Con Madrid siempre como testigo, Chiki Fabregat narra historias para niños mayores y adolescentes. Su último libro, ‘Tama Puia’, acaba de ver a luz Leer
Con Madrid siempre como testigo, Chiki Fabregat narra historias para niños mayores y adolescentes. Su último libro, ‘Tama Puia’, acaba de ver a luz Leer
«Nací en el 69, tengo una familia perfecta y llevo el pelo verde». Dice Chiki Fabregat, en su página personal, que esas tres cosas la definen (aunque no sabe bien en qué sentido). Pero esa descripción se queda muy corta para hablar de esta escritora y profesora de escritura creativa que, desde una década, encandila al público más joven (niños y adolescentes) con sus letras. En su última novela, que acaba de publicar, Tama Puia. Los hijos del volcán (Siruela), engancha a sus jóvenes lectores sumergiéndoles en un mundo de fantasía ambientado en el Rastro de Madrid, donde habitan seres de agua y fuego.. «Sin querer, sin planificarlo, mis personajes siempre acaban de alguna u otra manera allí. En esta novela, en concreto, todo sucede en esa zona. Quizá es porque vivo muy cerca y la paseo mucho», explica Fabregat antes de deleitarse en «la magia, los rincones y las culturas» que esconden sus calles.. La escritura la lleva en los genes esta madrileña, que creció rodeada de los cuentos que firmaba su padre. «Nos ponía de protagonistas a los cinco hermanos. Ni siquiera ocultaba nuestros nombres. Aquello era a la vez un orgullo pero también un poco vergonzoso por si alguien me veía ahí», recuerda sonriendo.. Tras años aprendiendo y enseñando en la Escuela de Escritores -donde hoy forma parte de la directiva-, se lanzó con su primera trilogía. «A los noveles siempre les come la impaciencia, pero yo tardé en atreverme en publicar. El proceso fue bonito pero me llevó 15 años». Una vez en marcha, cogió velocidad: «En últimos 10 años he publicado 20 libros».. En las letras para niños mayores y adolescentes ha encontrado su lugar. «Es una literatura que me gusta mucho y donde puedo aportar algo. Intenté escribir para adultos pero… Una vez que superé el complejo de que esto es literatura menor y decidí que era el sitio donde quería estar, me convertí en una escritora feliz», asegura. Aunque ese lector sea el más difícil y exigente. «Cuando llegas a él es muy gratificante. Es un público sincero pero fiel. Begoña Oro dice que a los escritores de adultos se les admira, pero a los de infantil se nos quiere. Y es verdad; nos tienen un cariño que es adictivo», añade.. Con Madrid siempre como testigo, implícita o explícitamente, en cada una de sus publicaciones hila historias donde los chavales se ven reflejados. «Escribo fantasías urbanas pero siempre pegadas al mundo real», detalla antes de resaltar que a sus novelas las define la honradez y las cosas bonitas: «He llegado a escribir del suicidio adolescente pero desde un punto que acaricia. Hay mucha oscuridad en el mundo. Yo no voy a poner más».. También suele haber en sus libros personajes que buscan su identidad, un guiño más a ese público a quien se dirige. No es menos en Tama Puia también, donde ha ideado una leyenda sobre la creación del mundo. «Nace cuando agua y fuego se abrazan muy fuerte. Y de ahí nacen los hijos del fuego (inmortales) y de agua (mortales), que son incompatibles», explica.. «Es una novela corta pero llena de giros donde nadie es lo que parece. Atrapa bastante», añade la escritora, quien, a través de sus personajes, trata «el miedo que tenemos los seres humanos a morir». «No entiendo esa búsqueda por alargar la vida cuando la inmortalidad es una condena. La vida es maravillosa porque sabemos que acaba», agrega.. Una historia -como todas las que firma- que ha ido descubriendo sobre la marcha y donde reivindica la diversidad e incluso lo femenino. «No estaba en mis planes hablar de ello pero está», asegura.. Ella, que no sólo da clases a niños y adultos sino que ayuda a profesores a acercar las letras a los niños, dice que para atrapar a los pequeños a la lectura «no hay secretos ni fórmulas mágicas». «Es importante hablar con ellos de lo que leen y escuchar sus gustos. Aunque nadie es mejor por leer. Demonizar a quienes no lo hacen es peligroso. La única diferencia con los que leen es que no tienen al alcance un mundo maravilloso», añade.. Escribe para niños desde los 8 años.. Da clases a mayores y pequeños y ofrece talleres en colegios.. Ya trabaja en su próxima novela, de sirenas.
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