Un programa puede llegar a ser popular entre los espectadores, convertirse en un anuncio para atraer suscriptores y, una vez que su propósito parece haber sido cumplido, estimular el negocio una vez más en lugares muy alejados de su estreno original. Adaptado de la novela de Sonsoles Ónega, Las hijas de la doncella recibió el Premio Planeta y demuestra el potencial de la ficción para ser transformado en un producto rentable y duradero. Inicialmente, tuvo éxito en Atresplayer, seguido de Antena 3, y ahora se embarca en un viaje internacional asegurando acuerdos de transmisión en cinco naciones europeas.
La adaptación de la novela de Sonsoles Ónega, que tuvo su debut en el top atresplayer en tres años y es un éxito en Antena 3, se venderá en Portugal, Irlanda, Finlandia, Rumania y Croacia. El crecimiento demuestra el potencial de varias oportunidades de difusión para mejorar la efectividad de una obra de ficción.
Una serie puede ser un éxito de audiencia, convertirse en un reclamo para conseguir suscriptores y, cuando parece que ya ha cumplido su cometido, volver a generar negocio a miles de kilómetros de donde se estrenó. Las hijas de la criada, la adaptación de la novela de Sonsoles Ónega con la que ganó el Premio Planeta, es uno de los últimos ejemplos de hasta qué punto una ficción puede convertirse en un producto de largo recorrido comercial. Primero triunfó en atresplayer, después lo hizo en Antena 3 y ahora inicia su conquista internacional con acuerdos para su emisión en cinco países europeos.
Atresmedia ha anunciado, durante la celebración del MIPCOM 2026 de Cannes, uno de los principales mercados internacionales de compraventa de contenidos audiovisuales, que ha cerrado acuerdos para llevar Las hijas de la criada a Portugal, Irlanda, Finlandia, Rumanía y Croacia. Cinco nuevos mercados para una producción que ya ha demostrado su capacidad para atraer espectadores en España y que ahora abre otra vía de explotación comercial.
La serie protagonizada por Verónica Sánchez, Carlota Baró y Alain Hernández podrá verse en la portuguesa RTP, la irlandesa TG4, la finlandesa YLE, Antena Group en Rumanía y HRT en Croacia. No se han hecho públicas las cantidades que Atresmedia ingresará por estas operaciones, pero los acuerdos permiten entender una de las grandes transformaciones del negocio televisivo: el éxito de una serie ya no se mide únicamente por los espectadores que reúne frente al televisor, sino también por su capacidad para generar ingresos durante años y en diferentes mercados.
El recorrido de Las hijas de la criada es especialmente significativo. Su estreno en atresplayer se convirtió, según los datos facilitados por Atresmedia, en el mejor lanzamiento de la plataforma de los últimos tres años. Después llegó su emisión en abierto en Antena 3, donde fue la serie nacional más vista del prime time durante septiembre. Ahora, con su salto internacional, la ficción incorpora una nueva etapa a su trayectoria comercial.
Y ahí reside buena parte del atractivo económico de este modelo. Una misma producción puede contribuir a captar y retener abonados en una plataforma de pago, ofrecer después contenido de éxito a una cadena en abierto -con los correspondientes ingresos publicitarios que pueda generar- y continuar su recorrido mediante la comercialización de sus derechos en otros territorios.
No significa que cada emisión suponga automáticamente un beneficio adicional, porque todo depende del coste de producción, de la titularidad de los derechos y de las condiciones de cada contrato. Pero sí permite ampliar las posibilidades de recuperar la inversión y obtener rendimiento de un mismo contenido.
En el caso de Las hijas de la criada, Atresmedia no ha desvelado ni el presupuesto de la ficción ni el valor económico de sus ventas internacionales. Por tanto, no es posible determinar cuánto dinero ha ganado con ella. Lo que sí demuestra su recorrido es el potencial de una estrategia que busca alargar la vida comercial de las series más allá de su primera emisión.
Durante años, el éxito de una ficción televisiva estuvo estrechamente ligado a sus datos de audiencia en el país de origen. Hoy, las plataformas y la distribución internacional han multiplicado las posibilidades de explotación. Una serie puede pasar por varias ventanas de emisión y encontrar nuevos compradores mucho después de haberse estrenado.
Para un grupo audiovisual como Atresmedia, esta estrategia tiene una doble ventaja. Por un lado, permite aprovechar las producciones para alimentar tanto su plataforma de streaming como su principal cadena en abierto. Por otro, abre la puerta a obtener ingresos adicionales con su distribución internacional, siempre en función de los derechos que controle y de los acuerdos alcanzados.
Además, el éxito en el mercado nacional puede convertirse en una poderosa carta de presentación ante los compradores extranjeros. Los buenos resultados de Las hijas de la criada en atresplayer y Antena 3 sirven como aval comercial de una ficción que también cuenta con otro elemento atractivo: estar basada en una novela superventas de Sonsoles Ónega, uno de los rostros más reconocibles de la propia cadena.
No es casualidad que Atresmedia haya convertido la venta internacional de sus ficciones en uno de los pilares de su estrategia. La compañía lleva años comercializando producciones como Velvet, Gran Hotel, Vis a vis, La cocinera de Castamar o La casa de papel, cuyo recorrido posterior demostró el potencial internacional de las series españolas.
Las hijas de la criada no ha sido la única producción con protagonismo en el MIPCOM de Cannes. Atresmedia también ha presentado A la deriva, protagonizada por Paula Echevarría, Daniel Grao y Michel Noher; Ágata y Lola, con Eva Martín y Mireia Oriol; Trazos ocultos, encabezada por Toni Acosta y Rodolfo Sancho, y la segunda temporada de Entre tierras, protagonizada por Megan Montaner.
Según la compañía, estas ficciones han despertado el interés de operadores de Europa, Oriente Medio y Latinoamérica, aunque, a diferencia de Las hijas de la criada, no se han anunciado acuerdos concretos de venta para estos títulos.
A ellas se suma Sueños de libertad, la serie diaria de Antena 3, que también continúa su expansión internacional con presencia en mercados como Latinoamérica, Brasil, Polonia, Rumanía, Letonia, Lituania y Oriente Medio.
La importancia de este negocio va más allá de una producción concreta. Para las televisiones, especialmente en un momento de competencia feroz con las grandes plataformas internacionales, disponer de series capaces de funcionar en distintos mercados supone una oportunidad para diversificar ingresos y reducir la dependencia de la publicidad y de los resultados inmediatos de audiencia.
Y también permite entender por qué las cadenas siguen apostando por grandes producciones de ficción pese a sus elevados costes. Una serie que fracasa puede convertirse en una inversión difícil de recuperar. Pero una que funciona en varias ventanas y encuentra compradores internacionales puede prolongar durante años su rentabilidad potencial.
Las hijas de la criada ha recorrido ya tres de esas etapas: plataforma de pago, televisión en abierto y distribución internacional. La incógnita es cuánto dinero acabará generando, una cifra que Atresmedia no ha hecho pública. Lo que resulta evidente es que su historia comercial todavía no ha terminado. Y que, en la industria audiovisual, el último capítulo de una serie no tiene por qué ser el final de su negocio.
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