A principios de los 80 un sacerdote, el padre Ralph de Bricassart, interpretado por Richard Chamberlain, conquistó a millones de espectadores con una historia de amor que en aquella época era más que un pecado. El pájaro espino abrió un abismo que nunca antes se había querido abrir en ficción. Más de 40 años después, esa vieja historia sigue siendo uno de los mejores reclamos televisivos.
Telecinco estrena esta noche su gran apuesta de ficción para este verano: ‘Ella, maldita alma’, protagonizada por Maxi Iglesias, Martiño Rivas y Karina Kolokolchykova, que conforman un triángulo emocionalmente explosivo
A principios de los 80 un sacerdote, el padre Ralph de Bricassart, interpretado por Richard Chamberlain, conquistó a millones de espectadores con una historia de amor que en aquella época era más que un pecado. El pájaro espino abrió un abismo que nunca antes se había querido abrir en ficción. Más de 40 años después, esa vieja historia sigue siendo uno de los mejores reclamos televisivos.. Una historia de amor prohibida, unos actores muy reconocidos por el público y la apuesta de Mediaset por la ficción de calidad. Esos son los ingredientes de Ella, maldita alma, la nueva serie que Telecinco estrena este jueves en prime time y que busca enganchar a los espectadores desde el primer minuto de emisión.. La nueva serie, inspirada en un relato del gallego Manuel Rivas y con Maxi Iglesias, Martiño Rivas y Karina Kolokolchykova al frente, apunta a convertirse en uno de los estrenos más comentados de la temporada por la potencia de su planteamiento.. Ella, maldita alma gira en torno a un amor imposible que desborda a sus protagonistas: Fermín (Iglesias), un sacerdote carismático, y Ana (Kolokolchykova), casada con Isaac (Rivas), primo del cura y prácticamente un hermano para él. La familia de Isaac acogió a Fermín desde niño, lo que convierte al personaje en un tercer vértice involuntario de un triángulo emocionalmente explosivo.. Mientras desarrolla esta historia central, la ficción despliega un abanico de temas que van del amor y la pasión a la culpa, la traición o la lealtad. Lo hace a través de un nutrido grupo de personajes secundarios que permiten dibujar un retrato social más amplio, marcado por sus rutinas, conflictos y contradicciones. La Isleta, el pueblo ficticio donde transcurre la acción, aporta identidad propia a la serie, que además incorpora una subtrama de política y corrupción y guiños a la actualidad, desde la guerra de Ucrania hasta la convivencia multicultural.. La historia gira alrededor de un pueblo gallego, pero se ha rodado en distintos puntos de Cádiz. Producida junto a Plano a Plano, creada por Aurora Guerra y dirigida por Iñaki Mercero y Javier Quintas, la serie se ha rodado en distintos puntos de Cádiz. Localidades como Conil de la Frontera, Zahara de los Atunes o Jerez de la Frontera han servido de escenario natural, con una luz y una costa que contrastan con la tragedia emocional de la historia.. Nos trasladamos hasta el rodaje de la serie en Conil de la Frontera para hablar con los tres protagonistas de Ella, maldita alma, para conocer un poco más de ellos y de la ficción que protagonizan. Y es que en Ella, maldita alma hay un triángulo emocional en el que se mezclan la fe, el deseo y la identidad en un pequeño pueblo gallego (aunque se haya rodado en el sur) donde todo el mundo se conoce y nadie dice lo que siente. Ana, Fermín e Isaac (Karina Kolokolchykova, Maxi Iglesias y Martiño Rivas) sostienen la historia desde tres lugares distintos, tres puntos de vista que harán al espectador qué bando eligen.. Kolokolchykova, la menos mediática del reparto, interpreta a Ana, una mujer ucraniana que llega a España buscando una vida nueva junto a su marido, Isaac. «Trabajaba como traductora en Ucrania. Allí conoce a Isaac, que en cierto modo la saca de allí y la trae a España para empezar una nueva vida. Así es como conoce al primo de su marido, a Fermín, y comienza todo», resume. Su personaje, marcado por la guerra y por una fe ortodoxa que ya no le sostiene como antes, aterriza en La Isleta con más preguntas que certezas. «Soy religiosa ortodoxa, igual que Ana, pero creo que ella ha tenido un gran conflicto con la fe, al igual que mucha gente que pasa por la guerra», comenta.. Ese conflicto es también el punto de fricción para Fermín, el sacerdote al que da vida Maxi Iglesias. El actor sabe que su personaje no va a caer simpático: «Es una historia complicada y Fermín es complejo. Posiblemente sea el que