A La isla de las tentaciones le cuesta siempre un poco arrancar. Necesita que las parejas olviden que hay cámaras, que los tentadores dejen de parecer modelos de catálogo de bañadores, que la luz roja empiece a sonar con algún motivo y, sobre todo, que llegue la primera hoguera de verdad. Esa en la que se acaba el postureo, desaparece la teoría de «yo confío plenamente en mi pareja» y aparece la realidad. Anoche llegó esa hoguera. Y tuvo nombre: Gema.
La primera hoguera de las chicas derrumba a Gema por las imágenes de Rubén con Nataly, Náyades admite que Andrea la está «volviendo loca» y Kico convierte su relación con Paula en una competición por ver quién hace más daño al otro
A La isla de las tentaciones le cuesta siempre un poco arrancar. Necesita que las parejas olviden que hay cámaras, que los tentadores dejen de parecer modelos de catálogo de bañadores, que la luz roja empiece a sonar con algún motivo y, sobre todo, que llegue la primera hoguera de verdad. Esa en la que se acaba el postureo, desaparece la teoría de «yo confío plenamente en mi pareja» y aparece la realidad. Anoche llegó esa hoguera. Y tuvo nombre: Gema.. Porque una cosa es entrar en La isla de las tentaciones sabiendo que tu pareja te ha sido infiel y otra muy distinta sentarte delante de Sandra Barneda y comprobar que quizá todo aquello que llevas años intentando perdonar nunca estuvo realmente perdonado. Ni por ti ni, posiblemente, por él.. Gema llegó al fuego con el miedo de quien no necesita ver las imágenes porque ya se las ha imaginado todas. Y apareció Rubén. Apareció Nataly. Aparecieron los juegos, las caricias, la complicidad, las bromas, ese lenguaje de La isla de las tentaciones que todos conocemos y que consiste básicamente en hacer exactamente aquello que sabes que destrozará a tu pareja, pero todavía sin poder llamarlo infidelidad.. Hasta que Gema dejó de buscar excusas: «He intentado convencerme de que no, pero es un cerdo». Fin del autoengaño.. No hizo falta un beso. Ni una cama. Ni siquiera una luz roja. Bastó la expresión de Gema mientras miraba la tablet para entender qué estaba pasando. «Si mi corazón se rompe un poco más, me muero», llegó a decir. Y se rompió. Se levantó de la hoguera y se marchó llorando hasta que Sandra Barneda salió detrás de ella. «Necesito que seas fuerte», le pidió la presentadora.. Barneda tiene una virtud que después de tantas ediciones sigue siendo una de las grandes fortalezas de La isla de las tentaciones: sabe cuándo es presentadora y cuándo debe dejar de serlo durante unos segundos. No absuelve, no sentencia y no necesita convertir cada desgracia sentimental en una frase para TikTok. Cuando Gema se desmoronó, simplemente fue a buscarla. Y Gema volvió.. Volvió para seguir mirando aquello que probablemente llevaba demasiado tiempo sin querer mirar.. Porque lo terrible de su hoguera no fueron únicamente las imágenes de Rubén con Nataly. Fue escuchar a una mujer darse cuenta en directo de que lleva años negociando consigo misma. Rubén y Gema llegaron al programa con una relación de tres años y medio, convivencia e infidelidades anteriores a sus espaldas. Ella le había pedido antes de entrar que no volviera a fallarle. La isla tardó unos días en empezar a contestarle.. Y Rubén, ajeno todavía al terremoto que estaba provocando al otro lado, decidió que donde caben dos en una cama cabe perfectamente una luz de la tentación. Nataly entró en su habitación, los dos acabaron tumbados juntos y la alarma volvió a sonar. «Liada», resumió él. La capacidad del ser humano para sintetizar una catástrofe sentimental en una sola palabra nunca dejará de sorprendernos.. Mientras tanto, Gema regresaba a Villa Montaña y encontraba hombro, oído y tentador en la misma persona: