Un fan de la saga acaba de inaugurar un local, Sortilegios Pato, donde se pueden comprar objetos e interactuar con el universo de J. K. Rowling Leer
Un fan de la saga acaba de inaugurar un local, Sortilegios Pato, donde se pueden comprar objetos e interactuar con el universo de J. K. Rowling Leer
En una antigua mercería que llevaba 20 años con el cierre echado ha creado Sergio Pato ese lugar con el que le hubiese gustado toparse cuando era un niño de 10 años y recién descubría el universo de Harry Potter: un espacio donde la magia apareciera nada más traspasar la puerta.. En el barrio de Pacífico (calle de Sánchez Barcáiztegui, 25), a pocos metros caminando del parque del Retiro, ha abierto hace poco más de un mes este madrileño de 37 años una tienda de curiosidades para amantes como él de la saga literaria donde es posible encontrar llamativos objetos y, sobre todo, experimentar con ese mundo mágico que ideó J.K. Rowling.. «He visto muchas tiendas y en ninguna se puede tocar nada. Yo he querido hacer lo contrario, que quien entre pueda interactuar con todo lo que hay aquí», señala Pato bajo el cielo de cartas que inunda el establecimiento, uno de los muchos guiños decorativos que el propietario ha querido hacer a la serie literaria.. La idea de abrir este local inmersivo le rondó el día que pisó Londres para buscarse la vida. «Llegué a la estación de King’s Cross y me encontré con la tienda de Harry Potter. Allí el furor es increíble. En aquel momento ya pensé que sería un sueño tener algo así», recuerda.. Tras trabajar durante tres años en Reino Unido para la empresa de jabones Lush, y visitar en sus días libres todos los escenarios posibles donde se rodaron las películas, volvió a Madrid huyendo del Brexit y con el «runrún» de montar su propio negocio. Un par de años después encontró el local que buscaba y poco a poco le ha ido dando forma inspirándose en aquello que vio en el país que vio nació al mago, construyendo incluso con sus manos algunos de los elementos decorativos de la tienda.. Con la banda sonora de los filmes de fondo, tras la puerta de Sortilegios Pato -nombre que hace referencia a Sortilegios Weasley, la tienda de chuches y bromas que tenían los hermanos de Ron-, se pueden encontrar todo tipo de piezas. Allí hay desde varitas a curiosidades como réplicas de la piedra filosofal, el huevo de oro o la daga de Bellatrix, un sombrero seleccionador, el paraguas de Hagrid, barajas de cartas, plumas para escribir, una gofrera, monedas como las utilizadas en las películas, un carrito de chuches, libros con ediciones especiales…. «También tenemos postales creadas por los mismos creativos de las películas, que son muy difíciles de conseguir», concreta Pato, ataviado con una varita de Luna Lovegood, su personaje favorito, y un traje de jugador de Quidditch que usa como mandil. «Es el de la casa Ravenclaw, que es la mía», muestra apuntando a su vestuario color azul. «Eso me dijeron en la exposición que hubo en Madrid. Y la verdad es que me identifico bastante con ella porque todos sus miembros son curiosos, les gusta aprender…», añade Pato, a quien conocer las novelas de J. K. Rowling le marcó.. El Bosque Encantado, con un caldero donde hacer pociones.JUAN CARLOS ARROYOLEMON PRESS. «Mi madre me regaló con 10-11 años el primer libro y fue una flipada porque entonces yo tenía la misma edad que Harry. He crecido con él, he vivido todo con él», relata emocionado. «Y cuando te haces mayor, o lo olvidas o va a más. En mi caso ha ido a más. Soy un friki de esto», añade explicando el porqué de la tienda. «No es una gran historia, pero nada me ha enganchado igual. Me retrae a mi infancia, a ese momento en el que descubres la magia por primera vez… Harry Potter representa todo eso para mí», dice tras confesar que se sabe «de memoria» todos los libros.. En el establecimiento que ha creado nada es casual. Hay un espacio destinado al personaje principal, con detalles como sus gafas o una foto de la Orden del Fénix; y también a su compañera de batallas, Hermione, de la que muestra piezas como el giratiempo con el que no se pierde ni una clase. Objetos que se disponen junto a los Horrocruxes, «los siete framentos que usa Voldemort para guardar su alma y hacerse inmortal», explica.. Dentro de la tienda también ha recreado una suerte de Bosque Encantado donde hay todo tipo de productos de merchandising oficial de las cuatro casas de Hogwarts. «He querido que hubiese una representación de todo, de las casas, de los personajes buenos, de los malos. Y de todos los productos, no sólo de varitas…», señala tras mostrar la gran variedad que tiene de estas últimas. «Voy a poner un mecanismo mágico para que cada varita pueda elegir mago», detalla.. No será lo único con lo que podrán interactuar los que se dejen caer por allí, donde hay dispuesto un photocall con escobas junto a batas o una capa de invisibilidad con las que caracterizarse. «Quiero que la gente venga aquí a pasarlo bien, que sea un espacio mágico, con efectos visuales, ropa que se mueva como si estuviera encantada…», concreta Pato.. Hasta ahora, la tienda ha tenido una acogida que le ha sorprendido. «Algunos me dicen que no tienen nada que envidiar a las de Londres o Nueva York y que tengo cosas que no hay allí. Y eso es un orgullo», agrega.. Para que la magia siga creciendo, ya tiene en mente realizar cuentacuentos, pociones y juegos buscapistas para los niños, y proyectar capítulos de la serie que en breve verá la luz coincidiendo con el 25º aniversario de la primera película.
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