El escritor guatemalteco publica ‘Animal colonial’, novela vertiginosa sobre el exceso en las cárceles masivas como las de Bukele en El Salvador y el atropello de derechos a las sociedades indígenas Leer
El escritor guatemalteco publica ‘Animal colonial’, novela vertiginosa sobre el exceso en las cárceles masivas como las de Bukele en El Salvador y el atropello de derechos a las sociedades indígenas Leer
De entre la vasta escudería de escritores latinoamericanos de ahora, Rodrigo Rey Rosa (Ciudad de Guatemala, 1958) es (acaso) de los más extravagantes. No por vocación ruidosa, sino por su puro silencio, elegancia, discreción y desapariciones. Hijo de una familia acomodada, viajar es parte de su escritura. Abandonó la carrera de Medicina, descubrió a Borges, viajó pronto a Europa y después a Nueva York. Más tarde a Tánger para compartir un rato de experiencia con Paul Bowles. Luego pasó de nuevo por Guatemala. Volvió a marchar a cualquier lugar. Ahora reside en Atenas. Es un escritor sofisticado, mundano, con una escritura esencial que impacta de lleno contra las razones del exceso político, policial, burocrático. Una literatura que denuncia sin perder la condición de precisión, la sequedad de la belleza.. Trae novela nueva,Animal colonial (Alfaguara), en la que vuelve a sus territorios de narrador: una trama de excesos contra los más perjudicados. Inventa un país centroamericano, Nueva Verapaz, y en él sitúa una de las cárceles masivas y congestionadas que han dado fama al presidente salvadoreño Nayib Bukele, socio de Trump en las deportaciones desaprensivas impulsadas por el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU).. Prisión, la de Rey Rosa en la novela, donde se hacinan 50.000 presos. La llaman El Infiernón. Unos están dentro con delitos y otros porque sí. Uno de los protagonistas, Esteban, fue apresado por la sola razón de grabar un documental de las maras. Y detrás del proyecto del Infiernón hay un científico, el doctor Rossignon, que prueba en los reclusos una tecnología para controlar sus cerebros: emociones, sueños, deseos… Todo distopía, todo posibilidad. También un inframundo indígena tiene su sitio en Animal colonial, víctima de todos los atropellos humanos posibles. La eficacia y belleza de la escritura de Rey Rosa es formidable, contundente, precisa hasta pelar el hueso. «Quién nos puede asegurar que en las cárceles gigantes de Bukele no se dan ya casos de manipulación física, de castración química, de cualquier exceso más allá de normas y leyes», dice Rey Rosa. Quién nos dice que esos países no son laboratorio de lo que vendrá.. Su país inventado, Nueva Verapaz, tiene modelos claros pero usted extrema el augurio.. Quizá estamos ya en esa ficción tan real y no nos hemos dado cuenta.. ¿Eso cree?. Bueno, ya nos tienen dominados con chips. Todo está hiperconectado y nuestros datos personales van de un lugar a otro sin límite. Además está el desarrollo de la Inteligencia Artificial, que aplicada en esos términos, hará mucho más fácil el control del individuo. Nuestras comunicaciones y movimientos están completamente registrados. Así es la nueva normalidad del mundo. Da que pensar.. La cárcel del ‘Infiernón’ es un espejo de las cárceles masivas de Bukele. ¿Hemos claudicado a ese horror?. Son lugares donde cualquier dignidad humana queda arrasada. Lo que propongo en la novela es una especulación, pero nadie puede estar seguro de que algo así no se haga con los reclusos: conectar sus cerebros artificialmente para controlarlos. Claro que es una ficción, pero no me extrañaría que un día supiésemos que algo parecido ocurrió. Imagino que para quienes han proyectado estos lugares, no aprovechar a toda esa gente presa que ha perdido cualquier derecho sería un desperdicio.. Estas prisiones masivas han tenido mucho éxito en Latinoamérica.. Así es. No sólo en El Salvador de Bukele, también en Panamá y en Costa Rica. Incluso