“Se nos llena la boca con palabras como empatía, inclusión y tolerancia, pero hay que ponerlas más en práctica”. Con esta advertencia recogía este sábado su segunda Palma de Oro el cineasta rumano Cristian Mungiu, que ya ganó el máximo galardón de Cannes en 2007 con 4 meses, 3 semanas, 2 días. Mungiu logró su doblete gracias a la robusta Fjord (Fiordo), una película llena de preguntas incómodas para las sociedades progresistas y biempensantes. Protagonizada por el actor rumano-estadounidense Sebastian Stan y la noruega Renate Reinsve, la película trata de cómo los prejuicios convierten a una sociedad que se cree abierta en intolerante a través de la historia de una familia de fundamentalistas cristianos en Noruega.. Seguir leyendo
Los Javis ganan con ‘La bola negra’ el premio a la mejor dirección, ‘ex aequo’ con Pawel Pawlikowski, por ‘Fatherland’, en la 79ª edición del certamen francés
“Se nos llena la boca con palabras como empatía y tolerancia, pero hay que ponerlas más en práctica”. Con esta advertencia recogía este sábado su segunda Palma de Oro el cineasta rumano Cristian Mungiu, que ya ganó el máximo galardón de Cannes en 2007 con 4 meses, 3 semanas, 2 días. Mungiu logró su doblete gracias a la robusta Fjord (Fiordo), una película llena de preguntas incómodas para las sociedades progresistas y biempensantes. Protagonizada por el actor rumano-estadounidense Sebastian Stan y la noruega Renate Reinsve, la película trata de cómo los prejuicios convierten a una sociedad que se cree abierta en intolerante a través de la historia de una familia de fundamentalistas cristianos en Noruega.. Al filme se le puede achacar cierta ambigüedad en el equilibrio del retrato de ambas partes pero, como señaló el presidente del jurado, el director surcoreano Park Chan-wook, está narrada con pulso brillante y muy bien interpretada. Y la denuncia de Mungiu del peligro de un mundo cada vez más irreconciliable es valiente. “Es importante que hablemos de cosas pertinentes para entender hacia dónde vamos”, afirmó el cineasta ganador. “Siento que las sociedades están hoy fracturadas, radicalizadas, y esta película es un compromiso contra cualquier forma de integrismo”, agregó.. En una decisión salomónica que resulta un tanto extraña, Pawel Pawlikowski ganó el premio a la mejor dirección por Fatherland, ex aequo con Javier Ambrossi y Javier Calvo, autores de La bola negra. No puede haber dos películas más opuestas en todo el concurso, del barroquismo desaforado de los Javis a la distinguida sutileza del polaco. Pawlikowski se adelantó a Mungiu en su advertencia: “cada vez hay más gente que se cree que tiene la razón y eso es aterrador”, señaló el polaco en su discurso de agradecimiento. “Vivimos y respiramos política y el cine debe reflejarlo, pero no en términos políticos o de activismo. Hay que ser valientes para combatir a los abusones y dictadores pero también para salirse del ruido, de los algoritmos y de la presión de nuestros semejantes. Los artistas tienen que ir más allá de los titulares y de los relatos establecidos para hablar de lo que sabemos y sentimos”, añadió.. Javier Ambrossi y Javier Calvo se levantan ante la mirada de Penélope Cruz para recoger el premio a la mejor dirección del festival de Cannes.Marko Djurica (REUTERS). El Gran Premio del Jurado, el segundo en importancia del palmarés, fue para Minotauro, de Andrey Zvyagintsev. Se trata de un remake del thriller erótico de Claude Chabrol La mujer infiel que, a partir del derrumbe de un hombre, retrata el descalabro moral de todo un pais, Rusia. Zvyagintsev pidió el fin “de las masacres” de la guerra de Ucrania. “La única persona que puede hacerlo es el presidente de la Federación Rusa. Ponga fin a esta carnicería”, imploró a Vladímir Putin.. Los Javis recogieron su premio por La bola negra muy emocionados, y aprovecharon para hacer memoria histórica queer y recordar el siglo de dolor y silencio que les precede como homosexuales. “Nosotros llevamos dentro la bola negra, y con esta película queremos que se haga cada vez más pequeña en las próximas generaciones”, dijeron.. El premio del jurado fue para la magnífica The Dreamed Adventure, proyectada el último día. Dirigida por la alemana Valeska Grisebach, es una historia fronteriza, áspera y brillante, que habla de mafias con un personaje femenino lleno de fuerza. El mejor guion fue para Notre Salut, de Emmanuel Marre, una película que gira alrededor del bisabuelo paterno de su creador, un oscuro colaboracionista de la Francia de Vichy.. Treinta años después de que Rompiendo la olas, el largometraje que consagró a Lars Von Trier, ganase aquí el Gran Premio del Jurado, su protagonista, el actor sueco Stellan Skarsgård anunció el galardón a la mejor interpretación masculina. También fue compartido, para los dos jóvenes protagonistas de la película de Lukas Dhont Coward, Emmanuel Macchia y Valentin Campagne. Ellos son la película; la cámara no se despega de su piel en ningún momento, una historia de amor en medio del barro y la sangre de la Gran Guerra que, como dijo Campagne, recuerda otras cosas importantes: “Vivir, bailar y amar”.. El galardón a la mejor interpretación femenina fue (de nuevo) ex aequo para Virginie Efira y Tao Okamoto, las dos actrices de Soudain (All of a Sudden), la obra del japonés Ryusuke Hamaguchi que desde su proyección se confirmó como uno de los milagros de este año por su maestría y emocionante espiritualidad. El trabajo de ambas es impresionante y, aunque la película merecía más, ellas representan muy bien su corazón.. La gala que cerraba la 79ª edición de Cannes estuvo presidida por la imagen que ha invadido toda La Croisette, la de Susan Sarandon y Geena Davis (que presentó el premio al mejor actor) en Thelma y Louise. La Palma de Honor a Barbra Streisand la recogió Isabelle Huppert, que habló de la exigencia, inteligencia y perfeccionismo de la diva estadounidense, la primera mujer, contó Huppert, que consiguió el control total sobre sus películas. “Tienes las manos más bonitas de la historia del cine”, dijo. “Hablas y cantas con ellas. Son, además, las más libres que he conocido”.. Streisand aceptó el reconocimiento desde una pantalla de plasma y respondió invocando el poder del cine para “unir cabezas y corazones frente a un mundo cada vez más fracturado”.
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