Harlan Coben, un señor de Nueva Jersey que escribe novelas de misterio como otros hacen churros, es el nuevo dios de Netflix. Aunque no hayan leído ninguno de sus libros —donde los amigos se hacen enemigos, y los enemigos, amigos, en mareantes y continuos giros que mantienen al lector tan pendiente de la próxima vuelta de campana de la trama que no le da tiempo a valorar si está leyendo una obra maestra o una basura del tamaño de un vertedero—, casi seguro habrá caído en alguna de las adaptaciones que la plataforma de la N grande ha producido. La premisa general es: ¿y si tu marido/vecino/jefe/amigo/hijo/colega no es quien parece ser? La pregunta suena intrigante, pero es una obviedad. Por supuesto que tu marido/vecino/jefe/amigo/hijo/colega no es quien parece ser. Nadie lo es. Menudo aburrimiento si lo fuéramos: el mundo no se distinguiría de Twitter.Seguir leyendo
Cualquier cosa que vaya firmada por él acabará siendo una serie
Harlan Coben, un señor de Nueva Jersey que escribe novelas de misterio como otros hacen churros, es el nuevo dios de Netflix. Aunque no hayan leído ninguno de sus libros —donde los amigos se hacen enemigos, y los enemigos, amigos, en mareantes y continuos giros que mantienen al lector tan pendiente de la próxima vuelta de campana de la trama que no le da tiempo a valorar si está leyendo una obra maestra o una basura del tamaño de un vertedero—, casi seguro habrá caído en alguna de las adaptaciones que la plataforma de la N grande ha producido. La premisa general es: ¿y si tu marido/vecino/jefe/amigo/hijo/colega no es quien parece ser? La pregunta suena intrigante, pero es una obviedad. Por supuesto que tu marido/vecino/jefe/amigo/hijo/colega no es quien parece ser. Nadie lo es. Menudo aburrimiento si lo fuéramos: el mundo no se distinguiría de Twitter.Seguir leyendo
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