La música que eleva el folklore a categoría estética, logrando dotar a su país de lo que podría llamarse una identidad cultural Leer
La música que eleva el folklore a categoría estética, logrando dotar a su país de lo que podría llamarse una identidad cultural Leer
Marenka (Sveltana Aksenova) es una chica majísima, enamorada del bueno de Jenek (Paul Cernoch), ambos vecinos del pequeño pueblo checo; un tejido social observado por el libretista y el compositor como materia viva y fresca, popular en el mejor sentido. Lo propio como pulpa susceptible de ser transformada por la varita mágica de la creación. Creación nada menos que de una música que eleva el folklore a categoría estética, logrando dotar a su país de lo que podría llamarse una identidad cultural. El reparto vocal que aquí comparece, excelente en su conjunto, capitaneado por los amantes pueblerinos, responde perfectamente a la muy exigente música de Bedrich Smetana, quien apechugó con la hercúlea tarea de inventar una ópera destinada además a inaugurar un teatro dedicado al arte lírico.. El flamante nuevo director del Teatro Real, Gustavo Gimeno, consigue de la orquesta el sonido idiosincrático exigido, tan intenso y sutil en la alternancia entre lo cómico candoroso y lo dramático costumbrista, sin olvidar oportunos toques de humor farsesco. La simple peripecia es lo de menos. Importa sobre todo la fabulación aplicada a un microcosmos, cuya realidad mantiene un inteligente y civilizado trato con el realismo, ámbito donde se mueve Laurent Pelly, bien conocido entre nosotros. Aquí se sirve tanto de ñp onírico como de una sobria rusticidad que no desdeña la sonrisa del cuento infantil. Tampoco la seriedad de la danza. Ni siquiera la travesura circense.. Esta obra magnífica se visita poco, tal vez por la dificultad de concitar el talento de unos artífices adecuados, capaces de transmitir un estilo que emergía de la cultura musical checa y que Smetana contribuyó a hacer visible, y audible.. Al Teatro Real es preciso agradecerle el mérito de recuperar un título merecedor de un puesto más alto en el repertorio.
Música // elmundo
