En España, más de dos millones de personas mayores de 65 años vivían solas en 2019, según datos de la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE). La soledad no deseada se ha convertido en un problema de salud pública que requiere atención plena y herramientas efectivas e inmediatas. En 2025, la compañía caraBdanza de Alcorcón, de la que Gonzalo Díaz es fundador y director desde 2013, puso en marcha una actividad para diseñar una coreografía para personas mayores en torno al tema de la soledad. En este 2026, han trabajado con el mismo grupo de alumnos sobre otro de los grandes hándicaps a los que se enfrentan: la brecha digital.. Seguir leyendo
En caraBdanza, compañía de baile residente de Alcorcón (Madrid), llevan dos años trabajando junto a la Cruz Roja en un proyecto orientado a ayudar a los mayores. “Tienen un espacio de libertad para contar lo que sienten”, explica su director
En España, más de dos millones de personas mayores de 65 años vivían solas en 2019, según datos de la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE). La soledad no deseada se ha convertido en un problema de salud pública que requiere atención plena y herramientas efectivas e inmediatas. En 2025, la compañía caraBdanza de Alcorcón, de la que Gonzalo Díaz es fundador y director desde 2013, puso en marcha una actividad para diseñar una coreografía para personas mayores en torno al tema de la soledad. En este 2026, han trabajado con el mismo grupo de alumnos sobre otro de los grandes hándicaps a los que se enfrentan: la brecha digital.. Díaz, que ha desarrollado su carrera de bailarín en varias compañías españolas, teniendo la oportunidad de bailar el repertorio de maestros como Nacho Duato, Jiri Kylian y Ohad Naharin, explica ilusionado que “se trata de darles a los mayores una herramienta que no sea la palabra, sino el movimiento”. “A estas personas, con edades comprendidas entre los 65 y los 93 años, venir aquí cada 15 días les da mucha vida. Este es uno de nuestros proyectos preferidos y de los más bonitos”, añade. Siempre en colaboración con Cruz Roja de Alcorcón, en este 2026 un total de 30 personas mayores (casi todas mujeres y un solo hombre) y 10 bailarines han preparado junto a Jessica Russo, jefa de estudios y coreógrafa del centro, una pieza titulada Conexión pendiente, representada el pasado 23 de mayo en el Teatro Municipal Viñagrande de la localidad madrileña.. Más información. “Los participantes nos cuentan sus vivencias y a partir de ahí organizamos la coreografía.Hemos entrado en un ritmo de la sociedad en que todo va muy rápido, pero si dispones de una obra en un escenario para hablar de tu soledad a través de la danza, la gente te va a escuchar. Tienen un espacio de libertad para contar lo que sienten”, explica Díaz.Y es que en la memoria de nuestros mayores aún suena el teléfono fijo. Entre la pausa de ayer y la urgencia de hoy, surgen el desconcierto, el pudor de preguntar, el miedo a olvidar. Pero, entre la incomodidad, también late algo más: la curiosidad que resiste, el coraje de aprender, la voluntad de no quedarse atrás.. El origen de este plan está intrínsecamente ligado al que ha sido el leitmotiv del director de la compañía durante toda su vida profesional: “Todo parte del concepto que yo tengo de la danza. La danza es comunicación, así como un idioma universal. Antes de la palabra, los humanos se comunicaban a través del movimiento y rituales de danza y música. Tenemos algo genético que nos devuelve al movimiento, es una parte que como sociedad hemos perdido”. A la hora de diseñar las coreografías, tanto director como coreógrafa han tenido que amoldarse a las necesidades de este público tan especial. Aunque al principio el reto fue mayúsculo, el desarrollo y la evolución en estos dos años han sido impresionantes, y ambos coinciden en el mismo punto: “Existe una gran diferencia respecto a cómo se movían al principio y cómo lo hacen ahora”.. View this post on Instagram. Cuando el director de la compañía le propuso a la italiana Jessica Russo emprender este proyecto, lo primero que ella se preguntó fue si estas personas serían capaces de bailar. Aunque los primeros pasos fueron difíciles, la coreógrafa se siente orgullosa de haber conseguido un reto que se antojaba complejo: “Al final, el resultado fue estupendo. Este año hemos tenido más tiempo para ensayar y mi principal objetivo es que ellas estuvieran más comprometidas. La mayoría son las alumnas del año pasado y mi intención ha sido que bailen más, que no se centren solo en los movimientos. Yo tenía miedo por la edad y un día les dije: ‘Bailemos libre’. Me quedé atónita cuando ví que algunas se tumbaban al suelo, saltaban… Este año estoy dando más caña”.. Un grupo de personas mayores combaten las brechas propias de su edad, como la soledad, en la compañía CaraBdanza.Inés Arcones. Ambos profesionales coinciden en