Hace treinta años, un jovencísimo Leonardo DiCaprio de solo 21 años asaltó el corazón de media humanidad al protagonizar junto a Claire Danes, Romeo + Julieta, una adaptación de la obra clásica de William Shakespeare dirigida y adaptada por Baz Luhrmann.. Seguir leyendo
Hace treinta años, un jovencísimo Leonardo DiCaprio de solo 21 años asaltó el corazón de media humanidad al protagonizar junto a Claire Danes, Romeo + Julieta, una adaptación de la obra clásica de William Shakespeare dirigida y adaptada por Baz Luhrmann. Seguir leyendo
Hace treinta años, un jovencísimo Leonardo DiCaprio de solo 21 años asaltó el corazón de media humanidad al protagonizar junto a Claire Danes, Romeo + Julieta, una adaptación de la obra clásica de William Shakespeare dirigida y adaptada por Baz Luhrmann.. Con ella, el actor californiano alcanzó el estatus de “estrella”, una calificación que se consolidaría definitivamente tras el estreno de Titanic al año siguiente. Vista de nuevo en 2026, Romeo + Julieta conserva una energía y una originalidad que van mucho más allá de la nostalgia con la que algunos recordamos a veces aquellos años y el cine que se hizo entonces. La película es un compendio de belleza visual y riesgo estilístico tal que hace que nos preguntemos si una película así sería posible hoy en día.. Con Romeo + Julieta se da la paradoja de que siendo una obra que, aunque está basada en un texto antiguo, pretendía ser absolutamente moderna, ha conseguido alcanzar la cualidad de atemporal. Es una pieza de artesanía salvaje, llena de camisas hawaianas, sagrados corazones, palmeras, coches tuneados, armas de fantasía y luces de neón, que funciona como una cápsula del tiempo en la que se conservan las mejores esencias de los ahora tan reivindicados años 90.. Caos, tiroteos y sol de California. Para tratar de entender el impacto de Romeo + Julieta, conviene recordar de dónde venía el espectador de 1996. Hasta ese momento, las adaptaciones cinematográficas de Shakespeare solían evocar el mundo renacentista con trajes de época, palacios y actuaciones más propias del teatro. Baz Luhrmann y su coguionista Craig Pearce respetaron el verso shakespeariano, pero hicieron añicos todo lo demás inventando un universo propio: Verona Beach.. Verona Beach, el lugar donde transcurre la acción, es un híbrido entre Miami, Los Ángeles y Ciudad de México, una ciudad fronteriza en perpetua revuelta social, inspirada en los disturbios de Los Ángeles de 1992. En este universo casi de cómic, los Montesco y los Capuleto ya no son familias nobles de la aristocracia italiana, sino dos conglomerados empresariales y mafiosos enfrentados por el control de la urbe.. Para dar vida a este espacio ficticio, el equipo rodó casi íntegramente en Ciudad de México y Veracruz. El Castillo de Chapultepec se convirtió en la mansión de los Capuleto y la espectacular parroquia del Purísimo Corazón de María de la capital chilanga encarnó la catedral neogótica donde la tragedia de los amantes llegará a su punto culminante.. Pero más allá de los escenarios, el inicio de la película ya sorprende en su uso del lenguaje audiovisual. El prólogo de la tragedia es recitado por la presentadora de un telenoticias que vemos en una vieja televisión de tubo para dar paso después a una primera secuencia frenética que transcurre en una gasolinera donde miembros de las dos familias rivales se encuentran.. Según contó el director en una entrevista concedida a The Face en 1997, la elección de la gasolinera no fue en absoluto casual. “En la Verona de la época había un centro de la ciudad por el que paseaban los jóvenes”, explicó el director. “En una ciudad moderna estadounidense una gasolinera es el único lugar en el que dos grupos enemigos pueden llegar a cruzarse”.. El rodaje de esa secuencia fue el más complicado de la peli, en palabras de Luhrmann. “México es la ciudad más contaminada del mundo”, comienza. “Yo estaba enfermo, así que estaba dirigiendo desde una silla de ruedas y con una mascarilla respiratoria. El actor Dash Mihok (que interpreta a Benvolio, un primo de Romeo) se equivocó de calle y saltó sobre el capó de un coche en el que viajaba una familia real. Desde allí empezó a disparar su arma de fogueo hacia la cámara. Esto alertó a la policía que fue a por él, todo el mundo se puso a gritar y yo también, diciendo ‘¡corten, corten!’. Finalmente dejamos esas imágenes en la peli”.. A diferencia del cine comercial actual, en el que casi todo resulta previsible, la escena de la gasolinera de Romeo + Julieta rezuma novedad y ritmo. Un montaje frenético en el que abundan los primeros planos, los encuadres poco comunes y las cámaras rápidas, que aunque probablemente desconcertaron mucho en su momento, hoy en día cobran todo el sentido al ser un reflejo perfecto del pulso real de aquella época.. Dolce & Gabbana y alas de ángel. Tal y como recordaba en 2021 el periodista Liam Hess en un artículo escrito para la edición británica de Vogue, la diseñadora Kym Barrett, junto a Catherine Martin, esposa de Luhrmann, construyeron una narrativa textil que definió el armario de la década y que hoy sigue inspirando las pasarelas de moda masculina.. De hecho, cada una de las dos familias rivales tiene su propio universo estético. De un lado, los Capuleto se caracterizan por una estética de gánsteres latinos y cowboys urbanos con chalecos, botas de