Tato Cabal, quien fuera una de las figuras más influyentes de la gestión cultural contemporánea madrileña, publica al unísono una nueva novela y también su primera obra teatral Leer
Tato Cabal, quien fuera una de las figuras más influyentes de la gestión cultural contemporánea madrileña, publica al unísono una nueva novela y también su primera obra teatral Leer
Pocas líneas se antojan éstas para relatar lo que ha sido (y es) Tato Cabal (Madrid, 1956), el hombre que durante décadas realizó todas las piruetas posibles para revolucionar la cultura madrileña y sembrar las bases de lo que es en la actualidad. Pero hoy, lejos de aquella locura que le dejó un extensísimo currículum que viene a definirle como una de las figuras imprescindibles de la gestión cultural contemporánea española, le dedica sus días a la literatura. Y acostumbrado a hacer cosas poco corrientes, su última novela llega acompañada también de su primera obra teatral.No presume en exceso de todo lo que ha hecho -dice que siempre ha contado con «el antídoto de la modestia y la humildad»-, pero fue él quien resucitó el Teatro Circo Price hace casi 20 años, quien creó la primera Noche en Blanco o el Festival Internacional de Teatro de Madrid, quien fundó Pentación -la mayor productora teatral de España, aunque no sea obra suya, «sino de Cimarro», su proyección-, quien participó en eventos deportivos como el centenario del Barça o quien organizó -y ahí sí saca pecho- «las mejores fiestas de San Isidro que ha tenido Madrid», con Tina Turner, Leonard Cohen, Genesis… «De eso puedo presumir sin que nadie me llame fanfarrón», confiesa Cabal. Y esa retahíla para empezar a hablar. «Han sido tantas cosas que ni me acuerdo».A todo eso llegó de forma casual y sin buscarlo. «En el año 78, era portero en la Sala Cadarso (de teatro independiente). No quería responsabilidades porque quería escribir, pero perdimos tanto dinero con el primer festival de teatro que se hizo que el siguiente decidí dirigirlo yo». A partir de ahí todo fue un suma y sigue: festivales de danza y jazz por España y América con el Ministerio de Cultura e iniciativas sinfín para el Ayuntamiento de Madrid, de dondese fue para seguir su carrera desde el ámbito privado, creando, entre otras cosas, una empresa puntera de proyecciones de alta potencia.El punto de inflexión profesional llegó tras la crisis de 2008, cuando el mundo cultural -como todo- pegó un bajón. «En realidad, no dejé el mundo de la cultura, me eché otra novia», apunta divertido antes de contar que, aprovechando ese periodo de calma, decidió hacer lo que llevaba rumiando desde el principio: escribir un libro. «Lo presentó (Seda de araña) Almudena Grandes, que no era amiga mía ni nada, y dijo que era la mejor primera novela que había leído nunca. Eso me animó a seguir. Y en 15 años he escrito ocho», relata Cabal. «Escribir es maravilloso, terapeútico. Es una solución vital», avala.Sin seguir una línea concreta se ha adentrado en este mundo abordando las contradicciones y fragilidades del ser humano. «Si te haces a un género te limitas. Yo simplemente hago literatura en la que hablo de la gente. Y cada una me sale de una manera: histórica, romántica, de humor…». Aunque la que más le representa, dice, es Solar de gatos, que fue finalista del
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