en mi país, Guatemala, una candidata a la presidencia propuso construir una de esas prisiones gigantes… Aunque el presidente actual, Bernardo Arévalo, parece que intenta hacer las cosas mejor. Yo marché de nuevo de Guatemala después de la pandemia. Me instalé en Atenas, ciudad que disfruto, pero atrás dejé un país que por momentos era un Estado del horror. Muchos amigos fueron apresados sin un motivo claro. Muchos periodistas están entre esa gente y el presidente actual intenta mejorar, pero parece que no puede llegar a más en las medidas para revertir el oscuro pasado reciente del país.. En favor de una presunta seguridad, los ciudadanos aceptan cualquier cosa.. La seguridad, por desgracia, puede ser utilizada como una herramienta de dominación. Algo así permite que cualquier persona, por lo más nimio, sea víctima de un atropello. Qué sé yo, desde grabar un documental sobre las maras, como le sucede a uno de los protagonistas de mi novela, como por cualquier absurdo. Por ejemplo, mirar mal a la hermana de un policía. Nadie está a salvo de convertirse en víctima imprevista de los ultrajes del poder. Y la realidad muestra que son muchos los presos que han sido ingresado en las macrocárceles que no tenían que ver con el crimen. En El Salvador, después de la popularidad de Bukele en los primeros años de su Gobierno, hoy son cada vez más ciudadanos los que no están a favor de los excesos y rechazan la brutal coacción.. En ‘Animal colonial’ sostiene que estos proyectos de violencia acaban en fracaso.. Quise permitirme un final feliz, si podemos llamarlo de esa manera. Si la realidad no concede mucha tregua, al menos que la literatura permita la venganza de aquello que nos desagrada.. «Hoy en día cada vez se habla con más cautela. La autocensura está ganando el partido». Otro de los aspectos de la novela es cómo cada vez se recorta más el espacio de libertad.. Estamos en esas. Nosotros, los escritores, hablamos mucho de libertad pero tenemos las mismas dificultades que cualquiera. Y si nosotros, con herramientas, sentimos que hay un recorte claro en las capacidades de expresar el desacuerdo cómo será para quienes no gozan de nuestra suerte o de nuestros conocimientos o de nuestras posibilidades para hacer frente. Cada vez se habla con más cautela. La autocensura está ganando el partido. En EEUU, por ejemplo, sale cada vez más cara la crítica y uno sabe que ante determinadas ideas o formas de expresarlas podrían venir a por ti.. El regreso de Trump a la Casa Blanca ha dado cuerda para que los peores instintos reaccionarios se impongan.. Así es. Hace poco escuché a alguien decir que entre los ayatolás y Trump se quedaba con Trump. Me intrigó mucho esa afirmación, pues entre Trump y los ayatolás debe de existir un repertorio donde escoger. Pienso en Europa, donde hasta no hace tanto los líderes estaban repartidos en un espacio variado y nadie tenía que plantearse un extremo como única elección posible. España está dando en este sentido el único ejemplo digno.. ¿En qué sentido?. Su presidente no se ha dejado intimidar por Trump en la estrategia de amenazas constantes que dispensa el presidente de EEUU. Ha sabido decirle «no» igual que dio el paso al frente y condenó el genocidio operado por Netanyahu contra los ciudadanos de la Franja de Gaza, y después tampoco ha apoyado su agresión injustificable a las gentes de Líbano. Insisto en que ha denunciado el genocidio sin doblez, algo en lo que el resto de Europa no ha insistido lo suficiente.. Las consecuencias pueden ser fuertes.. Seguramente habrá consecuencias, pero es preferible eso a no mostrar autoridad ni conciencia cívica.. De momento parece que todo apunta al éxito del ideario reaccionario, muy apoyado por la tecnología en su difusión y asentamiento.. La tecnología no necesariamente es una aliada de la decencia. De hecho, mayormente no lo es. A lo mejor hay que tener en cuenta la