tacón cubano y armas de fantasía. Por otro, los Montesco son más desenfadados. Parecen los típicos turistas que acaban de bajar del avión en Hawái con camisas de colores, camisetas interiores blancas y mechas en el pelo.. Según recuerda Barrett, el presupuesto total de 15 millones no les daba para mucho, con lo que tuvieron que colaborar directamente con marcas como Dolce & Gabbana, que les cedieron piezas de archivo para los Capuleto o Prada, que se encargó del traje de novio de Romeo.. Las espadas y dagas nombradas por Shakespeare en la obra original fueron sustituidas en la película por armas adornadas con abundante iconografía católica. Vírgenes y cruces que aportan cierta ironía y la personalidad que necesitaban las armas modernas para igualar a las antiguas.. Pero más allá de las prendas de marca, lo cierto es que las piezas más icónicas de la película fueron creadas por el equipo interno. Es el caso, por ejemplo, de la camisa hawaiana con un Sagrado Corazón en el centro y flores que lleva Romeo hacia el final de la tragedia, que fue pintada a mano a partir de una prenda vintage encontrada en un rastro de Miami.. Los trajes del baile de disfraces en el que Romeo y Julieta se enamoran al ritmo de I’m Kissing You de Des’ree, se concibieron teniendo en cuenta la historia de los personajes. Romeo viste una armadura evocando a Lanzarote, el héroe trágico de los cantares de gesta. Por su parte, Julieta lleva un vestido blanco y alas de ángel que opera como contrapunto poético del de Romeo. Finalmente, Paris, el heredero bobalicón que pretende casarse con Julieta, interpretado por Paul Rudd, va vestido como un honesto astronauta.. Una química indiscutible. Pero a pesar de todo lo que acabamos de decir, quizá no estaríamos hablando aquí de Romeo + Julieta si la pareja protagonista hubiera sido otra. Es difícil imaginar la película sin Leonardo, que entonces solo tenía 21 años, y Claire Danes, que apenas contaba 17 años durante el rodaje. La juventud y candidez de ambos se refleja perfectamente en pantalla y hace que la tragedia se sienta como una puñalada en el pecho.. De hecho, el encuentro entre ellos a través de una pecera constituye una de las escenas de enamoramiento más conmovedoras de la historia del cine. Romeo, un poco desorientado tras lavarse la cara en el lavabo de los Capuleto, se siente atraído por un enorme acuario que divide los servicios de hombres y mujeres. Al otro lado del mismo está Julieta, que lo mira entre corales y peces de colores. Él cree que su visión es casi una alucinación, pero no es así y en ese mismo momento se dan cuenta de que nada tiene sentido si no consiguen estar juntos.. En The Face, Luhrmann reveló la génesis de esa escena. “Se me ocurrió mientras escribía el guion en Miami: fuimos a una discoteca llamada The Dome y, mientras estaba en el baño, pensaba en cómo Romeo podría conocer a Julieta de una forma sorprendente e interesante”, recordó. “De pronto me quedé mirando una pecera que había allí y lo siguiente que vi fue a una chica peinándose. Las zonas del lavabo estaban conectadas por una pecera gigante y podías ver a las chicas en su lado a través del cristal. Pensé: ‘Me lo quedo’”.. Cuando las palomas lloran. Otro de los factores sin los que no puede entenderse del todo el fenómeno de Romeo + Julieta es su banda sonora. Un disco que acabó convirtiéndose en todo un éxito de ventas a nivel mundial, llegando a ser triple platino en Estados Unidos.. En lugar de optar por una banda sonora al uso, la supervisora musical Karyn Rachtman y Baz Luhrmann seleccionaron cada tema teniendo en cuenta su función narrativa. “En el teatro isabelino sabían que el público era un distraído grupo de 3000 personas un poco borrachas”, explicó Luhrmann en The Face. “Entonces tenían que mezclar comedia con canciones conocidas y tragedia para llamar su atención. En la película quisimos hacer lo mismo”.. Cada canción parece estar hecha expresamente para la escena. Por ejemplo, Talk Show Host de Radiohead caracteriza perfectamente la melancolía de Romeo antes de conocer a Julieta, Lovefool de The Cardigans transmite la euforia loca del enamoramiento, y la versión coral de When Doves Cry de Prince eleva la solemnidad absoluta del templo en el que acabará la tragedia.. ¿La mejor adaptación de Shakespeare?. Tres décadas después de su estreno, Romeo + Julieta resulta una película sorprendente y todavía “nueva”. Parece que el tiempo no ha pasado por ella porque quizá nunca pensó en que eso pudiera ocurrir. Prefirió ser salvaje, descaradamente romántica y absolutamente fiel a su época.. Mientras que el destino habitual de las “películas de moda” es caer en el olvido poco tiempo después de su éxito, la Verona Beach de Luhrmann sigue siendo posible en un mundo que no tiene ya nada que ver con aquel.. Quizá, tal y como dijo la crítica Stephanie Zacharek en la revista TIME en 2021, “el Romeo + Julieta de DiCaprio y Danes es puro sentimiento, una llama que quema rápida y limpia. Las películas no se hacen ni se reciben en el vacío, tienen una vida más allá de lo que podemos imaginar para ellas en un principio. Por eso, muchos de los adultos de hoy que vieron la película cuando eran niños no la olvidarán jamás. Y así es como una obra vive para siempre, puede reinventarse una y otra vez a lo largo de los siglos, pero sus huesos y su corazón permanecen intactos”.
EL PAÍS
