Caroline Kennedy en Love Story, la serie que ha narrado —con cifras récord de audiencia— la trágica historia de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette-Kennedy. Es precisamente en el episodio final, que recrea el accidente de avioneta que acabó con la vida de la pareja y de la hermana de Bessette, donde Gummer despliega todo su potencial interpretativo: una mujer devastada por el duelo, cargando sobre sus hombros décadas de tragedia familiar, mito y la persistente idea de la maldición Kennedy. La revista Variety se ha deshecho en elogios hacia ella y ya la sitúa en la conversación de la próxima temporada de premios: “Gummer puede que no haya heredado el apellido de su madre en Hollywood, pero se está ganando el suyo propio”. Preguntada por la inevitable comparación con la ganadora de tres Oscar, la actriz admite que “antes le molestaba, pero intenta no pensar en ello”.. Grace Gummer en el episodio 9 de ‘Love Story’. 2026, FX / Disney+. Seguir los pasos de su madre no formaba parte de su plan inicial. Lejos del brillo de Hollywood, Gummer creció en un pequeño pueblo de Connecticut junto a su madre, su padre —el escultor Don Gummer—, su hermano Henry y sus hermanas Mamie y Louisa, ambas también actrices. Con solo seis años ya había debutado en el cine dando vida a la versión infantil del personaje de su madre en La casa de los espíritus, aunque en casa nunca contemplaron convertirla en actriz precoz. “Nos sentíamos seguros, libres para ser nosotros mismos. Practiqué mucho deporte, acampaba en la montaña los fines de semana y hacía de canguro en verano. Crecí pensando que quería ser nadadora olímpica y solo me enfrentaba al lado famoso de mi vida en los ocasionales paseos por un aeropuerto”, recordaba en una entrevista. Su madre bromeó en una ocasión con que, tras esforzarse por mantener a sus hijos alejados del espectáculo, había conseguido justo lo contrario.. Grace Gummer interpretando a Caroline Kennedy en ‘Love Story’. Eric Liebowitz/FX. Estudió Historia del Arte e Italiano en Vassar College —la misma universidad que su madre— y más tarde se trasladó a Roma para formarse en figurinismo en el taller Tirelli, responsable del vestuario de películas como María Antonieta o Maléfica. Su trabajo entonces distaba mucho de la imagen que cabría esperar de la hija de la editora de moda Miranda Priestly en El diablo viste de Prada: hacer dobladillos, coser botones o planchar sombreros. De vuelta en Nueva York, fue becaria de Zac Posen, donde trabajó en el vestuario de la gira de Michael Jackson antes de su repentino fallecimiento. Poco después, un amigo de su hermano le propuso encargarse del vestuario de una obra independiente. Leyó el guion, pero, en lugar de imaginar looks, descubrió que lo que realmente quería era interpretarla. Hizo la audición, consiguió el papel y así comenzó una carrera que, aún hoy, se ve obligada a legitimar frente a las sospechas de nepotismo.. Meryl Streep, su hija, Grace Gummer, y el marido de esta, el productor musical Mark Ronson.TIMOTHY A. CLARY (AFP via Getty Images). Su vínculo con la moda, sin embargo, sigue intacto. Habitual en las semanas de la moda de París y Nueva York, gracias a Love Story ha lucido piezas vintage noventeras de Valentino o Michael Kors. Aun así, insiste en priorizar su trabajo y su privacidad por encima de la exposición mediática: “Solo quiero ser camaleónica, que se me conozca por mi trabajo real y no, por ejemplo, por lo que llevo en una alfombra roja”. Sin embargo, ese interés por la moda —“es una locura lo mucho que pienso en ropa”, ha reconocido— es palpable en sus looks. Amante de la elegancia silenciosa de The Row, la carísima firma de las gemelas Olsen, en sus más recientes apariciones se salta a la torera el method dressing distanciándose del estilo sobrio y clásico de su personaje en Love Story. En la última semana de la moda de Nueva York, por ejemplo, asistió al desfile de Calvin Klein combinando abrigo con pañoleta en la cabeza, al de Khaite enfundada en cuero de pies a cabeza y al de Michael Kors con pantalones bombacho y camisa escotadísima. No hay nada que se le resista y parece capaz de llevar a su terreno cualquier tendencia, diseño o firma. En la after party de los Oscar organizada por Vanity Fair lo demostró con un brillante vestido plateado de Balenciaga con el que confirmó su estatus de estrella legítima. Un esmoquin convertido en vestido de Haider Ackermann para Tom Ford o un par de total looks negros de Celine terminan de dejar claro por qué tiene uno de los armarios más cool de Hollywood.. Grace Gummer en la fiesta de ‘Vanity Fair’ de los Oscar, con vestido de Balenciaga. Rodin Eckenroth/GA (The Hollywood Reporter via Getty). Gummer reconoce que también ha influido en el estilo de su marido, Mark Ronson, padre de sus dos hijas. El productor, responsable de algunos de los grandes éxitos de Bruno Mars, Amy Winehouse, Dua Lipa o Miley Cyrus, ha “elevado” su estilo gracias a la influencia de su pareja, con quien se casó en Nueva York en una ceremonia íntima, con pocos invitados debido a la pandemia, en el verano de 2021. Antes, la actriz estuvo brevemente casada —apenas un mes y medio— con el también actor Tay Strathairn. Pese a su inclinación por la discreción, Gummer, que legalmente ya se apellida Ronson, no duda en proclamar su afecto por su marido. “Gritaría a los cuatro vientos mi amor por este hombre. Siempre me he considerado romántica, pero no sabía cuánto hasta que le conocí”, aseguró sobre su love story particular.
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