que lo primordial es inculcarles a estas personas mayores los valores de la danza para que puedan aplicarlos en su día a día: respeto, constancia, rigurosidad o disciplina, entre otros. “Sé que no son bailarinas, pero las trato de forma profesional. Si algo no me gusta, lo cambio. Quiero que el resultado sea como yo me lo imagino. Este proyecto me ha enseñado mucho y me ha aportado mucha paz”, cuenta Russo.. Lazos para alejar la soledad. Gabriel García Márquez tenía muy claro que “la vejez empieza cuando se pierde la curiosidad”. La danza, y por extensión la música, son excelentes vías para que las personas mayores ejerciten su cuerpo y, a la vez, funcionan como poderosas herramientas contra el aislamiento y la soledad. Estas clases de danza son fundamentales a la hora de crear vínculos y sentido de pertenencia a una comunidad. Un punto de encuentro regular donde comparten un espacio común y nacen nuevas amistades. Águeda Cañedo González es la participante más longeva del proyecto. A sus 93 años, es un ejemplo de constancia, empeño y amor propio. Aunque a diferencia de muchos compañeros este es su primer año en esta actividad de caraBdanza, está superilusionada y satisfecha. “Estoy muy a gusto, la gente es maravillosa y me dan mucho cariño, que es lo que necesitamos los mayores. Siempre me ha gustado bailar y ahora tengo esta oportunidad”, cuenta la nonagenaria.. Abelardo Algora Cabello junto a una de las bailarinas de la compañía caraBdanza.Inés Arcones. Por su parte, Abelardo Algora Cabello es el único varón en el proyecto. Aunque es voluntario de la Cruz Roja y la idea original era realizar una labor de acompañamiento de los participantes, desde el primer momento tuvo claro que él también quería bailar. “Estoy deseando que lleguen los jueves para venir. Aunque yo en Cruz Roja imparto talleres de memoria, me he dado cuenta de que la danza es el ejercicio más completo que puedo recomendar a cualquier persona mayor. Hay un problema de soledad no deseada entre estas mujeres y esta actividad fomenta los lazos entre ellas. Una vez que te jubilas, este sentido de pertenencia a un grupo es fundamental, saber qué sirves para algo”.. Además de crear vínculos y fomentar la expresividad, la danza es también un desafío para la mente de los mayores: recordar una coreografía, aprender un paso… Otro aspecto a tener en cuenta es la conexión con el presente, que alivia la rumiación de pensamientos tristes o dolorosos. La música, por su parte, evoca recuerdos felices y exige concentrarse en el aquí y el ahora.. «Estoy muy a gusto, la gente es maravillosa y me dan mucho cariño, que es lo que necesitamos los mayores», dice una de las participantes, Águeda Cañedo.Inés Arcones. Díaz, titulado en Danza Contemporánea por el Real Conservatorio Profesional de Danza de Madrid y miembro de la Academia de las Artes Escénicas de España desde 2014, dirige esta compañía con la clara intención de “hacer las cosas de forma diferente”, siendo precisamente “caraBdanza” un guiño a esta idea (se refiere a la cara B de la danza, como la cara B de los antiguos casetes o de los discos de vinilo). Como él mismo explica: “Siempre he bailado, desde pequeño montaba coreografías con mi hermana. La danza ha sido para mí la forma de comunicarme. La compañía la creé porque tenía la necesidad de contar mis propias historias”. caraBdanza se ha consolidado como una de las compañías más reconocidas de España con un amplio repertorio que ha girado por teatros nacionales e internacionales. Esta prolija trayectoria la ha hecho merecedora de importantes reconocimientos como candidaturas a los Premios Max en sus tres últimas ediciones.. Este proyecto se emplaza dentro de un programa de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid cuyo objetivo es fomentar la danza en los municipios. Es un convenio a tres bandas: el Ayuntamiento de la localidad, la Comunidad y la compañía. En palabras de Díaz: “El municipio te acoge como compañía residente y te ofrece un espacio para ensayar, almacén…Planteamos una serie de actividades anuales y se las proponemos a la Comunidad de Madrid.”. Como aseguró el famoso filósofo Friedrich Nietzsche: “Deberíamos considerar perdidos los días en que no hayamos bailado al menos una vez.” Así lo entienden y así lo viven los participantes en esta emotiva actividad. Treinta personas mayores que, motivadas y supervisadas por la pasión y la profesionalidad artística de la compañía caraBdanza, se superan día a día y se enfrentan al reto de utilizar el movimiento para expresar sus sentimientos y, a su vez, alejarse de esa soledad no deseada. Tras dos años de ensayos, el resultado es más que satisfactorio. Russo no tiene dudas: “Este proyecto me ha enseñado mucho. Es otra manera de ver la danza. He bailado muchos años de forma profesional, pero nunca había imaginado poder bailar con gente de la calle y tan mayor”.
EL PAÍS
