El aeropuerto de Ciudad Real fue uno de los grandes fiascos de la España de la burbuja inmobiliaria, una infraestructura fantasma de hasta 1.000 millones de euros que se convirtió en símbolo de una época y acabó subastado por una cantidad mucho más baja. Habrá, sin embargo, quien lo considere amortizado al saber que sirvió de escenario para The Epic Split (2013), el asombroso anuncio de Volvo donde Jean-Claude Van Damme (Berchem-Sainte-Agathe, Bruselas, Bélgica, 65 años) hacía una demostración de su pose más célebre, el spagat (estiramiento de piernas en un ángulo de 180 grados), sobre dos camiones en marcha para probar la estabilidad de los vehículos. Con 127 millones de visualizaciones solo en YouTube, el anuncio se codea, en popularidad, con las más famosas películas de la estrella de acción, como Kickboxer (1989), Street Fighter: La última batalla (1994) o Soldado Universal (1992).. Seguir leyendo
El aeropuerto de Ciudad Real fue uno de los grandes fiascos de la España de la burbuja inmobiliaria, una infraestructura fantasma de hasta 1.000 millones de euros que se convirtió en símbolo de una época y acabó subastado por una cantidad mucho más baja. Habrá, sin embargo, quien lo considere amortizado al saber que sirvió de escenario para The Epic Split (2013), el asombroso anuncio de Volvo donde Jean-Claude Van Damme (Berchem-Sainte-Agathe, Bruselas, Bélgica, 65 años) hacía una demostración de su pose más célebre, el spagat (estiramiento de piernas en un ángulo de 180 grados), sobre dos camiones en marcha para probar la estabilidad de los vehículos. Con 127 millones de visualizaciones solo en YouTube, el anuncio se codea, en popularidad, con las más famosas películas de la estrella de acción, como Kickboxer (1989), Street Fighter: La última batalla (1994) o Soldado Universal (1992). Seguir leyendo
El aeropuerto de Ciudad Real fue uno de los grandes fiascos de la España de la burbuja inmobiliaria, una infraestructura fantasma de hasta 1.000 millones de euros que se convirtió en símbolo de una época y acabó subastado por una cantidad mucho más baja. Habrá, sin embargo, quien lo considere amortizado al saber que sirvió de escenario para The Epic Split (2013), el asombroso anuncio de Volvo donde Jean-Claude Van Damme (Berchem-Sainte-Agathe, Bruselas, Bélgica, 65 años) hacía una demostración de su pose más célebre, el spagat (estiramiento de piernas en un ángulo de 180 grados), sobre dos camiones en marcha para probar la estabilidad de los vehículos. Con 127 millones de visualizaciones solo en YouTube, el anuncio se codea, en popularidad, con las más famosas películas de la estrella de acción, como Kickboxer (1989), Street Fighter: La última batalla (1994) o Soldado Universal (1992).. El spagat es el concepto del que parte el periodista cultural y cineasta Lorenzo Ayuso (Leganés, 39 años) para analizar la trayectoria del actor belga en el profundo ensayo Van Damme: El héroe de Vitruvio (Unión Editorial), libro de casi 700 páginas publicado por el sello especializado A Contraluz, con prólogo del crítico Jesús Palacios. Su portada, de la ilustradora Azahara Gómez, es, por supuesto, una recreación del dibujo de las proporciones ideales del cuerpo humano que realizó Da Vinci, pero con Van Damme estirando las piernas, algo que el genio renacentista no tuvo en sus cálculos. “Van Damme siempre ha estado buscando el equilibrio, algo que cuesta mucho mantener en un ejercicio como el spagat. Por eso me funcionaba como imagen, para hablar de sus dos extremos”, explica el autor.. Esa dualidad, contradicciones y tensiones han marcado el devenir del astro y determinan el recorrido que Ayuso hace de su filmografía. El escritor distingue cuatro etapas: Kumite (1986-91), películas centradas en torneos de lucha; Deluxe (1991-99), su salto a grandes producciones de Hollywood; Via Crucis (2001-2008), cuando se produce su descenso a los estrenos directos al videoclub, e In Pro Per (2008-18), su reinvención en trabajos semibiográficos. Su evolución como seguidor del intérprete, reconoce, fue en paralelo. “Vi Kickboxer con cuatro años y se me quedaron grabadas dos imágenes, la de Tong Po [el villano] dando patadas a una viga y, sobre todo, Van Damme introduciendo los puños en resina y cristales para el combate final”, recuerda. “Toda esa mítica de las artes marciales me impactó y pasó lo típico, me metí en kárate y alquilé sus películas hasta que entré en la adolescencia, estudié Comunicación Audiovisual y tuve unos años de distancia. Parece que, cuando te quieres tomar en serio el cine, ciertos géneros, actores o películas no encajan en lo que tiene que ser un erudito”.. El actor en ‘Street Fighter’ (1994).Capcom Entertainment, Photo 12 (Alamy). En 