El sofá de David Broncano se ha convertido en uno de los escenarios más inesperados de la precampaña electoral. Primero fue Pedro Sánchez, después Gabriel Rufián e Irene Montero y ahora será Santiago Abascal. El líder de Vox ha aceptado la invitación para acudir a La Revuelta, donde está previsto que se siente frente al presentador el próximo lunes 9 de noviembre, apenas cuatro días antes del inicio oficial de la campaña para las elecciones generales del 29-N. Una decisión que, además de abrir la puerta a uno de los encuentros televisivos más insólitos de esta precampaña, coloca a Alberto Núñez Feijóo en una posición delicada: es el único de los principales candidatos invitados por Broncano que todavía no ha confirmado su asistencia.
El líder de Vox será el primer representante de la derecha que se siente con el presentador tras los récords de audiencia de Pedro Sánchez, Gabriel Rufián e Irene Montero. La entrevista está prevista para el 9 de noviembre, mientras el programa ya bromea sobre las preguntas que le hará
El sofá de David Broncano se ha convertido en uno de los escenarios más inesperados de la precampaña electoral. Primero fue Pedro Sánchez, después Gabriel Rufián e Irene Montero y ahora será Santiago Abascal. El líder de Vox ha aceptado la invitación para acudir a La Revuelta, donde está previsto que se siente frente al presentador el próximo lunes 9 de noviembre, apenas cuatro días antes del inicio oficial de la campaña para las elecciones generales del 29-N. Una decisión que, además de abrir la puerta a uno de los encuentros televisivos más insólitos de esta precampaña, coloca a Alberto Núñez Feijóo en una posición delicada: es el único de los principales candidatos invitados por Broncano que todavía no ha confirmado su asistencia.. La noticia supone un nuevo movimiento en la estrategia de La Revuelta de incorporar a los candidatos a la Presidencia del Gobierno a un formato que, hasta hace apenas unas semanas, parecía muy alejado de las entrevistas políticas convencionales. La fecha del encuentro, el 9 de noviembre, todavía no ha sido anunciada oficialmente por RTVE, pero el propio programa jugó anoche con la información sin llegar a desmentirla.. Y lo hizo a su manera. Fue Grison quien sacó el asunto en mitad del programa, asegurando que había leído que Abascal acudiría al espacio. Sergio Bezos se sumó a los comentarios y hasta una espectadora del público intervino para recordar que se había filtrado incluso el día de la entrevista. Broncano, entre risas y cierta cautela, evitó pronunciarse: «Bueno, no voy a decir nada todavía porque creo que no se puede».. Sin embargo, lo verdaderamente interesante llegó después, cuando la periodista Almudena Ariza, invitada de la noche, apareció en el teatro. Broncano le preguntó qué le plantearía al líder de Vox si lo tuviera delante. La corresponsal no dudó: querría conocer sus planes para RTVE. Grison fue bastante menos diplomático y propuso preguntarle «si es más racista o más machista». El público respondió con carcajadas. Una broma que anticipa el tipo de situaciones que podrían producirse en un encuentro entre dos protagonistas con posiciones políticas y formas de comunicarse muy diferentes.. Porque la visita de Abascal tiene un ingrediente que no tuvieron las anteriores: será la primera vez que un dirigente de la derecha, de la extrema derecha, se enfrente a las preguntas de David Broncano en esta ronda de entrevistas electorales. Y no se trata de un detalle menor. El presentador, que nunca ha ocultado determinadas simpatías políticas y que ha convertido las bromas sobre su supuesto vínculo con el Gobierno en una de las señas de identidad del programa, tendrá delante a un candidato con el que previsiblemente existirán importantes discrepancias ideológicas.. ¿Cómo se desenvolverá Broncano? ¿Mantendrá el mismo tono desenfadado que utilizó con Sánchez, Rufián y Montero? ¿Habrá espacio para las preguntas políticas o volverán a imponerse las bromas, las interrupciones y las famosas preguntas clásicas sobre sexo y dinero?. La incógnita resulta especialmente interesante después de lo ocurrido en las dos primeras entrevistas electorales. Con Pedro Sánchez, Broncano apostó por una conversación a medio camino entre la entrevista personal, el humor y algunas cuestiones de actualidad. El presidente del Gobierno se prestó al juego, pero también hubo momentos en los que el presentador interrumpió sus respuestas y la conversación se alejó de los asuntos políticos que podían esperarse de una entrevista a un candidato a la Presidencia.. Con Gabriel Rufián e Irene Montero, que acudieron juntos el pasado 27 de octubre, el resultado fue todavía más peculiar. Las preguntas clásicas terminaron ocupando buena parte del encuentro y las cuestiones políticas quedaron en ocasiones relegadas a un segundo