Chicote al rescate. Como la llamada a un superhéroe, los restaurantes piden ayuda al chef para salvar sus negocios, pero en Servicio Secreto by Chicote, el chef madrileño se enfrenta al desafío más exigente de su trayectoria en televisión haciendo de agente encubierto dispuesto a descubrir qué ocurre cuando nadie mira.
Servicio Secreto by Chicote es el nuevo programa del chef madrileño en laSexta, donde, desde las sombras, intenta ayudar a restaurantes en apuros e intentar que vuelvan a conquistar a los comensales que les visitan
Chicote al rescate. Como la llamada a un superhéroe, los restaurantes piden ayuda al chef para salvar sus negocios, pero en Servicio Secreto by Chicote, el chef madrileño se enfrenta al desafío más exigente de su trayectoria en televisión haciendo de agente encubierto dispuesto a descubrir qué ocurre cuando nadie mira.. Y es que, a diferencia de otros formatos protagonizados por Chicote como Pesadilla en la cocina o Batalla de restaurantes, el chef se ha infiltrado en restaurantes sin previo aviso con el objetivo de destapar la realidad que se esconde tras cada negocio a la deriva, actuando desde las sombras, apoyado en lo último en tecnología y un equipo de vigilancia que le permite analizar cada detalle antes de intervenir. El cocinero está intentando en este nuevo formato (producido por Warner Bros. ITVP España) salvar desde bares de barrio y restaurantes familiares hasta locales con trayectoria. Cada intervención supone una carrera contrarreloj para evitar el cierre definitivo de esos negocios.. Chicote analiza fallos, tensiones y rutinas ocultas que pueden hundir un negocio. Todo ello desde una furgoneta camuflada y con infiltrados en sala para no condicionar a los dueños de los locales con su imponente presencia. El chef madrileño cuenta cómo ha afrontado esta nueva aventura profesional, además de recordar sus inicios en el mundo de la televisión.. «Ni siquiera soy yo quien prueba la comida o vive el ambiente. Tengo dos infiltrados, gente de mi máxima confianza». ¿Qué diferencia Servicio Secreto by Chicote de tus otros programas?. El nexo de unión entre Pesadilla en la cocina y este programa es que queremos ayudar a un restaurante en apuros, pero la mecánica, los medios y la forma de hacerlo son completamente distintos. Aquí trabajamos desde una furgoneta camuflada, fuera del restaurante, donde tengo un panel de control con cámaras por todo el establecimiento. Puedo ver y escuchar todo sin estar presente, y eso cambia todo. Cuando estás encima, condicionas. Viéndolo desde la distancia tienes una percepción mucho más completa de lo que ocurre realmente en un servicio.. Después de tantos años viendo cocinas de todo tipo, ¿qué puede sorprender aún al espectador?. Creo que lo más sorprendente será que el espectador vea exactamente lo que yo veo cuando observo desde fuera. En Pesadilla en la cocina siempre está el condicionante de mi presencia: preguntas, comentarios, indicaciones… Aquí no. Aquí lo ves todo por muchos agujeritos a la vez. Además, ni siquiera soy yo quien prueba la comida o vive el ambiente. Tengo dos infiltrados, gente de mi máxima confianza, que se sientan de forma anónima, piden, observan y me van contando en directo lo que ven, lo que no ven, cómo les tratan… Todo sin el condicionante de que yo esté allí.. ¿Te has divertido más grabando Servicio Secreto by Chicote o Pesadilla en la cocina?. A ver… diversión, diversión… tampoco te creas que hay mucha, las cosas como son. En Pesadilla en la cocina la gratificación es saber que le has dado una oportunidad a alguien que no la habría tenido sin el trabajo del equipo. En Servicio Secreto by Chicote pasa igual. Esa sensación de que hemos logrado dar una oportunidad a un local me llena muchísimo. Por eso seguiría grabándolos toda la vida.. «He tenido la suerte de que en esta cadena nunca me han pedido que haga de otro». ¿Qué Chicote va a ver la gente en este programa?. El mismo de siempre. Ahí no hay cambio. He tenido la suerte de que en esta cadena nunca me han pedido que haga de otro. Cuando empecé Pesadilla en la cocina, pregunté si debía ver los programas de Gordon Ramsay para coger referencias y me dijeron: «Ni se te ocurra. Queremos a Alberto Chicote, no a alguien que haga de Gordon». Y con Servicio Secreto by Chicote igual: pone Chicote porque soy Chicote.. ¿Has visto más programas de Gordon Ramsay con los años?. Yo ya conocía Kitchen Nightmares antes de hacerlo. Había visto cuatro o cinco