La bola negra, la tercera película española en la sección oficial de Cannes, es una emotiva búsqueda de la identidad queer española a través de Lorca y de la memoria histórica. Dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo, Los Javis, a La bola negra se le pueden achacar ciertos excesos, como alguna secuencia grandilocuente de más, pero la película convence por cómo resuelve su compleja estructura en tres tiempos, por cómo replantea la Guerra Civil desde la mirada de una nueva generación y desde la identidad sexual y por algunos momentos brillantes, para el recuerdo, como ese con Penélope Cruz animando a las tropas en plan cupletera del viejo Madrid. La actriz está maravillosa y la secuencia emociona con su alegato de la fantasía transformista en medio de un país fratricida.. Seguir leyendo
La bola negra, la tercera película española en la sección oficial de Cannes, es una emotiva búsqueda de la identidad queer española a través de Lorca y de la memoria histórica. Dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo, Los Javis, a La bola negra se le pueden achacar ciertos excesos, como alguna secuencia grandilocuente de más, pero la película convence por cómo resuelve su compleja estructura en tres tiempos, por cómo replantea la Guerra Civil desde la mirada de una nueva generación y desde la identidad sexual y por algunos momentos brillantes, para el recuerdo, como ese con Penélope Cruz animando a las tropas en plan cupletera del viejo Madrid. La actriz está maravillosa y la secuencia emociona con su alegato de la fantasía transformista en medio de un país fratricida. Seguir leyendo
La bola negra, la tercera película española en la sección oficial de Cannes, es una emotiva búsqueda de la identidad queer española a través de Lorca y de la memoria histórica. Dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo, Los Javis, a La bola negra se le pueden achacar ciertos excesos, como alguna secuencia grandilocuente de más, pero la película convence por cómo resuelve su compleja estructura en tres tiempos, por cómo replantea la Guerra Civil desde la mirada de una nueva generación y desde la identidad sexual y por algunos momentos brillantes, para el recuerdo, como ese con Penélope Cruz animando a las tropas en plan cupletera del viejo Madrid. La actriz está maravillosa y la secuencia emociona con su alegato de la fantasía transformista en medio de un país fratricida.. La película está basada en las cuatro páginas que existen de La bola negra, la única obra de Lorca con un protagonista homosexual declarado, y también en la obra teatral La piedra oscura, de Alberto Conejero, inspirada en Rafael Rodríguez Rapún, futbolista del Atlético de Madrid, estudiante de Ingeniería de Minas, secretario de la Barraca y uno de los amores de Federico García Lorca. El guion de La bola negra está dividido en tres tiempos que se cruzan entre sí —1932, 1937 y la actualidad–, y en ellos se invoca la voz de Lorca y sus Sonetos del amor oscuro, escritos por el poeta granadino durante sus últimos años de vida, y recopilados y publicados póstumamente.. Guitarricadelafuente, Javier Ambrossi, Javier Calvo, Penélope Cruz, Milo Quifes y Carlos González, hoy en Cannes.John Locher (AP Photo/John Locher). Ha pasado casi una década desde La llamada, primer largometraje de los Javis, y tres años desde que alcanzaron la madurez creativa con la serie La Mesías. La bola negra es la segunda película de los Javis y ha llegado a Cannes por la puerta grande: es una película muy ambiciosa que se atreve con la Guerra Civil desde una nueva mirada generacional que encuentra en Lorca, fusilado por izquierdista y por homosexual un mes después del golpe de Estado de Franco, un puente con la ruptura de una guerra que trajo 40 años de dictadura nacionalcatólica.. Película coral, en su reparto figuran Lola Dueñas y Carlos González (madre e hijo en la trama contemporánea, que transcurre sobre todo en Madrid); Miguel Bernardeau y el músico Guitarricadelafuente —que son, respectivamente, Rafael Rodríguez Rapún y el soldado nacional que lo vigila en la prisión de Santander en 1937– y Milo Quifes, que da vida al protagonista de La bola negra, ambientada en 1932 en Granada. Glenn Close interpreta con credibilidad a una especialista en Lorca en el presente y Penélope Cruz es esa inolvidable vedette que anima a las tropas en Santander.. Todo el reparto funciona, pero sobre todo Dueñas y Carlos González, en cuya relación madre-hijo logran momentos con el inconfundible sello de los Javis. También destaca Bernardeau como salvaguarda de la memoria de Lorca. Es una pena que en las dos horas y 35 minutos de metraje haya excesos oníricos innecesarios y redundantes, como el pomposo final en la nieve de la historia granadina, que ya se había cerrado minutos antes, o la huida trepando por un Cristo de Guitarricadelafuente en el arranque, con una épica demasiado subrayada, y más en un pobre pueblo de aquella España.. Pero son detalles secundarios frente al conjunto. Había mucha expectación con La bola negra y la película confirma el talento de sus creadores, capaces de llevar a su terreno la Guerra Civil y la memoria histórica.. La bola negra concursó con otra película bélica queer, Coward, del belga Lukas Dhont, el director de Close, premiada en este festival en 2022. Situada en la Gran Guerra, cuenta una historia de amor en medio de aquel horrible matadero humano. A su manera impresionista, muy pegado a la piel de sus dos personajes principales, Dhont construye una historia de soledad, amor, teatro y travestismo en medio del barro y la sangre.
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