plano. Una entrevista en la que el humor y las referencias personales tuvieron tanto o más protagonismo que las propuestas electorales.. Con Abascal, el reto será distinto. El líder de Vox llegará a un escenario que no es el habitual para él y ante un presentador cuyo humor puede resultar especialmente incómodo para algunas de sus posiciones políticas. Al mismo tiempo, Broncano tendrá la oportunidad de demostrar que su fórmula funciona también cuando el invitado no comparte sus planteamientos. No se tratará únicamente de comprobar cómo responde Abascal a las bromas, sino de ver si el programa mantiene el mismo criterio con todos los candidatos.. La decisión de Abascal tampoco puede desligarse de las extraordinarias cifras de audiencia que han conseguido las anteriores visitas políticas.. El pasado 22 de octubre, Pedro Sánchez llevó a La Revuelta hasta el 33,9% de cuota de pantalla y 4.387.000 espectadores de media, el récord histórico del programa y la emisión no deportiva más vista del año. Más de 7,1 millones de personas conectaron en algún momento con aquella entrevista, que se prolongó más allá del horario habitual del espacio.. Cinco días después, Rufián y Montero volvieron a disparar los registros: 21,7% de share y 2.654.000 espectadores, la segunda mejor cuota histórica del programa y su tercera emisión más vista en número de espectadores, por detrás de Sánchez y Rosalía.. Las dos entrevistas han contribuido a que La Revuelta cerrase octubre con sus mejores resultados mensuales en casi dos años: un 14,1% de cuota y 1.716.000 espectadores de media. Un crecimiento especialmente significativo después de una temporada en la que el programa había tenido dificultades para recuperar los registros de su estreno en La 1.. La presencia de los candidatos ha demostrado que la política también puede atraer a un público que no necesariamente sigue las entrevistas tradicionales. Y ese es precisamente uno de los principales atractivos del formato para los partidos: la posibilidad de alcanzar a espectadores jóvenes y a una audiencia que consume la actualidad a través del entretenimiento, los vídeos cortos y las redes sociales.. Según los datos difundidos por RTVE, La Revuelta registró en octubre un 21,4% entre los espectadores de 13 a 24 años y un 22,6% entre los de 25 a 44. Un escaparate nada desdeñable a las puertas de unas elecciones generales.. Pero quizá la consecuencia más llamativa del sí de Abascal no esté únicamente en lo que sucederá el lunes, sino en lo que todavía está por suceder.. Cuando Broncano anunció la visita de Pedro Sánchez, dejó claro que había invitado también a los principales candidatos. Incluso bromeó con la posibilidad de que Feijóo y Abascal rechazaran la propuesta: «Estaría feo que no viniesen».. Ahora, con el líder de Vox dispuesto a sentarse en el sofá del teatro, el presidente del PP queda como el único de los grandes candidatos que todavía no ha dado una respuesta afirmativa. Y eso cambia el escenario.. Hasta ahora, la ausencia de Feijóo podía interpretarse como una decisión compartida con Abascal de no acudir a un programa que ha sido objeto de críticas políticas por su relación con RTVE y por el tratamiento que dispensa a determinados invitados. Sin embargo, la aceptación del líder de Vox rompe esa coincidencia y deja al dirigente popular ante una decisión propia.. Acudir significaría aceptar las reglas de un programa que no controla, exponerse al humor de Broncano y afrontar una entrevista alejada de los formatos políticos tradicionales. No hacerlo supondría renunciar a un espacio que ha demostrado una extraordinaria capacidad para congregar espectadores y que ya habrá recibido a candidatos de diferentes posiciones ideológicas.. De hecho, anoche el equipo de La Revuelta no dejó pasar la oportunidad de recordarlo. Cuando se habló de Feijóo como el único que faltaba por responder, Ricardo Castella bromeó con la posibilidad de empezar a llamarlo imitando el cacareo de una gallina. El mensaje, envuelto en humor, dejaba clara la expectación que existe en el programa por conseguir también la presencia del presidente del PP.. Mientras tanto, Broncano prepara una entrevista que puede convertirse en una nueva prueba para su particular fórmula de mezclar política y entretenimiento. La visita de Sánchez demostró que el presidente del Gobierno podía adaptarse al universo del cómico. La de Rufián y Montero confirmó que las preguntas clásicas podían acabar desplazando a la actualidad política. La de Abascal permitirá comprobar qué sucede cuando el invitado se encuentra ideológicamente mucho más alejado del presentador.. Y, de paso, dejará una pregunta pendiente que ya no tendrá que ver con el sexo ni con el dinero: ¿se atreverá también Feijóo a sentarse frente a Broncano?
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