2008, algo cambió para Ayuso y para la prensa que, tradicionalmente, había aborrecido sus películas. Con JCVD, Van Damme incursionó en la autoficción con un drama donde se interpretaba a sí mismo. De vocación confesional, la película desmontaba su estatus de estrella de las artes marciales para hacerle emerger como humano falible y errático. Los escándalos por su adicción a la cocaína, múltiples matrimonios o comportamientos poco profesionales quedaron expiados a ojos de la opinión pública y recibió las mejores críticas de su carrera. “Cuando la vi, sentí una necesidad de reconexión”, dice el escritor. “Volví a ver sus películas y descubrí que es alguien que ha hecho cosas mucho más interesantes de lo que se reconoce, que no casa con el estereotipo de un héroe de acción”.. Para Ayuso, Van Damme merece la categoría de actor-autor, alguien que deja una impronta única en sus películas, aunque no concurse como director ni guionista (créditos en los que, por otro lado, ha figurado, como en The Quest: En busca de la ciudad perdida, su debut tras las cámaras en 1996). Aunque los menos interesados puedan considerar intercambiables las andanzas de distintos fortachones, solo Van Damme podría haber hecho Contacto sangriento (1988) o Lionheart: El luchador (1990). “Son muy particulares e idiosincrásicas. Tiene que ver con su mezcolanza de influencias, entre las artes marciales y su procedencia europea. Él siempre ha hablado de que sus mitos son Alain Delon o Jean-Paul Belmondo, actores con una personalidad que no era la del héroe clásico estadounidense. Luego, una de las cosas más interesantes de Van Damme es que es muy buen narrador, casi accidental, de su propia vida. También se trata de un tipo duro, pero muy grácil. Su imagen es difícil de replicar”.. El cine de Van Damme, asimismo, presenta motivos recurrentes. El más obvio es el doppelgänger, las películas donde tiene un gemelo o un clon, con el que puede colaborar o enfrentarse. En un artículo de ICON en 2024, el psicólogo David C. Hayes, apasionado del karateca belga, vinculaba esta idea al trastorno bipolar que padece el intérprete, como recurso “que pone de relieve la lucha consigo mismo”. “Van Damme, desde el primer momento, ha tenido muchos conflictos con qué quería ser”, cree Ayuso. “En su juventud, se forma en kárate y en ballet, disciplinas muy diferentes, aunque la segunda le da una flexibilidad que no hubiera tenido de otra forma. Doble impacto [1991], la película en la que establece este recurso del gemelo, le permite mantener las aspiraciones de ser una estrella, pero además demostrar que puede expresarse de distintas maneras, que no tiene un único registro o que es más que un físico”.. El descanso del guerrero, en ‘Soldado universal’ (1992).Photo: Jürgen Vollmer /Photo12/7e Art/IndieProd Company/Centropolis Film, Photo 12 (Alamy). “No sé si pegarte o follarte” . Durante la promoción de la frenética En el ojo del huracán (1998), Van Damme relató a una periodista una epifanía que había vivido en Hong Kong, a consecuencia de la cocaína. En su habitación de hotel, escribió 80 folios seguidos estudiando sus emociones. “Escribí y escribí, y casi me desvanecí. Me estaba muriendo. Vi mi cuerpo tendido. Sentía frío, sentía calor. Sentía miedo. No me sentía como un hombre o una mujer”. Más allá de ilustrar la pendiente tóxica por la que se precipitaba en los noventa, el incidente trae a colación otro elemento singular del actor: la fluidez de género en su imagen cinematográfica. Lorenzo Ayuso, de nuevo, recurre al spagat para expresar esta idea. “Como ejercicio, el spagat siempre ha tendido a verse como femenino. Esto rompe con la idea del héroe de acción en continuo movimiento. El spagat se basa en la exhibición pasiva de las capacidades físicas”.. Otro ejemplo de mera exhibición está en una de las escenas más memorables del cine de Van Damme, en Kickboxer, cuando provoca a los matones de un bar a través de un desquiciado baile. “La película donde mejor se ve es Lionheart. En una pelea clandestina, uno de sus contrincantes le dice: ‘No sé si pegarte o follarte’. La antagonista real es la mujer que le pone en ese circuito, que trata de convertirlo en su esclavo y sexualizarlo cada vez más. Es evidente el afán por exhibirse, por mostrar su cuerpo. Le gusta sentirse contemplado, ser sujeto de acción y objeto de deseo”. El autor madrileño, de hecho, dedica atención en su incisivo ensayo a una de las marcas de identidad por excelencia en las películas del belga, el “plano del culo”.. Una imagen de ‘Contacto sangriento’ (1987).Impress, United Archives GmbH (Alamy). “La mirada femenina está muy presente en sus películas”, reflexiona. “Hay un componente comercial, él sabe que