Javi. Él no se anduvo con demasiados rodeos al valorar a Rubén: «Es un sinvergüenza». Y empezó el mecanismo perfecto de La isla: te rompen el corazón en una villa y en la otra siempre hay alguien dispuesto a recogerte los pedazos. Después, Gema y Javi acabarían cada vez más cerca, incluso en el jacuzzi.. Pero sería injusto reducir la noche sólo a Gema. Porque mientras ella descubría que el pasado nunca se había marchado del todo, Náyades estaba descubriendo que el presente se llama Andrea.. La relación entre la novia de Nacho de Borbón y el italiano dejó hace tiempo de necesitar subtítulos. Náyades vio en su hoguera las imágenes de Nacho con Sara, escuchó comentarios de su novio que no le gustaron y acabó desvelando que la pareja atravesaba desde hacía aproximadamente mes y medio problemas en su intimidad. Y, sobre todo, reconoció lo que hasta entonces intentaba contener: Andrea le preocupa porque Andrea le gusta demasiado. «Tengo la cabeza descolocada, no tengo el control de la situación», confesó ante Sandra Barneda.. Después regresó a la villa, buscó al italiano y se lo dijo todavía más claro: «Me estás volviendo loca».. Nacho, que en la anterior hoguera había intentado salir disparado en busca de su novia hasta que Barneda lo frenó, probablemente debería empezar a asumir que su mayor enemigo en República Dominicana no es Andrea. Es el «no tengo el control de la situación». Porque en La isla de las tentaciones, cuando alguien pronuncia algo parecido, sólo quedan dos posibilidades: o suena la alarma o acaba corriendo alguien por la playa.. También Paola recibió su correspondiente ración de realidad. Las imágenes de Sergio con Irini -con quien él ya había tenido algo antes del programa- terminaron por derrumbarla. Primero incredulidad. Después lágrimas. Y finalmente una de esas frases que no necesitan demasiada interpretación: «¿Te puedes ir a la mierda?».. Isa tampoco salió mucho mejor parada. Ver a Nando cambiar de Deva a Neus despertó un fantasma que ella conoce demasiado bien: «Estoy viendo al Nando de antes». Ocho años y medio de relación resumidos en el miedo a volver exactamente al lugar del que creías haber salido.. Y luego está Kico. Kico merece capítulo aparte porque ha entendido La isla de las tentaciones como una competición deportiva en la que gana quien consiga provocar más dolor al contrario. Mientras Paula avanzaba con Fran, él explicó a sus compañeros su estrategia: «No voy a parar hasta que mis imágenes no sean más fuertes».. Extraordinario.. No salvar la relación. No descubrir lo que siente. No intentar disfrutar de la experiencia. Ganar por goleada en imágenes comprometidas. El VAR sentimental. Tú me haces un masaje, yo me meto en una piscina; tú te acercas a Fran, yo me acerco más a otra; tú me provocas una luz, yo intento conseguirte tres. El amor entendido como la Champions League del despecho.. Y ahí estuvo probablemente la clave de la entrega de anoche. La isla de las tentaciones empieza a funcionar cuando deja de tratar sobre las tentaciones y empieza a tratar sobre las parejas. Los solteros son el instrumento. La piscina es el escenario. Las fiestas, el lubricante televisivo. La luz roja, el efecto especial. Pero lo verdaderamente incómodo aparece cuando el programa consigue colocar delante de alguien una relación que lleva meses o años sosteniéndose sobre problemas que nadie ha querido mirar demasiado de cerca.. Anoche ocurrió con Gema. Durante días había intentado convencerse de que Rubén no era aquello que las imágenes parecían enseñarle. Hasta que dejó de poder hacerlo. Y ése fue el verdadero primer beso de La isla de las tentaciones 11.. El beso todavía podía esperar. El desengaño ya había llegado.
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