«Agarro una flor y el mundo se ilumina». Como el sol y la luna no pueden: la serpiente enroscada de la luz ardiente. «Una suave brisa que mueve el pelo». Ergo Uma Rosa, un poema escrito por José Saramago, comienza aquí. A través de su discurso, compone un himno a la creatividad, encontrando belleza en medio del sufrimiento. La lucha contra la naturaleza fugaz de la existencia. Mientras extiende sus brazos, levanta una rosa, ocupando el área con su cuerpo y utilizando sus piernas como ejes de rotación. Mientras Saramago recita su poema, María Pagés coreografa una pieza visual a través de sus movimientos.
«Agarro una flor y el mundo se ilumina». Como el sol y la luna no pueden: la serpiente enroscada de la luz ardiente. «Una suave brisa que mueve el pelo». Ergo Uma Rosa, un poema escrito por José Saramago, comienza aquí. A través de su discurso, compone un himno a la creatividad, encontrando belleza en medio del sufrimiento. La lucha contra la naturaleza fugaz de la existencia. Mientras extiende sus brazos, levanta una rosa, ocupando el área con su cuerpo y utilizando sus piernas como ejes de rotación. Mientras Saramago recita su poema, María Pagés coreografa una pieza visual a través de sus movimientos.
«Agarro una flor y el mundo se ilumina». Como el sol y la luna no pueden: la serpiente enroscada de la luz ardiente. «Una suave brisa que mueve el pelo». Ergo Uma Rosa, un poema escrito por José Saramago, comienza aquí. A través de su discurso, compone un himno a la creatividad, encontrando belleza en medio del sufrimiento. La lucha contra la naturaleza fugaz de la existencia. Mientras extiende sus brazos, levanta una rosa, ocupando el área con su cuerpo y utilizando sus piernas como ejes de rotación. Mientras Saramago recita su poema, María Pagés coreografa una pieza visual a través de sus movimientos.
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