Gonzalo Suárez dedicó su vida a la conquista del Oeste. Es un modo de decir que su lugar natural fue la frontera (la del pseudónimo con el ortónimo, la del delirio con el conocimiento, la de la gravedad con la broma, la de la crónica con la anticrónica…). Parecía a veces un contemporáneo de Mark Twain, pues avanzaba sin miedo aparente hacia realidades mentales que estaban sin documentar y regresaba de ellas con materiales narrativos insólitos. Su propia vida, contada por él mismo en un taxi, parecía el resultado de una alucinación. Lo que distingue a este tipo de individuos del resto de la gente es que ellos han visto portentos para cuya descripción necesitan un lenguaje nuevo. Y en eso se pasan media vida, en la búsqueda de recursos retóricos con los que explicar y explicarse lo que hay al otro lado.. Seguir leyendo
Internarse en la obra de Gonzalo Suárez es ingresar, desarmado, en el confín entre el humor y la amenaza
Gonzalo Suárez dedicó su vida a la conquista del Oeste. Es un modo de decir que su lugar natural fue la frontera (la del pseudónimo con el ortónimo, la del delirio con el conocimiento, la de la gravedad con la broma, la de la crónica con la anticrónica…). Parecía a veces un contemporáneo de Mark Twain, pues avanzaba sin miedo aparente hacia realidades mentales que estaban sin documentar y regresaba de ellas con materiales narrativos insólitos. Su propia vida, contada por él mismo en un taxi, parecía el resultado de una alucinación. Lo que distingue a este tipo de individuos del resto de la gente es que ellos han visto portentos para cuya descripción necesitan un lenguaje nuevo. Y en eso se pasan media vida, en la búsqueda de recursos retóricos con los que explicar y explicarse lo que hay al otro lado.. Seguir leyendo
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