tiene un cuerpo excepcional y que desnudándose llega a un público que probablemente no vería sus películas. Las escenas de acción están planteadas a veces como fantasía femenina y puede llegar hasta lo paródico, como en Van Damme’s Inferno [1999], cuando se está montando un trío con dos chicas, pero lo que importa es su físico [su culo]”. Instante que se remata, para colmo, con una señora voyeur mirando por la ventana. “Tiene también que ver con llevar el cuerpo al extremo y emborronar los límites del género. El culturismo se basa, al final, en ensanchar y agrandar los mismos músculos, por lo que los cuerpos masculinos y femeninos tienden a parecerse”. Van Damme lleva décadas casado con la culturista Gladys Portugues, y su hija Bianca es artista marcial.. Formado en Bélgica por el maestro en artes marciales Claude Goetz, Jean-Claude Van Damme desembarcó en Estados Unidos con un acento francófono que nunca perdió, unas habilidades interpretativas cuestionables y la decisión de triunfar en el cine. Desde su primer papel importante en el clásico ochentero Retroceder nunca, rendirse jamás (1986), donde ejercía de némesis de un joven entrenado por el fantasma de Bruce Lee, se abrió paso de aquella manera: no entusiasmaba a Menahem Golem, fundador de Cannon Films y primer gran productor que apostó por él, pero sus dotes acrobáticas eran incontestables. La fama de conflictivo que se granjeó, a menudo propinando golpes reales en las coreografías, tampoco le ayudó a ganarse la simpatía de sus colegas.. Los éxitos de Soldado Universal o Timecop, policía en el tiempo (1994) le convirtieron en ídolo e hizo tambalearse el trono de los dominadores del género, Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone. Impulsó la evolución del cine de acción de Hollywood con la importación de algunos de los más brillantes talentos de la industria hongkonesa, como los directores John Woo, Ringo Lam o Tsui Hark. Pero la mala gestión (y digestión) de su fama y sus tendencias autodestructivas le hundieron. “A estas alturas, cualquier fan de Van Damme sabe que tiende a autoboicotearse”, admite Lorenzo Ayuso. “Por más que sea una estrella de acción musculada, aparentemente muy dura y recia, es alguien bastante inseguro y tímido. En ocasiones, ha estado en proyectos prometedores, que no han sido tan atinados porque se ha negado a hacer concesiones al director, ha exigido cambios o metido mano en el montaje por su necesidad de control. Otras veces, teme que le estén gastando una broma pesada, o a lanzarse y estrellarse”.. En ‘JCVD’ (2008), el actor reflexionaba sobre su propia carrera y su estatus de estrella.Everett Collection (Peace Arch Entertainment Group/courtesy Everett Collection). En Van Damme: El héroe de Vitruvio, Ayuso recuerda cómo la propia JCVD estuvo cerca de no existir cuando, a poco de empezar la producción, el protagonista quiso bajarse, conflicto atajado con una visita de emergencia de Mabrouk El-Mechri, director y fan del actor, que le garantizó que su objetivo no era humillarle. En los últimos tiempos, aparte de prestarse más a la guasa –como en Jean-Claude Van Johnson (2016), serie donde se le representa como agente secreto que, a modo de tapadera, finge ser actor–, el belga ha dado un giro oscuro a sus personajes. Por ejemplo, en las secuelas tardías Soldado Universal: Regeneración (2009) y Soldado Universal: El día del Juicio Final (2012), donde el antiguo héroe se vuelve indistinguible de un asesino o un psicópata, también traducible como un modo de rebelarse contra su reclusión en el arquetipo.. Entre sus futuros proyectos, Van Damme lleva 16 años amagando con una segunda película como director, The Eagle Path (2010) –retitulada Full Love en 2015–, que aún no ha visto la luz por sus diversos cambios en el montaje y rodaje de nuevas escenas. Su último salto destacado a la actualidad fue por una presunta vinculación a una trama de trata de mujeres en Rumanía en 2015, que se denunció en abril del pasado año. No se han conocido novedades desde entonces ni se han presentado cargos formales contra el actor, que ha negado su participación. “A mí, a título particular, las acusaciones me dejaron bastante perturbado”, lamenta Lorenzo Ayuso. “Por lo que he podido indagar, parece que la cosa se ha quedado parada. De nuevo, sin saber más, es uno de los motivos por los que en el libro trato de establecer cómo Van Damme ha creado una personalidad cinematográfica más grande que la persona. Una proyección de lo que es un héroe no es, necesariamente, la realidad”.. Una escena de ‘La ley de la calle’ (2019).Everett Collection (©Lions Gate/courtesy Everett Collecti / Everett Collection)
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