Miles de usuarios de las redes sociales calificaron el espectáculo del cantante de «perezoso», «carente de esfuerzo» y hasta «uno de los peores shows en la historia del festival» Leer
Miles de usuarios de las redes sociales calificaron el espectáculo del cantante de «perezoso», «carente de esfuerzo» y hasta «uno de los peores shows en la historia del festival» Leer
El esperado regreso de Justin Bieber a Coachella 2026 terminó convirtiéndose en uno de los momentos más controvertidos del festival, pero no precisamente por lo musical. Lo que debía ser una celebración de su carrera acabó generando una oleada de críticas en redes sociales, que eclipsaron por completo su actuación.. El artista, que volvía a un gran escenario tras su gira Justice World Tour en 2022, apostó por un formato inesperadamente sencillo: sudadera, taburete y una laptop como protagonista. Desde ahí, fue reproduciendo fragmentos de sus propios videoclips en YouTube mientras cantaba encima, en una dinámica que muchos compararon con un karaoke improvisado.. La propuesta, que incluía temas recientes de SWAG II combinados con clásicos como ‘Baby’ o ‘Never Say Never’, pretendía ser un viaje nostálgico a sus inicios en internet. Sin embargo, en redes sociales la narrativa fue muy distinta: miles de usuarios calificaron el espectáculo de «perezoso», «carente de esfuerzo» y hasta «uno de los peores shows en la historia del festival».. Las críticas más duras llegaron precisamente desde plataformas como X o TikTok, donde se viralizaron comentarios demoledores. Algunos usuarios aseguraban que «si otro artista hiciera algo así, su carrera estaría acabada», mientras que otros se preguntaban «cómo es posible pagar millones por ver a alguien sentado con un portátil». Incluso hubo quienes fueron más allá, calificando la actuación como «la peor retransmisión musical en años» y criticando la falta de implicación del cantante sobre el escenario. «¿Un karaoke por 10 millones?», se preguntaba otro usuario.. A esto se sumó la sensación de desconexión en varios momentos del concierto. Aunque Bieber intentó interactuar con el público pidiendo sugerencias en directo a través del livestream, muchos consideraron que la interacción fue mínima y que el espectáculo careció de la energía habitual de un cierre de Coachella.. Aun así, no todo fueron críticas. Parte de sus seguidores defendieron la actuación, argumentando que el uso de YouTube tenía un valor simbólico: fue precisamente esa plataforma la que impulsó su carrera cuando apenas era un adolescente. Para ellos, el formato representó una forma íntima y consciente de reconectar con sus orígenes.. Mientras tanto, en el propio festival también hubo espacio para la ironía. Integrantes de The Strokes, que actuaron antes que Bieber, lanzaron comentarios sarcásticos sobre su papel como «teloneros» del canadiense, alimentando aún más la conversación en redes.. Más allá de la polémica, la actuación incluyó invitados como Wizkid o Tems y momentos virales como la proyección de antiguos vídeos suyos en YouTube, incluido el cover que ayudó a lanzar su carrera.. Al final, lo que debía ser un regreso triunfal terminó convirtiéndose en un fenómeno viral marcado por la división: entre quienes vieron un ejercicio creativo y nostálgico, y quienes lo interpretaron como un espectáculo impropio de uno de los artistas mejor pagados del festival. En Coachella 2026, Bieber no dejó indiferente a nadie, pero por razones muy distintas a las esperadas.
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