A los 30 minutos de que saltase la noticia del día en los medios, la salida de Àngels Barceló de la Cadena Ser tras presentar su renuncia, la consejera delegada de Prisa Media, Pilar Gil afirmaba lo siguiente: «Como ya anunciamos en la presentación del plan estratégico, el Grupo tiene en marcha un gran proyecto de transformación y llegada a nuevas audiencias, que será aún más visible en la nueva temporada 2026-27, con el compromiso de seguir informando y acompañando a sus oyentes con la calidad y la calidez que siempre han caracterizado a la cadena». Solo hace falta leer entre líneas para entender que la marcha de Barceló no ha sido fácil ni tranquila. Detrás del anuncio de su marcha está la intrahistoria de una ‘guerra’ que llevaba librándose desde hace meses dentro de la radio de Prisa.
La salida de Ángels Barceló deja un panorama complejo en la cadena. Sustituir a la mujer que ha mantenido el liderazgo frente al empuje de Carlos Herrera (Cope) y crecimiento de las mañanas de Onda Cero con Carlos Alsina no va a ser una tarea de despacho de un viernes por la tarde
A los 30 minutos de que saltase la noticia del día en los medios, la salida de Àngels Barceló de la Cadena Ser tras presentar su renuncia, la consejera delegada de Prisa Media, Pilar Gil afirmaba lo siguiente: «Como ya anunciamos en la presentación del plan estratégico, el Grupo tiene en marcha un gran proyecto de transformación y llegada a nuevas audiencias, que será aún más visible en la nueva temporada 2026-27, con el compromiso de seguir informando y acompañando a sus oyentes con la calidad y la calidez que siempre han caracterizado a la cadena». Solo hace falta leer entre líneas para entender que la marcha de Barceló no ha sido fácil ni tranquila. Detrás del anuncio de su marcha está la intrahistoria de una ‘guerra’ que llevaba librándose desde hace meses dentro de la radio de Prisa.. El anuncio de la marcha de Àngels Barceló no ha sido la consecuencia natural de un pacífico fin de ciclo, ni el cansancio lógico de quien lleva madrugando a horas intempestivas desde hace siete años. Su «renuncia», palabra que utilizó la Cadena Ser en su nota de prensa anunciando la marcha de la periodista, ha sido una demolición controlada que ha terminado estallando en Gran Vía, 32, aunque sin demasiada sorpresa, pues de puertas hacia dentro casi todos sabían que esto no iba a acabar bien.. El ambiente venía caldeado desde hacía meses. La fachada del liderazgo del Hoy por Hoy en el EGM (aunque con importante pérdida de oyentes en el último Estudio General de Medios) tapaba a duras penas una realidad mucho más incómoda: un pulso soterrado entre Barceló y la planta noble de Prisa Media. Una guerra de guerrillas donde se medía cada palabra, cada invitado de la tertulia y, sobre todo, cada silencio.. El origen del cisma tiene nombres propios y una obsesión corporativa: la «transversalidad». Desde la cúpula de Prisa, pilotada por el fondo Amber Capital de Joseph Oughourlian, se venía madurando la idea de rebajar la intensidad ideológica de la emisora, muy en la línea con el argumentario de Moncloa. La consigna era clara: había que «abrir el abanico», moderar el tono y atraer a perfiles de analistas que hasta ahora veían la Ser como territorio hostil. Un intento de centrar el tiro para arañar oyentes a la competencia y, de paso, desatascar ciertos puentes institucionales y publicitarios con administraciones de otro color político, ante la posibilidad de un cambio de Gobierno de cara a las próximas elecciones de 2027.. Pero en ese diseño de laboratorio se toparon con un elemento incontrolable: la propia Àngels Barceló.. Barceló, que se ha ganado a pulso el estatus de intocable, siempre ha entendido su programa como un estado soberano. Para ella, la línea editorial y la elección de su mesa de debate eran líneas rojas no negociables. Cuando Fran Llorente, director de contenidos de la emisora, le avisó de que había que abrir el espacio a «nuevos nombres» y «enfoques más abiertos» para la tertulia de las nueve, la respuesta de la periodista fue un portazo dialéctico que resonó hasta en la Castellana.. A este choque editorial se le sumó la eterna sospecha externa de las presiones políticas. En un panorama mediático hiperpolarizado, mantener el equilibrio en el buque insignia de la izquierda radiofónica es un deporte de riesgo. Las malas lenguas de la redacción apuntan a que las fricciones terminaron por agotar la paciencia de la catalana, que abrió un pulso con la dirección que desde hacía unas semanas había llegado a un punto de no retorno. La dirección mantenía que había que hacer más plural la Ser y Barceló se mantenía firme en que a ella no le iban a imponer una nueva línea editorial. Las fricciones se hicieron insostenibles.. «Àngels no acepta sugerencias, acepta decisiones si son suyas. Intentar moldear su escaleta es como intentar moldear el hormigón armado», aseguraba este viernes por la tarde una fuente interna de la emisora que prefería mantenerse en el anonimato ante la tensión que hay en los pasillos de la Ser.. Las reuniones para la renovación de su contrato, que debían ser un trámite de firmas y cifras, se convirtieron en un tenso campo de batalla. Barceló no pedía más dinero; pedía blindaje. Quería la garantía absoluta de que nadie metería las manos en sus contenidos. Al ver que los directivos no cedían y que el control editorial empezaba a cotizar a la baja, la reina de las mañanas radiofónicas aplicó la máxima de la dignidad periodística: antes de que le impongan la escaleta y se produzca el sorpasso de la Cope en las mañanas, recoge los papeles y apaga la luz roja.. Ahora, el incendio se traslada a los despachos. La dirección de la Ser se encuentra con el dilema de ver quién ocupa el agujero que deja la periodista. La marcha de Barceló es un torpedo a la línea de flotación de la marca, y el equipo directivo se enfrenta al pánico escénico de buscar un relevo que no solo mantenga los números, sino que acepte las condiciones de «moderación» que Àngels Barceló rechazó.. El nombre que más suena es el de Aimar Bretos, un hombre Ser, conductor de Hora 25, con un perfil muy valorado por sus compañeros y también por la dirección y la cúpula de Prisa. Aimar Bretos es el heredero natural de la casa. El actual timonel de las tardes/noches de la Ser, con programa propio en laSexta, maneja el tono institucional de la emisora a la perfección, tiene el colmillo afilado para la entrevista política y repetiría el histórico viaje que ya hizo la propia Àngels Barceló desde la noche hacia la luz del día.. Pero antes que Aimar Bretos, Prisa salió a pescar en mares ajenos. En los despachos de la Ser siempre se ha fantaseado con dar el gran golpe de efecto tentando a la estrella de Onda Cero, Carlos Alsina, aprovechando el baile de incertidumbres sobre su propio futuro. Una carambola de billar que dinamitaría el tablero radiofónico, aunque todo quedó en un intento, pues Carlos Alsina no solo se queda en su Más de uno y su Onda Cero sino que la temporada que viene junto a él estará Rafa Latorre, pues la emisora ha hecho una jugada maestra creando un dragón de dos cabezas para conducir las mañanas radiofónicas.. La tormenta no ha hecho más que empezar. Se han cargado a la reina, sí, pero el trono que dejan vacío quema tanto que pocos van a querer sentarse sin un buen traje ignífugo. Y una pregunta, ¿qué pasará con José Luis Sastre, el fiel compañero y contramaestre de Barceló? No parece que vaya a ocupar el hueco de la periodista y muchos se preguntan si con su salida, Sastre podría replantearse su continuidad con sus nuevos horizontes en televisión y la escritura.
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