La inteligencia artificial ha irrumpido en la literatura teñida de catastrofismo. Pero, ¿para qué y cómo la usan realmente los escritores? Javier Cercas, Enrique Vila-Matas, Manuel Jabois, Agustín Fernández Mallo, Sara Barquinero, Jorge Carrión y Mikel Santiago nos lo cuentan Leer
La inteligencia artificial ha irrumpido en la literatura teñida de catastrofismo. Pero, ¿para qué y cómo la usan realmente los escritores? Javier Cercas, Enrique Vila-Matas, Manuel Jabois, Agustín Fernández Mallo, Sara Barquinero, Jorge Carrión y Mikel Santiago nos lo cuentan Leer
El mundo literario y cultural lleva ya unos años escribiendo su propio relato de ciencia ficción alrededor de la inteligencia artificial. O quizá de terror. En los últimos meses, los titulares se han sucedido con una velocidad impropia de un mundo acostumbrado a medir el tiempo en novelas y no en versiones de software: la Nobel Olga Tokarczuk confesando que conversa con ChatGPT durante su proceso creativo, la revista británica Granta desmintiendo que uno de sus relatos hubiera sido escrito por una IA y, hace unas semanas, varias librerías de viejo de Barcelona alertando de que la empresa canadiense Zoom Books estaba comprando grandes fondos bibliográficos para digitalizarlos, alimentar modelos de inteligencia artificial y destruir después los ejemplares. La imagen tenía algo de distopía de Bradbury: ya no hacía falta quemar los libros ni, por supuesto, leerlos, bastaba con triturarlos tras absorber todo lo que contenían.Con semejante panorama resulta casi inevitable pensar que los escritores viven atrincherados frente a las máquinas. Sin embargo, basta formular una pregunta muy sencilla para que el relato empiece a resquebrajarse. ¿Qué escritores españoles han reconocido utilizar inteligencia artificial o se han mostrado favorables a ella? La misma pregunta, lanzada a ChatGPT, Claude, Gemini y Grok, produce respuestas absolutamente distintas. Todos, eso sí, coinciden en citar a Juan José Millás, que el pasado junio confesó en el podcast El mono desnudo, presentado por el periodista Juan Carlos Ortega, que sentía «una fascinación absoluta» con ChatGPT al que tildó de «una maravilla que escribe y habla con sintaxis, algo que el 98% de la población no sabe hacer». A partir de ahí empieza la dispersión: un modelo incorpora enseguida a Jorge Carrión, quizá la opción más obvia, otro añade a Sara Barquinero, un tercero rescata unas declaraciones de Mikel Santiago, otro mezcla a autores extranjeros, casi todos, claro, se inventan algún nombre y uno llega incluso a señalar a Manuel Jabois como ejemplo de novelista que escribe con inteligencia artificial.Lo curioso es que esa última afirmación nace de un malentendido. Hace unos meses, Jabois comentó en la radio que durante la escritura de su última novela, La víspera (Alfaguara), había terminado utilizando cuatro palabras que le había sugerido una conversación con una IA. Cuatro palabras. La anécdota bastó para que algunos titulares simplificaran el asunto hasta convertirlo en algo muy distinto. «A los dos días había un artículo diciendo que Manuel Jabois se ayudaba de la IA para escribir», recuerda ahora entre risas. «La verdad es que aunque no le di importancia flipé bastante, y agradezco poder aclararlo».En realidad, Jabois lleva tiempo incorporando la inteligencia artificial a tareas muy concretas del oficio, aunque siempre lejos, matiza, de la escritura propiamente dicha. Más bien la utiliza como quien consulta a un interlocutor especialmente pac
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