capítulos sueltos. Con el tiempo he visto alguno más, pero no me he puesto a ver todas las temporadas. No creo que fuese positivo. Hacemos el mismo trabajo y no quiero condicionarme. Prefiero seguir siendo Alberto Chicote.. ¿Te pasa como a los actores que prefieren no leer el libro de la película o series que están haciendo para no influenciarse?. No lo sé. A los actores les tengo una reverencia absoluta. Yo no sé cómo pueden repetir una frase igual 20 veces. Yo lo intento y siempre me sale diferente. Nosotros grabamos las cosas una vez y ya está. El nivel de exigencia es muy alto porque no podemos repetir: trabajamos con gente real, con restaurantes reales, y una parte del trabajo es hacer que se olviden de que estamos grabando.. Alberto Chicote, en una escena de Servicio Secreto by Chicote.ATRESMEDIA. ¿Qué has aprendido en Pesadilla en la cocina que te haya servido en Servicio Secreto by Chicote?. En Pesadilla en la cocina aprendes muchas cosas, sobre todo lo que no debes hacer para no caer en los mismos errores. En mi faceta de cocinero y empresario intento estar alerta para anticiparme a los problemas. Conocer tantos restaurantes al borde del desastre te hace identificar fallos que procuras evitar. Y eso también lo percibe el espectador: mucha gente me dice que aplica cosas que digo en Pesadilla en la cocina a sus propios negocios, aunque no sean de hostelería.. ¿Y qué has aprendido nuevo aquí?. En Servicio Secreto by Chicote, la gran ventaja es ver lo que ocurre sin que nadie esté condicionado por mi presencia. Cuando no estoy, lo que pasa es lo que pasa. Y eso te da una visión mucho más completa del problema. Cuanta más información tienes, más fácil es resolverlo.. Cuando llegas a casa, ¿te apetece cocinar o te haces un bocata?. Yo en casa no cocino nunca… porque no estoy en casa (risas). Pero cuando termino de grabar y estoy un día en casa, a veces cocino y a veces no. Pero soy más básico de lo que imaginas, hago una tortilla de patata, la disfrutamos mi mujer y yo, y ya está.. » Soy visceral, a veces poco reflexivo, pero me ha ido bien. Cuando dije en casa que quería ser cocinero, no cayó muy bien». ¿Qué te gusta hacer cuando ni trabajas ni cocinas?. Tengo dos hobbies fundamentales: la lectura y pintar miniaturas. Leo muchísimo porque paso mucho tiempo en trenes y hoteles. Y cuando estoy en casa, lo que más me gusta es pintar figuritas pequeñas. Tengo un tallercito, ahora abandonado por las grabaciones, y se me pasan las horas. Mientras pinto escucho audiolibros o podcasts, para no perder la atención.. ¿Qué papel ha jugado tu mujer en tu vida todos estos años en los que has alternando la hostelería con la televisión?. Importantísimo. Nada sería posible sin su apoyo. Todos mis programas son de estar una semana fuera de casa. El domingo por la mañana me voy al restaurante y de ahí ya salgo a destino. Sin el apoyo de los que me rodean, y especialmente de mi mujer, sería imposible.. ¿Te has planteado dejar la tele y volver al 100% a la cocina?. Llevo 14 años y me gusta mucho lo que hago, así que sigo. Y sigo volcado con el restaurante. No estoy todos los días, pero tampoco falto tantos: cerramos domingo noche, lunes y martes. Yo no estoy miércoles y jueves, pero viernes, sábado y domingo por la mañana sí. Además, tengo un equipo muy afianzado. Cuando vuelvo, es casi más agotador porque me ponen todo lo que han hecho para que lo pruebe y dé mi opinión. Avanzamos muchísimo así.. ¿Qué consejo le darías al Chicote que empezaba en la hostelería y al que empezaba en televisión?. El mismo: sigue lo que te dicte el corazón. Soy visceral, a veces poco reflexivo, pero me ha ido bien. Cuando dije en casa que quería ser cocinero, no cayó muy bien. Hace 40 años no era tan guay como ahora, pero dije: «Quiero probar. Si me equivoco, tengo 17 años». Con la tele pasó algo parecido. Para hacerla tuve que dejar mi trabajo de 13 años en Nodo y Pan de Lujo. Mi padre me dijo: «¿Por ocho programas vas a dejar una posición consolidada?». Y yo respondí: «Quiero aceptar el reto. Si sale mal, siempre tendré mis manos para trabajar». Entonces explotó todo con Pesadilla en la cocina, Top Chef, más programas, las Campanadas… Recuerdo perfectamente dónde estaba cuando me llamaron para ofrecerme hacer las Campanadas, estaba subiendo por la calle Alcalá porque había ido a ver el local que luego fue Yakitoro. Pensé: «¿Campanadas? ¿Estamos de coña?». Y ya van doce…
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