A un presentador de informativos de televisión que está pasando un mal momento por sus bajos datos le dan la oportunidad de despedirse de su audiencia. Y decide pronunciarse con claridad sobre la situación que atraviesa el mundo e invita a cada espectador a abrir una ventana o salir al balcón y chillar que está enfadado. La fórmula que les propone tiene los elementos necesarios para servir como una válvula de escape ideal: “Estoy furioso y no quiero aguantarlo más” (en la traducción ahora disponible en una plataforma). Lo sorprendente es que la invitación se la toman en serio los televidentes y, efectivamente, gritan a todo pulmón para mostrar con la contundencia de un chillido su furibundo malestar. Los índices de audiencia suben en un santiamén. El tipo se ha salvado. De todo hace ya 50 años. Esta secuencia forma parte de Network. Un mundo implacable, la película que Sidney Lumet estrenó en 1976 y por la que obtuvo numerosos premios, incluidos cuatro Oscar.
Hace 50 años, Sidney Lumet planteó en ‘Network’ la distinción entre lo acontecido en la realidad y lo que la pantalla ofrece.
Un presentador de noticias que lucha debido a sus bajos datos tiene la oportunidad de despedirse de sus espectadores. Elige expresar abiertamente sus pensamientos acerca de las circunstancias del mundo y anima a todos los que lo observan a abrir una ventana o salir a su balcón y gritar su frustración. Él sugiere una fórmula que contiene todos los componentes esenciales para funcionar como una excelente válvula de escape: «Estoy extremadamente enojado y ya no deseo soportarlo» (como se traduce en una plataforma actualmente). Inesperadamente, los miembros de la audiencia toman a pecho la invitación, expresando su intensa insatisfacción gritando en voz alta al cielo. Instantáneamente, las evaluaciones mejoran. El individuo ya no es responsable de algo. Ha pasado medio siglo. Esta serie es un componente de la Red.
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