opción de ir saliendo poco a poco de la absoluta dependencia tecnológica que tenemos. Aunque me temo que en términos prácticos no es posible. En eso nos aventaja el Tercer Mundo, paradójicamente. Muchos seres humanos viven obligados al margen del sistema y de alguna manera dejan de existir. Son los más frágiles, pero también alcanzan, penosamente, una suerte de libertad o liberación.. Pero usted conoce bien la tradición indígena de Guatemala y sus opciones de prosperidad están anuladas por esa misma condición de estar fuera de sitio.. Ya, aunque su fragilidad no es mayor que la nuestra si algún día nuestra red tecnológica se apaga o colapsa. En una situación así no sabría decir quién está más en riesgo: ellos o nosotros. Cuando las ciudades se vuelven invivibles no hay acceso a la utopía. Pero esto sólo afecta a quienes habitamos esas ciudades, no a tantos hombres y mujeres a los que el progreso abandonó. A menos expectativas, menos necesidades.. Alfaguara. 194 páginas. 19,90 € Ebook: 9,99 €. El regreso de Trump a la Casa Blanca ha reactivado sentimientos racistas y de odio que parecían más o menos controlados.. Y ha incrementado un viejo sentimiento nacionalista que siempre estaba ahí. Esto ha degenerado en una terrible estigmatización del migrante. El mismo migrante que hace el trabajo que los nativos desprecian. El mismo migrante que necesitan para tantas actividades esenciales. ¿Quién va a recoger, por ejemplo, las cosechas? Algo, por cierto, que también sucede en Europa. Creo que Trump está demostrando que estamos en el crepúsculo de un imperio, el suyo. Pensábamos con enorme frustración que ante él no se podía hacer nada y lo está haciendo él solo. Me sorprende que sea tan rápido. Trump se acerca al borde de su abismo, aunque deja por el camino demasiado sufrimiento y, probablemente, una división peligrosa entre los ciudadanos de EEUU.. Y ahora que han pasado algunos meses, ¿cómo interpreta la irrupción de Trump en Venezuela y la extracción de Nicolás Maduro para ser juzgado en Nueva York?. El tiempo ha pasado, así es, y cada vez son más los venezolanos decepcionados. Creyeron en una suerte de promesa de cambio y en verdad casi nada ha cambiado respecto a lo anterior. A la vez, Trump ha descubierto que no es tan sencillo extraer el petróleo a la velocidad que deseaban. Se creyeron dueños del petróleo, pero en verdad no está siendo del todo así. EEUU está abriendo tantos frentes que no podrá mantener sus batallas durante mucho tiempo.. En el último párrafo de ‘Animal colonial’ dice: «Las herencias culturales europea y amerindias no han dado paso a una producción artística o intelectual notable, todavía, sino más bien a una nueva forma de incultura donde las mayores expresiones son el arte del asesinato político y una estética de la violencia y el cinismo».. Me temo que es así. El alarde de la ignorancia es un común en demasiada gente y en demasiados líderes políticos. Ahí está Trump.. Otro de los temas principales de su narrativa está en denunciar las condiciones de opresión de los pueblos indígenas de América Latina. México sigue manteniendo un pulso con España a cuenta del requerimiento de un perdón por los atropellos cometidos allá hace más de 500 años.. Es un tema exagerado. Cómo se pueden exigir disculpas por excesos de tan atrás. Quizá nosotros también tengamos que pedir perdón a esos mismos pueblos, pues los criollos heredamos muchos de los peores modales de aquella España que México denuncia.. Ahora reside en Atenas, siempre errante.. Hice de mi vida el movimiento por el mundo, sí. A Atenas llegué después de pandemia y decidí instalarme. Pero viajar cada vez es más un trance burocrático y menos aventura. Envidio a los viajeros del XIX, que quizá tenían más dificultades y peligros para desplazarse, aunque menos problemas administrativos que empeoran el viaje y la idea del viaje. Y cierran mentes.
Literatura // elmundo
