Mucho ha cambiado el mundo desde que se estrenó hace dos décadas El diablo viste de Prada. Y más aún el de la moda. La cinta de 2006 retrataba un panorama que resulta casi irreconocible hoy, se mire por el ángulo que se mire. Pero si aquella primera película se convirtió en título de culto radiografiando el capitalismo aspiracional, la secuela que acaba de estrenarse se centra en dibujar una caricatura de las derivadas más inverosímiles que han tomado la industria del lujo y la prensa escrita desde entonces.. Seguir leyendo
Mucho ha cambiado el mundo desde que se estrenó hace dos décadas El diablo viste de Prada. Y más aún el de la moda. La cinta de 2006 retrataba un panorama que resulta casi irreconocible hoy, se mire por el ángulo que se mire. Pero si aquella primera película se convirtió en título de culto radiografiando el capitalismo aspiracional, la secuela que acaba de estrenarse se centra en dibujar una caricatura de las derivadas más inverosímiles que han tomado la industria del lujo y la prensa escrita desde entonces. Seguir leyendo
Mucho ha cambiado el mundo desde que se estrenó hace dos décadas El diablo viste de Prada. Y más aún el de la moda. La cinta de 2006 retrataba un panorama que resulta casi irreconocible hoy, se mire por el ángulo que se mire. Pero si aquella primera película se convirtió en título de culto radiografiando el capitalismo aspiracional, la secuela que acaba de estrenarse se centra en dibujar una caricatura de las derivadas más inverosímiles que han tomado la industria del lujo y la prensa escrita desde entonces.. Seguir leyendo
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