La noche del miércoles al jueves se les hizo muy larga a Javier Ambrossi (Madrid, 41 años) y Javier Calvo (Murcia, 35 años): estuvieron chequeando la imagen y el sonido en el gran teatro Lumière, la sala de las proyecciones de gala del Palacio de festivales, a las 3.45 de la madrugada, tras acabar la última sesión, la de la sección medianoche, y vaciar el auditorio para 2.200 personas. “En ese momento ya fuimos conscientes de que estábamos en Cannes, de que ya llegaba el momento”.. Seguir leyendo
La noche del miércoles al jueves se les hizo muy larga a Javier Ambrossi (Madrid, 41 años) y Javier Calvo (Murcia, 35 años): estuvieron chequeando la imagen y el sonido en el gran teatro Lumière, la sala de las proyecciones de gala del Palacio de festivales, a las 3.45 de la madrugada, tras acabar la última sesión, la de la sección medianoche, y vaciar el auditorio para 2.200 personas. “En ese momento ya fuimos conscientes de que estábamos en Cannes, de que ya llegaba el momento”. Seguir leyendo
La noche del miércoles al jueves se les hizo muy larga a Javier Ambrossi (Madrid, 41 años) y Javier Calvo (Murcia, 35 años): estuvieron chequeando la imagen y el sonido en el gran teatro Lumière, la sala de las proyecciones de gala del Palacio de festivales, a las 3.45 de la madrugada, tras acabar la última sesión, la de la sección medianoche, y vaciar el auditorio para 2.200 personas. “En ese momento ya fuimos conscientes de que estábamos en Cannes, de que ya llegaba el momento”.. Seguir leyendo
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