Los Premios Max también dan segundas oportunidades. Los montajes La tercera fuga, en teatro, y No, la última creación de la compañía La Venidera, en danza, acumularon el mayor número de trofeos en la 29 edición de los galardones más prestigiosos de las artes escénicas en España, que se celebraron la noche de este lunes en el imponente escenario del teatro romano de Mérida, que fue también uno de los protagonistas de la velada. El montaje coral del Teatre Nacional de Cataluña, con casi una quincena de actores liderados por Victoria Szpunberg, llegaba como favorito en las categorías de teatro con cinco nominaciones, de las que finalmente ganó tres: mejor elenco, mejor autoría teatral para Szpunberg y Albert Pijuan y mejor actor protagonista para Ton Vieira. Pero el premio gordo de la noche, el de mejor espectáculo de teatro, se lo arrebató 1936, el montaje de largo aliento estrenado en el ya lejano 2024 y nominado en dos categorías en los premios del año pasado. Porque sí, los Max permiten repetir candidatos si un espectáculo se reestrena o se va de gira, como es el caso.. Seguir leyendo
Los Premios Max también dan segundas oportunidades. Los montajes La tercera fuga, en teatro, y No, la última creación de la compañía La Venidera, en danza, acumularon el mayor número de trofeos en la 29 edición de los galardones más prestigiosos de las artes escénicas en España, que se celebraron la noche de este lunes en el imponente escenario del teatro romano de Mérida, que fue también uno de los protagonistas de la velada. El montaje coral del Teatre Nacional de Cataluña, con casi una quincena de actores liderados por Victoria Szpunberg, llegaba como favorito en las categorías de teatro con cinco nominaciones, de las que finalmente ganó tres: mejor elenco, mejor autoría teatral para Szpunberg y Albert Pijuan y mejor actor protagonista para Ton Vieira. Pero el premio gordo de la noche, el de mejor espectáculo de teatro, se lo arrebató 1936, el montaje de largo aliento estrenado en el ya lejano 2024 y nominado en dos categorías en los premios del año pasado. Porque sí, los Max permiten repetir candidatos si un espectáculo se reestrena o se va de gira, como es el caso. Seguir leyendo
Los Premios Max también dan segundas oportunidades. Los montajes La tercera fuga, en teatro, y No, la última creación de la compañía La Venidera, en danza, acumularon el mayor número de trofeos en la 29 edición de los galardones más prestigiosos de las artes escénicas en España, que se celebraron la noche de este lunes en el imponente escenario del teatro romano de Mérida, que fue también uno de los protagonistas de la velada. El montaje coral del Teatre Nacional de Cataluña, con casi una quincena de actores liderados por Victoria Szpunberg, llegaba como favorito en las categorías de teatro con cinco nominaciones, de las que finalmente ganó tres: mejor elenco, mejor autoría teatral para Szpunberg y Albert Pijuan y mejor actor protagonista para Ton Vieira. Pero el premio gordo de la noche, el de mejor espectáculo de teatro, se lo arrebató 1936, el montaje de largo aliento estrenado en el ya lejano 2024 y nominado en dos categorías en los premios del año pasado. Porque sí, los Max permiten repetir candidatos si un espectáculo se reestrena o se va de gira, como es el caso.. Los grandes protagonistas en danza fueron Irene Tena y Albert Hernández, directores de la compañía La Venidera, que si el año pasado subieron al escenario de los Max a recibir algunos de los cinco premios que se llevó Afanador del Ballet Nacional de España, en esta edición lo hicieron para recibir el premio a mejor espectáculo de danza, mejor intérprete femenina y mejor coreografía. Y Faula, la pieza de gran formato de Roser López Espinosa para ocho bailarines, que inauguró la temporada del Mercat de les Flors del año pasado, se llevó el premio a mejor elenco de danza.. Los coreógrafos Albert Hernández e Irene Tena al recoger el premio a mejor espectáculo de danza.Jero Morales (EFE). La gala también se convirtió en una batalla entre Cataluña y Madrid, sobre todo en teatro, donde el Teatre Nacional de Cataluña y el Centro Dramático Nacional se repartieron los premios más importantes de la disciplina. Cinco para cada uno. Dos de ellos compartidos por la coproducción de Los nuestros: Lucía Carballal, una de las voces indispensables del teatro contemporáneo en España, ganó el premio a mejor dirección, y Mona Martínez le arrebató a la favorita, Irene Escolar, el de mejor actriz protagonista. El CDN acumuló, además del de 1936, otros dos por Orlando: mejor diseño de vestuario y mejor diseño de espacio escénico.. Y la gran representante del TNC fue la obra de Szpunberg, un texto muy ambicioso que relata la historia de una familia durante cien años, empezando en Ucrania durante los años veinte del siglo pasado y terminando en la Barcelona del presente. Trece intérpretes, música en directo y varias lenguas en escena —catalán, ucranio, ruso, yiddish—, todo ello hilado por un narrador interpretado por Ton Vieira, que también ganó el premio a mejor actor protagonista. De él vinieron algunas de las palabras emocionantes de la noche. “La mirada del público es una que quiere enamorarse de las cosas que ve en el escenario. Ellos jugaban a mirarme y yo jugaba a mirarlos. Pero a veces la mirada castiga, discrimina y te hace sentir de fuera. Yo también he sentido esa mirada. Pero escojo la del público: sin prejuicios, de que no tiene miedo a sorprenderse ni a cambiar. Los protagonistas de esta historia no tuvieron esa suerte. Los miraron mal por ser diferentes, y esto no es una historia del pasado, sigue pasando”, dijo.. MÉRIDA, 01/06/2026.