más críticas reciba, el que menos guste. La gente me tiene asociado a un tipo de personajes y este no es cómodo ni está bien visto», admite. Aun así, lo ha disfrutado: «Como actor, lo he gozado muchísimo».. «No sé cómo lo recibirá la gente muy religiosa o muy conservadora. Los curas en España no se pueden casar; en mi país sí». Karina Kolokolchykova, actriz. La relación entre Ana y Fermín es el núcleo de la serie. No por provocación, sino porque cuestiona un tabú que sigue muy vivo en España. Karina lo explica sin rodeos: «No sé cómo lo recibirá la gente muy religiosa o muy conservadora. Los curas en España no se pueden casar; en mi país sí. Espero que se entienda que también los curas son humanos, sienten, se pueden enamorar y no están protegidos de las emociones humanas».. Iglesias, por su parte, prefiere no especular sobre la repercusión de la trama en la sociedad: «No pensé en eso. Yo sigo el guion. Eso es cosa de la cadena y de quienes escriben la serie. Yo me ciño a la historia». Y añade algo que define bien su trabajo: «Soy un instrumento para contar una historia que no he creado y que no puedo modificar».. En el otro extremo del triángulo está Isaac, interpretado por Martiño Rivas. Su personaje arrastra un pasado familiar tóxico y una tendencia a complacer a todo el mundo, lo que le ha dejado sin identidad propia: «Me siento cómodo en el rol de perdedor. En mi vida me sucede con bastante frecuencia, así que estoy navegando aguas conocidas», bromea. Y sobre la deriva emocional de Isaac, lo tiene claro: «No es muy sexi cuando alguien intenta complacer todo el rato. Eso le ha pasado a él con su padre y con su mujer. Se ha quedado perdido y no sabe quién es».. La distancia entre Isaac y Ana no es un capricho de guion, sino una consecuencia lógica de ese vacío. Martiño lo resume con ironía: «Por lo menos me ha ganado un digno rival. He perdido contra un peso pesado como Maxi. No es nada de lo que avergonzarse», comenta entre risas.. Más allá del triángulo, Ella, maldita alma supone un punto de inflexión para los tres intérpretes, aunque cada uno lo vive desde un lugar distinto. Para Karina, la serie puede abrirle una puerta profesional que hasta ahora parecía cerrada: «Creo que existe esa posibilidad, pero me da mucho miedo ilusionarme. Estoy súper agradecida de que me hayan escogido». La actriz reconoce que, como extranjera, no siempre es fácil acceder a papeles protagonistas: «Pensaba que podían elegir a una actriz española famosa y que pusiera el acento. Cuando me cogieron no me lo creía. Siempre piensas que te darán papeles pequeños, de guiri o inmigrante».. Iglesias, con una carrera consolidada, vive este proyecto desde la gratitud y la ambición: «Estoy contento con la gente que confía en mí. Aunque mi personaje no sea el favorito, estoy muy feliz». Y añade: «Quiero salirme de lo establecido. Estoy abierto a que me digan que no se me da bien y que vuelva a lo de antes. Es una posibilidad».. «Siempre me preguntaban por qué no estaba en las adaptaciones de mi padre, creo que están saldando una deuda histórica». Martiño Rivas, actor. Para Rivas, por su parte, la serie tiene un componente emocional añadido, ya que es la primera vez que participa en una adaptación de una obra de su padre, Manuel Rivas: «Siempre me preguntaban por qué no estaba en las adaptaciones de mi padre. Me lo reprochaban mi familia, mi entorno, todos». Esta vez sí está. «Creo que están saldando una deuda histórica. Estoy convencido de que estoy aquí por una intervención directa suya. Si no, yo sería la última opción. Creo que necesitaban un actor gallego y Luis Zahera estaba ocupado…», bromea. En lo personal, Rivas asegura estar en un momento «de búsqueda de estabilidad, calma y paz. La estabilidad me parece lo más atractivo del mundo. Quiero rutina».. Los tres coinciden en que Ella, maldita alma no es una serie complaciente, no busca gustar a todos, sino contar una historia honesta, con personajes que se equivocan, dudan y sienten. «Es una ficción atrevida por los tiempos que se toma», resume Iglesias. «Si te adentras, puedes tener un viaje curioso», añade.. Kolokolchykova insiste en la humanidad de los personajes y el actor gallego, por su parte, recuerda que la serie habla de heridas profundas: «Esto es contar una historia que duele». Y ahí está la clave: Ella, maldita alma no pretende escandalizar, sino mostrar que incluso en los lugares más pequeños las emociones pueden ser devastadoras.
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