- El actor y director teatral Andrés Lima tras recibir el premio a mejor espectáculo de teatro por la obra ´1936´.Jero Morales (EFE). Hacia ecos de lo sagrado, de Nao de Amores, dirigido por Ana Zamora y concebido específicamente para representarse en el monasterio de Pelayos de la Presa de Madrid —en un viaje sonoro por las entrañas del antiguo edifico—, ganó el premio a mejor espectáculo musical o lírico, y Fuenteovejuna, otra de las favoritas de la noche, se quedó con un solo premio, el de mejor composición musical. Y Pedro yagüe ganó por su iluminación en Blaubeeren.. La gala, dirigida por la coreógrafa, bailarina y directora de escena extremeña Cristina D. Silveira, fue mucho más veloz de lo habitual. La salpicaron números de danza, algunos líricos y representaciones de fragmentos de monólogos clásicos de Esquilo, Sófocles y Eurípides o adaptaciones de obras de María Zambrano o Catalina Clara Ramírez de Guzmán. Todo con un ritmo ágil y ameno y siempre acompañado de un coro de 17 bailarines e intérpretes extremeños que mantuvieron a la danza como protagonista. Ayudó también la presencia de unos simpáticos pero firmes bailarines que apuraban cuando algún premiado empezaba a exceder su tiempo. Más de uno tuvo que cortar sus agradecimientos. Por ser breve, lo fue hasta el discurso institucional del presidente de la SGAE, Antonio Onetti, acompañado por el de la Fundación SGAE, Juan José Solana. Repitieron la fórmula del año pasado, con Solana al piano mientras Onetti reivindicaba la poesía, citaba a Sócrates e imaginaba un encuentro entre el filósofo y el recientemente fallecido músico Robe Iniesta, a quien se recordó en el In Memoriam. “Sócrates le hubiera preguntado a Robe por el inicio de la poesía, y Robe le hubiera dicho que no tenía ni puta idea. Dando luz a la teoría de que la poesía es un don de la divinidad”.. Un momento de la gala.Jero Morales (EFE). Tampoco faltaron varios discursos reivindicativos que otorgaron emoción al subir y bajar vertiginoso de premiados. El que más, el de Blanca Añón, ganadora al premio a mejor diseño de espacio escénico y videoescena por Orlando, que apenas pudo detener sus lágrimas para hablar. Comenzó lanzando una pregunta a la SGAE: “¿Cuándo pensáis considerar las artes plásticas escénicas como merecedoras de derecho de autoría?. Sin iluminación, vestuario, sin vídeos, solo veríamos lecturas dramatizadas”. Siguió denunciando la “violencia policial y política hacia los docentes”. Y, para rematar, un grito: “Viva Palestina Libre”.. Blanca Añón, durante su reivindicativo discurso.Jero Morales (EFE). Ese último sonó un par de veces más. Lo soltó Ana Zamora al recibir su premio a mejor espectáculo musical o lírico por Hacia ecos de lo sagrado. “La realidad sigue superando la ficción. Se sigue masacrando al pueblo de Palestina. Viva Palestina libre”. O el de Jesús Torres, director del Aedo Teatro, que recibió el premio a mejor diseño de producción privada por Poeta (perdido) en Nueva York y lanzó: “Que se preparen fuera porque nosotros también vamos a defender una prioridad, la prioridad cultural”.. La bailaora y coreógrafa Sara Baras recibió un cálido recibimiento al recoger el premio especial Aplauso. El premio Max de Honor, por primera vez en casi 30 años, se entregó no a un artista, sino a un productor: Jesús Cimarro, un desconocido para el público, pero referente en el sector. Recibió su estatuilla en el escenario del teatro que acoge al Festival de Teatro Clásico de Mérida, que dirige desde hace 15 años. “Somos un motor económico y social y tenemos que decirlo alto y claro para que nuestros dirigentes lo tengan claro”, dijo apenas empezar un discurso político y también reivindicativo. “La cultura no debe ser un lujo, es tan necesaria como la educación, la vivienda y el trabajo. Amigos políticos, el teatro hay que cuidarlo. Un país que no cuida su cultura es un país que no está muy bien”, siguió. También se tomó un momento para agradecer a su familia y a los actores Héctor Alterio, recientemente fallecido, y Concha Velasco. Se lo entregó, por cierto, Magüi Mira, presidenta desde este año de la Academia de la Artes Escénicas de España, que hace un par de semanas celebró sus premios, los Talía, que nacieron hace cuatro años como competencia de estos.. El productor Jesús Cimarro (d) recibe el Max de Honor de manos de Magüi Mira.Jero Morales (EFE). Mejor espectáculo de teatro. 1936. Mejor dirección de escena. Lucía Carballal. Mejor espectáculo de danza. No. Mejor coreografía. No. Mejor autoría teatral. Victoria Szpunberg y Albert Pijuan. Mejor espectáculo revelación. Zorra dorada. Mejor espectáculo de calle. Gota. Mejor espectáculo infantil, juvenil o familiar. La maestra. Mejor diseño de producción privada. El Aedo Teatro. Mejor diseño de espacio escénico y videoescena. Blanca Añón. Mejor diseño de iluminación. Pedro Yagüe. Mejor diseño de vestuario. Agustín Petronio. Mejor espectáculo musical o lírico. Hacia ecos de lo sagrado. Mejor composición musical para espectáculo escénico. Fuenteovejuna. Mejor elenco de teatro. La tercera fuga. Mejor actor. Ton Vieira. Mejor actriz. Mona martínez. Mejor elenco de danza. Faula. Mejor intérprete masculino de danza. Juan Berlanga. Mejor intérprete femenina de danza. Irene Tena. Mejor adaptación de teatro. Xavo Giménez. Mejor autoría revelación. Iván López-Ortega. Premio especial Aplauso. Sara Baras
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